Toyota enfrentó un gran problema de seguridad cuando se descubrió que varios de sus modelos populares tenían un defecto en el acelerador que podía atascarse y causar accidentes. Más de 8 millones de vehículos fueron llamados a revisión en todo el mundo, lo que representó el mayor recall en la historia de la industria automotriz y causó grandes pérdidas financieras para Toyota. La compañía fue criticada por no haber reconocido y solucionado el problema antes, lo que afectó seriamente su reputación.