Isabel II, nacida en 1830, fue la primera y única hija de Fernando VII, quien derogó la ley sálica para que pudiera acceder al trono, lo que desató un conflicto dinástico conocido como la Primera Guerra Carlista. Su reinado estuvo marcado por alternancias entre gobiernos moderados y progresistas, así como crisis políticas, guerras y desamortizaciones importantes. Finalmente, en 1868, tras una serie de rebeliones y crisis económica, Isabel II se exilió debido a la Revolución Gloriosa.