El documento discute la propuesta de la economía solidaria como parte de procesos de emancipación social. Propone analizar experiencias concretas en términos de sus relaciones sociales internas para determinar si promueven la igualdad, la reciprocidad y la sustentabilidad, rompiendo con las relaciones de explotación y dominación. También enfatiza la necesidad de vincular la economía con la política para lograr una redistribución más justa de los recursos que supere el marco institucional actual.