Pablo nació en Tarso de Cilicia y recibió una educación en Jerusalén como fariseo. Perseguía a los cristianos hasta que se convirtió en el camino a Damasco. Predicó el evangelio en varios viajes, fundando comunidades en Asia Menor y Europa. Participó en el concilio de Jerusalén que decidió que los gentiles no necesitaban circuncidarse. Fue encarcelado varias veces y apeló al tribunal de César, siendo enviado a Roma donde probablemente murió mártir.