Los satélites artificiales son objetos fabricados por humanos que orbitan cuerpos celestes, comenzando con el lanzamiento del Sputnik I en 1957. La percepción remota permite obtener información de estos objetos a través de sensores que capturan radiación electromagnética, y las imágenes satelitales resultantes tienen múltiples aplicaciones, desde el monitoreo del cambio climático hasta el análisis de otros planetas. La evolución de los sensores ha permitido desarrollar imágenes de alta resolución que facilitan la interpretación y análisis de datos sobre la Tierra y más allá.