PARA SIMPATIZANTES Y MILITANTES
Necesitamos personas sensibles, comprometidas, que provoquen cambios y cuyos
logros puedan juzgarse en función de sus propios valores y objetivos, los cuales también
podrían ser evaluados de acuerdo a algunos criterios universales externos, validados por la
Organización de las Naciones Unidas. Todas estas cuestiones cruciales para el porvenir de
nuestra patria, pasan necesariamente porque se consolide el gobierno democrático
participativo como modelo superior de organización política, refrendado en una Nueva
Constitución Política de sexta generación, para acabar con el modelo neoliberal que ha
destruido el país desde hace 30 años; para ello es indispensable realizar conversaciones con
diferentes personalidades políticas, intelectuales, trabajadores, organizaciones gremiales y
sociales, para buscar aliados y ofrecer todo un abanico de posibilidades de gobernanza
inteligente y de calidad, para resolver en la medida de las posibilidades los graves y múltiples
problemas estructurales que nos aquejan desde la conquista del Perú por los salvajes españoles
iletrados e ignorantes, cuya única misión ha sido enriquecerse, exterminar y esclavizar a una
civilización natural.
En el libro “Fundamentos para la Creación de la Nueva República del Perú” se llega
a la conclusión de que, son mayores las posibilidades para derribar las barreras estructurales
existentes desde la colonia, que las de seguir en este Estado fallido acorralado por la
corrupción, donde las posibilidades de transformación siguen intactas, porque sólo basta
anteponerle las virtudes de la meritocracia y honestidad, que son las mayores riquezas de
nuestro pueblo. La superación de estos problemas estructurales constituye una parte
fundamental del ejercicio del desarrollo sostenible.
Cuando desde el Estado se niegan oportunidades sociales para recibir educación y
asistencia sanitaria de calidad, se reducen las perspectivas individuales para participar en la
economía y en la política y no contribuyen a fomentar nuestras propias iniciativas en la
superación de las múltiples privaciones, surgiendo así programas sociales que contribuyen a
mantener el statu quo, porque los individuos son vistos como receptores pasivos de
prestaciones.
Necesitamos una Nueva Carta Magna, para tener un Estado fuerte al servicio de las
mayorías, con un servicio civil meritocrático, de calidad, sensible y humano, que investigue los
mecanismos sociales que afectan a las instituciones (el Estado, el mercado, el sistema jurídico,
los partidos políticos, los medios de comunicación, los grupos de presión y los espacios de
debate, entre otras) desde el punto de vista del grado en que contribuyen a aumentar y a
garantizar las libertades fundamentales de los individuos, concebidos como agentes activos en
permanente cambio. El desarrollo exige la eliminación de las principales fuentes de
privación de libertad: la pobreza y la tiranía, la escasez de oportunidades económicas y las
privaciones sociales sistemáticas, el abandono en que se encuentran los servicios públicos, la
intolerancia, la discriminación, el racismo, el individualismo.
El neoliberalismo niega libertades básicas a la mayoría, al 99% de la población. Como
lo comprobamos a diario, la pobreza económica, priva a los individuos de la libertad necesaria
para satisfacer su hambre, para conseguir un nivel de nutrición suficiente, para poner remedio
a enfermedades curables, para vestir dignamente, tener una vivienda aceptable, disponer de
agua limpia y servicios de saneamiento. Carecemos de instituciones eficaces para mantener la
paz y el orden locales. En esas circunstancias ¿qué participación podrían tener los individuos
en la vida social, política y económica de su comunidad? Debemos eliminar tales restricciones.
El sistema neoliberal niega la libertad de participar en el mercado de trabajo a la
población mayoritaria autóctona y migrante, es una de las maneras de mantener a los
individuos en la esclavitud y la cautividad y la lucha contra la falta de libertad que supone el
trabajo en condiciones de servidumbre es importante hoy en todos países del Tercer Mundo.
La experiencia cotidiana de Latinoamérica nos hace ver el notable hecho de que la falta de
libertad económica, en forma de extrema pobreza, puede hacer de una persona una víctima
indefensa de la violación de otros tipos de libertad. Una familia migrante nacional o extranjera
no habría necesitado ir a una zona hostil en busca de unos pequeños ingresos si su familia
hubiera podido ser capaz de sobrevivir sin ellos en su lugar de origen. Se demuestra que la
falta de libertad económica alimenta la falta de libertad social, del mismo modo que la falta de
libertad social y política también fomenta la falta de libertad económica, surge el individualismo
el de triunfar a como dé lugar y de cualquier manera, reñidos con principios y valores.
Las estructuras que debemos derribar para alcanzar el tan esquivo desarrollo,
identificadas en el libro “Fundamentos para la Creación de la Nueva República del Perú”:
La solución de cada uno de estos tipos de barreras estructurales contribuirá a mejorar
la capacidad general del país en todos los terrenos del conocimiento humano actual. La política
de los poderes públicos para fomentar las capacidades humanas y las libertades fundamentales
en general pueden actuar para fortalecer estas libertades instrumentales distintas, pero
interrelacionadas.
Para todos estos grandes retos se necesitan profesionales de primer nivel, formados
en el fragor de las actividades cotidianas, con elevados principios morales y éticos, que tengan
la valentía de analizar cada uno de los tipos de libertad -y las instituciones encargadas de su
realización – y sus interconexiones. También, investigar el respectivo papel que desempeñan
las instituciones en el fomento de las libertades generales de los individuos para llevar el tipo
de vida que tienen y las razones para valorarla. “El desarrollo pasa por estimular las
capacidades humanas y por permitir a los individuos que persigan aquello que valoran”

Simpatizantes y militantes

  • 1.
