El documento resume tres secciones sobre la ciencia y el progreso. La primera sección discute cómo la ciencia ha transformado al ser humano en un idolatra de las cosas materiales. La segunda sección argumenta que la ciencia por sí sola no puede proporcionar valores y que se necesita superar el reduccionismo científico. La tercera sección enfatiza la necesidad de una ética de la ciencia para asegurar que la ciencia se utilice para servir al ser humano y no al revés.