Este documento define las herejías más conocidas en la historia de la Iglesia, incluyendo el gnosticismo, el docetismo, el mandeísmo, el maniqueísmo, y varias formas de monarquianismo como el modalismo y el adopcionismo. Explica que las herejías surgieron de juicios erróneos que se oponían a la autoridad depositada en los apóstoles y sus sucesores, dividiendo la unidad de la Iglesia y negando elementos de la doctrina cristiana.