Un terremoto ocurre cuando las placas tectónicas que componen la corteza terrestre se mueven bruscamente, liberando energía acumulada. Los terremotos se miden mediante sismógrafos que detectan las ondas sísmicas generadas. Ante un terremoto, es importante mantener la calma y protegerse de objetos que puedan caerse. Después, ayudar a los heridos y no usar servicios como gas o electricidad hasta asegurarse de que no hay fugas.