La legislación laboral de 1936 en Venezuela marcó un punto de inflexión en la historia del derecho laboral en el país. La ley estableció una jornada laboral de ocho horas y un régimen sancionatorio para los infractores. También sirvió como base para la creación del seguro social obligatorio venezolano. La ley fue el resultado de un esfuerzo técnico considerable con la colaboración de la Organización Internacional del Trabajo y se apegó a los convenios de la OIT que Venezuela ratificó posteriormente.