La Revolución Industrial y la Revolución Francesa transformaron profundamente Europa a fines del siglo XVIII y comienzos del XIX. La Revolución Industrial trajo cambios tecnológicos que mecanizaron la producción, creando una nueva clase obrera industrial. La Revolución Francesa estableció formas democráticas de gobierno e ideas liberales como la soberanía popular. Ambas revoluciones generaron constantes procesos de cambio social, económico y político que dieron forma al mundo moderno.