En el siglo XVI, la astronomía experimentó un gran cambio cuando la teoría geocéntrica fue reemplazada por el sistema heliocéntrico de Copérnico, con el Sol en el centro. La invención del telescopio permitió nuevas observaciones que confirmaron esta teoría. El Renacimiento aceleró los avances científicos y culturales, incluidos muchos descubrimientos astronómicos, poniendo fin a la era medieval.