El documento explora la relación entre la teología y la historia, enfatizando la historicidad del cristianismo a través de la figura de Jesucristo y la revelación divina. Se analiza el origen y desarrollo del dogma, sus fases históricas, y cómo se manifiestan los contenidos de fe a lo largo del tiempo bajo la influencia del Espíritu Santo. Finalmente, se concluye que el dogma es una expresión eclesial que traduce la verdad revelada a las necesidades contemporáneas, y la Iglesia continúa buscando la plenitud de la revelación a través de su tradición.