El documento describe el viaje que hizo Le Corbusier a Oriente en 1911 y cómo influyó en su obra arquitectónica posterior. Menciona varias inspiraciones que tomó de este viaje, como monasterios cartujos, el Partenón griego, y colmenas de abejas. También analiza cómo estas influencias se reflejaron en sus conceptos de "unidad de habitación" y en ver la arquitectura como un sistema funcional similar a una colmena o ciudad flotante.