Este documento compara y contrasta los lenguajes verbal e icónico, discutiendo las ventajas de combinar ambos. Explica que el lenguaje icónico se basa más en la representación visual mientras que el verbal es arbitrario, y que usar ambos aprovecha las fortalezas cognitivas y fisiológicas de procesar información de diferentes formas. También menciona los modelos mentales de Jerome Bruner y consideraciones didácticas para incorporar lo visual en la enseñanza.