San Pablo nació en Tarso en el 10 d.C. y murió en el 64 d.C. Fue perseguidor de los cristianos hasta que se le apareció Cristo cuando se dirigía a Damasco, lo que le hizo convertirse al cristianismo. Predicó en Asia Menor, Grecia y Roma, especialmente a los gentiles, y también escribió diversas cartas a las primeras comunidades cristianas. Sufrió martirio en Roma, donde fue decapitado.