El síndrome del edificio enfermo se debe a la contaminación del aire interior, afectando la salud con síntomas que van desde incomodidad hasta enfermedades graves. Reconocido por la OMS en 1982, su origen se relaciona con el uso de materiales modernos sin adecuada ventilación, lo que puede causar problemas respiratorios y otros malestares. Mejorar la calidad del aire interior es crucial para la salud pública y puede tener beneficios económicos significativos en términos de productividad laboral.