La terapia física se centra en la prevención y tratamiento de desórdenes del movimiento humano, utilizando técnicas específicas de fisioterapia para establecer diagnósticos y objetivos terapéuticos personalizados. Incluye diversas prácticas como kinesioterapia, manipulación vertebral, y aplicaciones de agentes físicos como electroterapia y hidroterapia. Además, los fisioterapeutas tienen un rol docente e investigador, adaptándose a los avances científicos y participando en la gestión de centros de fisioterapia.