El salmo expresa el anhelo profundo del autor por la intimidad con Dios, recordando con añoranza los tiempos en que vivía cerca del santuario gozando de su presencia. El salmista describe su sed por Dios como la sed de la tierra árida por el agua, y encuentra consuelo meditando en Él de noche. El salmo también puede interpretarse como la oración de Jesús y su búsqueda de intimidad con el Padre, así como la necesidad de oración íntima que tiene el hombre moderno.