Durante la minoría de edad de Isabel II (1833-1843), hubo una transición del absolutismo al liberalismo bajo la regencia de María Cristina. Tras fracasar los intentos moderados, los progresistas impulsaron reformas radicales como la desamortización, aunque dominaron los moderados. Posteriormente, Espartero se convirtió en regente tras un golpe militar y continuó con las reformas liberales, aunque su autoritarismo le hizo perder apoyos.