Esta encíclica trata sobre cuestiones fundamentales de la enseñanza moral de la Iglesia Católica. El Papa Juan Pablo II expresa su preocupación por las nuevas tendencias que ponen en duda la doctrina tradicional sobre la ley natural y la autoridad del magisterio de la Iglesia en cuestiones morales. El objetivo de la encíclica es recordar verdades fundamentales como la relación intrínseca entre fe y moral, y la necesidad de obedecer los mandamientos de Dios para amar a Dios y al prójimo.