Los hermanos Santiago de 17 años y Andrés de 14 fueron secuestrados, torturados y asesinados por la policía ecuatoriana en 1988. Sus cuerpos fueron descuartizados y arrojados al lago Yambo. La familia Restrepo ha luchado durante más de 20 años para obtener justicia y encontrar los cuerpos de los hermanos, pero hasta ahora no han tenido éxito. El padre Pedro Restrepo continúa protestando semanalmente para mantener viva la memoria del caso.