El documento analiza la representación de los apóstoles en el arte cristiano, destacando la obra del Greco, quien les dio un tratamiento pictórico único al plasmar sus almas individualmente. A través de sus figuras, el Greco transmitió un sentido de espiritualidad y fenoménos humanos que incentivaron el fervor religioso en España durante el siglo XVI. Además, se menciona la importancia de la obra en el contexto actual de la iglesia de Pórtugos, donde se encuentra un apostolado completo.