    PARA SIMPATIZANTES YMILITANTES Necesitamos personas sensibles, comprometidas, que provoquen cambios y cuyos logros puedan juzgarse en función de sus propios valores y objetivos, los cuales también podrían ser evaluados de acuerdo a algunos criterios universales externos, validados por la Organización de las Naciones Unidas. Todas estas cuestiones cruciales para el porvenir de nuestra patria, pasan necesariamente porque se consolide el gobierno democrático participativo como modelo superior de organización política, refrendado en una Nueva Constitución Política de sexta generación, para acabar con el modelo neoliberal que ha destruido el país desde hace 30 años; para ello es indispensable realizar conversaciones con diferentes personalidades políticas, intelectuales, trabajadores, organizaciones gremiales y sociales, para buscar aliados y ofrecer todo un abanico de posibilidades de gobernanza inteligente y de calidad, para resolver en la medida de las posibilidades los graves y múltiples problemas estructurales que nos aquejan desde la conquista del Perú por los salvajes españoles iletrados e ignorantes, cuya única misión ha sido enriquecerse, exterminar y esclavizar a una civilización natural. En el libro “Fundamentos para la Creación de la Nueva República del Perú” se llega a la conclusión de que, son mayores las posibilidades para derribar las barreras estructurales existentes desde la colonia, que las de seguir en este Estado fallido acorralado por la corrupción, donde las posibilidades de transformación siguen intactas, porque sólo basta anteponerle las virtudes de la meritocracia y honestidad, que son las mayores riquezas de nuestro pueblo. La superación de estos problemas estructurales constituye una parte fundamental del ejercicio del desarrollo sostenible. Cuando desde el Estado se niegan oportunidades sociales para recibir educación y asistencia sanitaria de calidad, se reducen las perspectivas individuales para participar en la economía y en la política y no contribuyen a fomentar nuestras propias iniciativas en la superación de las múltiples privaciones, surgiendo así programas sociales que contribuyen a mantener el statu quo, porque los individuos son vistos como receptores pasivos de prestaciones. Necesitamos una Nueva Carta Magna, para tener un Estado fuerte al servicio de las mayorías, con un servicio civil meritocrático, de calidad, sensible y humano, que investigue los mecanismos sociales que afectan a las instituciones (el Estado, el mercado, el sistema jurídico, los partidos políticos, los medios de comunicación, los grupos de presión y los espacios de debate, entre otras) desde el punto de vista del grado en que contribuyen a aumentar y a garantizar las libertades fundamentales de los individuos, concebidos como agentes activos en permanente cambio. El desarrollo exige la eliminación de las principales fuentes de privación de libertad: la pobreza y la tiranía, la escasez de oportunidades económicas y las privaciones sociales sistemáticas, el abandono en que se encuentran los servicios públicos, la intolerancia, la discriminación, el racismo, el individualismo. El neoliberalismo niega libertades básicas a la mayoría, al 99% de la población. Como lo comprobamos a diario, la pobreza económica, priva a los individuos de la libertad necesaria para satisfacer su hambre, para conseguir un nivel de nutrición suficiente, para poner remedio a enfermedades curables, para vestir dignamente, tener una vivienda aceptable, disponer de agua limpia y servicios de saneamiento. Carecemos de instituciones eficaces para mantener la paz y el orden locales. En esas circunstancias ¿qué participación podrían tener los individuos en la vida social, política y económica de su comunidad? Debemos eliminar tales restricciones.
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    El sistema neoliberalniega la libertad de participar en el mercado de trabajo a la población mayoritaria autóctona y migrante, es una de las maneras de mantener a los individuos en la esclavitud y la cautividad y la lucha contra la falta de libertad que supone el trabajo en condiciones de servidumbre es importante hoy en todos países del Tercer Mundo. La experiencia cotidiana de Latinoamérica nos hace ver el notable hecho de que la falta de libertad económica, en forma de extrema pobreza, puede hacer de una persona una víctima indefensa de la violación de otros tipos de libertad. Una familia migrante nacional o extranjera no habría necesitado ir a una zona hostil en busca de unos pequeños ingresos si su familia hubiera podido ser capaz de sobrevivir sin ellos en su lugar de origen. Se demuestra que la falta de libertad económica alimenta la falta de libertad social, del mismo modo que la falta de libertad social y política también fomenta la falta de libertad económica, surge el individualismo el de triunfar a como dé lugar y de cualquier manera, reñidos con principios y valores. Las estructuras que debemos derribar para alcanzar el tan esquivo desarrollo, identificadas en el libro “Fundamentos para la Creación de la Nueva República del Perú”: La solución de cada uno de estos tipos de barreras estructurales contribuirá a mejorar la capacidad general del país en todos los terrenos del conocimiento humano actual. La política de los poderes públicos para fomentar las capacidades humanas y las libertades fundamentales en general pueden actuar para fortalecer estas libertades instrumentales distintas, pero interrelacionadas. Para todos estos grandes retos se necesitan profesionales de primer nivel, formados en el fragor de las actividades cotidianas, con elevados principios morales y éticos, que tengan la valentía de analizar cada uno de los tipos de libertad -y las instituciones encargadas de su realización – y sus interconexiones. También, investigar el respectivo papel que desempeñan las instituciones en el fomento de las libertades generales de los individuos para llevar el tipo de vida que tienen y las razones para valorarla. “El desarrollo pasa por estimular las capacidades humanas y por permitir a los individuos que persigan aquello que valoran”