El TLC entre Colombia y la Unión Europea favorece las empresas transnacionales y exacerba la pobreza y la desigualdad en Colombia, debido a la asimetría económica entre ambas partes. A pesar de promesas de cooperación y protección de derechos humanos, el tratado impone exigencias que dañan la producción local y benefician solo a las multinacionales. En consecuencia, la ratificación de este acuerdo perjudicará la economía colombiana y no contribuirá a la igualdad económica ni a la protección de los derechos humanos.