Las necesidades psicosociales son requisitos adquiridos a través de la interacción social y se dividen en necesidades básicas y secundarias, que incluyen el amor, la estima y la autorrealización. La frustración ocurre cuando estas necesidades no se satisfacen, causando ansiedad, y los entornos terapéuticos eficaces ayudan a proteger al paciente y desarrollar habilidades adaptativas. Además, individuos implementan mecanismos de defensa para manejar la ansiedad generada por la insatisfacción de necesidades, como represión y negación.