El documento aborda la sexualidad de personas con discapacidad mental, desmitificando creencias erróneas y enfatizando que poseen derechos y necesidades afectivas como cualquier ser humano. Se destaca la importancia de fomentar una educación sexual adecuada que permita a estos individuos explorar su identidad, emociones y límites. Además, se enfatiza la necesidad de que los profesionales de la salud mental intervengan para facilitar el desarrollo de su sexualidad en un contexto social inclusivo.