El documento describe la evolución de la vivienda en la antigua Roma, comenzando con las cabañas primitivas de barro y madera. A partir del siglo VI a.C., se desarrolló la casa itálica, caracterizada por un diseño interno centrado en el atrio y diversas estancias como el cubiculum y el tablinum. Se menciona también la importancia de elementos arquitectónicos como el compluvium y el impluvium en la casa itálica.