Eclesiastés es atribuido tradicionalmente a Salomón, aunque probablemente fue escrito en el siglo III a.C. en Jerusalén. El autor, Qohelet, explora temas como la sabiduría, el trabajo, la riqueza y la vanidad de la vida desde una perspectiva pesimista, argumentando que todo es vanidad bajo el sol. Aunque reconoce el valor de la sabiduría y la religión, ve la vida humana como absurda y sin sentido. Qohelet ve a Dios como el creador y juez supremo,