El primer gobierno de Rosas como gobernador de Buenos Aires se extendió entre 1829 y 1832. Durante este periodo, buscó pacificar el territorio provincial, expandir las fronteras y restaurar el orden colonial anterior. También impulsó la censura de la oposición y el control estatal sobre diversas esferas como la Iglesia. Rosas rechazó ser reelecto sin facultades extraordinarias, por lo que se retiró a dirigir campañas militares hasta asumir como gobernador nuevamente en 1835 con poderes absolutos.