La terapia centrada en el cliente se basa en la hipótesis de que los individuos poseen los medios para la auto comprensión y el cambio. El terapeuta debe crear un clima de aceptación para que el paciente pueda explorar estos medios. Las actitudes fundamentales del terapeuta son la congruencia, la empatía y el respeto incondicional. Cuando el paciente se siente comprendido y aceptado, experimenta relajación de sentimientos, cambia su modo de experimentar y se vuelve más coherente.