El documento enfatiza la necesidad de fortalecer la colaboración educativa entre familias y escuelas ante los cambios sociales que afectan a los adolescentes, incluyendo el microtráfico y la violencia. Se proponen acciones para empoderar a las familias y fomentar su participación activa en el desarrollo integral de sus hijos, con un enfoque en valores y prevención de la violencia. Además, se sugiere la implementación de talleres y encuentros comunitarios para fortalecer los vínculos familiares y mejorar la convivencia en el hogar y la escuela.