La identidad digital se crea a través de la información que las personas publican, comparten y divulgan en línea, como su nombre, fotos, videos, comentarios y ubicación. Las marcas deben construir su identidad de manera flexible aprovechando las conversaciones en las redes sociales, y gestionar su visibilidad y reputación digital a través de las interacciones que dejan huella en internet. Al participar en línea, las organizaciones deben considerar cómo se conjugan las interacciones virtuales con las reales y cómo esto puede afectar su identidad.