Este documento argumenta a favor de una educación sexual responsable e integral para los adolescentes. Actualmente, la educación sexual se enfoca demasiado en decir "no" y provocar miedo, lo que genera una concepción negativa de la sexualidad. En su lugar, debería enseñar valores, habilidades de toma de decisiones y métodos anticonceptivos para que los jóvenes puedan explorar su sexualidad de manera segura y consciente. Una educación sexual efectiva los prepararía para tener relaciones sexuales responsables y formar familias saludables.