Una reflexión sobre “La Conquista del
Desierto” o el
“Gran Malón Blanco”

2013
Ensayo Filosófico
Autor: Aldo Carlos Vivas
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INDICE

Introducción…………………………………………………………………………………………………………………….3
Desarrollo……………………………………………………………………………………………………………………....
INTRODUCCIÓN

¿Nuestra identidad es realmente legítima?
¿Es producto de un proceso de consolidación natural, o bien en su ...
DESARROLLO

El ingreso de los conquistadores españoles generó dos mundos que perduran durante casi
cuatro siglos (XVI al X...
El Estado denominaba a los indígenas como “raza estéril”, lo cual demuestra el desprecio
propiciado desde los más altos ni...
“Es preciso anular los efectos de las distribuciones indecisas, la desaparición incontrolada de los
individuos, su circula...
.El trato que se les dió a los prisioneros y la separación de las familias fue objeto de escándalo
en su momento. En el Co...
mundo, donde se veían como parte de la tierra, es decir no tenían una idea atropocentrista, no
se sentían con poder sobre ...
CONCLUSIÓN

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REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

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Ensayo Filosófico: "La campaña al desierto o el gran malón blanco"

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Breve análisis filosófico de la campaña al desierto y su relación con la identidad de los argentinos.

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Ensayo Filosófico: "La campaña al desierto o el gran malón blanco"

