El documento aborda la importancia de la terapia grupal centrada en la persona, fundamentada en las teorías de Carl Rogers, para facilitar el autoconocimiento y la creatividad en un ambiente libre de amenazas. Se destaca la necesidad de un entorno terapéutico de aceptación incondicional y empatía, lo que permite a los individuos explorar sus sentimientos y desarrollar su potencial. La terapia grupal también se presenta como un medio efectivo para abordar conflictos y proporcionar apoyo tanto a víctimas como a ofensores de violencia intrafamiliar.