  1. 1. Una reflexión sobre “La Conquista del Desierto” o el “Gran Malón Blanco” 2013 Ensayo Filosófico Autor: Aldo Carlos Vivas Ciberal09@gmail.com 1
  2. 2. INDICE Introducción…………………………………………………………………………………………………………………….3 Desarrollo……………………………………………………………………………………………………………………..….4 Platón……………………………………………………………………………………………………………………………..….4 Charles Darwin………………………………………………………………………………………………………….……….5 Aristóteles………………………………………………………………………………………………………………………….5 Modernidad………………………………………………………………………………………………………….…………….5 Michel Foucault……………………………………………………………………………………………………..…….……5 Ghettos……………………………………………………………………………………………………………………………..6 Multiculturalismo…………………………………………………………………………………….………………….……6 Práctica social y Dominios de saber……………………………………….……………………………….…………..7 Esencia……………………..………………………………………………………………………………………………………..7 Transmisión de valores………………………………………………………………………………………………………8 Juegos………………………………………………………………………………………………………………………………..8 Pacifismo-Krishnamurti………………………………………………………………………………………………………8 Libertad……………………………………………………………………………………………………………………………..8 Hedor de América……………………………………………………………………………………………………………..8 Friedrich Nietzsche………………………………………………………………………………………………...…….…8-9 Conclusión……………………………………………………………………………………………………………………..…9 Referencias Bibliográficas………………………………………………………….…………………………………..10 Fotografía de portada……………………………………………………………………………………………………..10 2
  3. 3. INTRODUCCIÓN ¿Nuestra identidad es realmente legítima? ¿Es producto de un proceso de consolidación natural, o bien en su construcción ocurrió la manipulación de algunos acontecimientos históricos? Los argentinos no poseemos conciencia de la pérdida cultural que se produjo con el exterminio aborígen llevado a cabo durante cincuenta años y que culminó con el golpe final llamado “Campaña del desierto”. Una inmensa mayoría desconoce que el 56% de los argentinos de la población actual llevamos/llevan en nuestra/su sangre un mensaje de los antepasados indígenas, el 44% desciende de ancestros europeos. Así lo determinó un estudio realizado por el Servicio de Huellas Digitales Genéticas de la Universidad de Buenos Aires, a partir del análisis de casos en 11 provincias. "Lo que queda al descubierto es que no somos tan europeos como creemos ser", dice Daniel Corach, director del Servicio, profesor en la cátedra de Genética y Biología Molecular de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA e investigador del Conicet. En una segunda etapa —junto a Andrea Sala, investigadora del Conicet, y Miguel Marino, becario de esa institución— analizaron comunidades aborígenes puras. (Silvina Heguy-Clarín.com - 16.01.2005). Es por ello que con este ensayo me propongo reflexionar y hacer que se reflexione acerca de nuestra identidad, pues un pueblo que no tiene memoria no tiene una historia legítima. “Una vez más sostenemos que en la Historia finalmente triunfa siempre la Etica. Aunque pasen siglos. Recuerdo cuando hace años comenzamos los jueves al anochecer, junto al monumento al general Julio Argentino Roca, demostrando que, documento tras documento, los argentinos honrábamos a un genocida, a un racista y a quien había restablecido la esclavitud en la Argentina, en 1879, esclavitud a la cual nuestra increíblemente progresista Asamblea del Año XIII había eliminado adelantándose en décadas a Estados Unidos y a Brasil.” [1] 3
  4. 4. DESARROLLO El ingreso de los conquistadores españoles generó dos mundos que perduran durante casi cuatro siglos (XVI al XIX), finalizando este estado de situación en el año 1879, año de la “Campaña del desierto”. Un mundo indígena libre y soberano, multicultural, que ha menudo se encontraba en conflicto, y que además no tenía una homogeneidad política; coexistía con un mundo hispanocriollo, con una unidad política (por su pertenencia a la corona española), con una tendencia a la expansión territorial. Los españoles tenían una mirada hacia el mundo indígena como de un todo, eran los nativos que se oponían a los extranjeros. No eran considerados personas, eran inferiores; la realidad era que tenían una basta cultura, con sus tradiciones, idiomas, creencias y saberes artesanales. Comparando esta situación con la Teoría de las Ideas, de Platón, podríamos decir que el pueblo indígena tenía las dos realidades, la realidad inteligible llamada de las ideas y la realidad sensible o de las cosas. Esto significa que eran personas con dignidad, con principios existenciales tal vez más que sus invasores europeos. En relación a esto último podemos citar la siguiente frase, “el territorio es [...] la base del mundo espiritual que soporta y da vitalidad a la vida” [2] Un principio existencialista aborígen era el siguiente: “A la tierra se le debe la propia existencia y por eso hay que cuidarla, honrarla, venerarla e incluso mimarla.” [3] Las fronteras establecidas en el S. XVI perduraron hasta inicios del S. XIX, que avanzaron parcialmente hasta la conquista definitiva en 1879. La mal llamada “Campaña al desierto” fue un plan sistemático de eliminación y desplazamiento de los habitantes naturales de las pampas y el sur argentinos, para luego usurpar sus tierras y entregarlas a los amigos del poder, llevado a cabo por una expedición militar liderada por el Gral. Julio A. Roca. Fue la última etapa del aniquilamiento y de la pérdida de identidad cultural, que venía sucediendo ya desde hacía cincuenta años. Resulta interesante conocer la forma elocuene con la que Roca defendía su proyecto: "Estamos como nación empeñados en una contienda de razas (...) Destruyamos, pues, moralmente esa raza [la indígena], aniquilemos sus resortes y organización política, desaparezca su orden de tribus y si es necesario divídase la familia. Esta raza quebrada y dispersa, acabará por abrazar la causa de la civilización". Los aborígenes que habitaban las zonas mencionadas eran los araucanos, divididos en grupos étnicos entre ellos los mapuches, los ranqueles, los puelches y los tehuelches. 4
  5. 5. El Estado denominaba a los indígenas como “raza estéril”, lo cual demuestra el desprecio propiciado desde los más altos niveles del país. “No es sorpresa, dada la eminencia de Darwin y de las alabanzas científicas hechas acerca de la teoría de la evolución, que evolucionistas de varios colores empezaron a explotar sus ideas para lograr sus propios fines políticos y morales” [4] “No es de extrañar que, en una época donde todavía había esclavitud en Sudamérica, y donde erradas reinterpretaciones de las teorías de Darwin dieron paso al darwinismo social, a los indígenas de las tribus que practicaban malones se los tratara como seres inferiores, sin los mismos derechos que los criollos o los europeos, al igual que ocurría en casi todos los rincones del globo con otros pueblos originarios, incluso con los no belicosos “ [5] [6] Es posible que una mala interpretación de la teoría de selección natural de Charles Darwin, denominada Darwinismo Social haya sido utilizada como un fundamento que animó a Roca a dar el golpe final al ya atribulado pueblo indígena. Otra justificación filosófica y moral para la conquista pudieron haber sido algunas ideas de Aristóteles. El filósofo decía: "Algunos seres desde el momento en que nacen, están destinados, uno a obedecer y otros a mandar", "La naturaleza... hace distintos los cuerpos de los hombres libres y de los esclavos, dando a éstos el vigor necesario para las obras penosas y haciendo a los primeros incapaces para los trabajos duros". [7] Hay una justificación económica dada por la necesidad de tierras para conformar el modelo agroexportador, y satisfacer un mercado internacional con una demanda en aumento de materias primas y alimentos. La modernidad que había comenzado en Europa durante el siglo XVII, fundamentada en el racionalismo, tuvo como una consecuencia directa el progreso económico, y el aumento de la población, y su consecuente aumento de la necedidad de alimentos. Esto indudablemente fue determinante para la apropiación definitiva de las tierras de los pueblos originarios. Entre abril y mayo de 1879 se realizó la acción relámpago. Cerca de 6000 soldados, en 5 divisiones equipadas con el mejor armamento de la época, avanzaron decididas a barrer la llanura. El objetivo de la “campaña del desierto” era disciplinar, establecer un orden, normalizar para imponer la verdad de la clase dirigente y así ejercer poder. Según las reflexiones de Michel Foucault, el poder es la capacidad que tiene un sujeto de imponer su verdad, como la verdad para el otro, además es el mismo quien la crea. La meta del poder es: sujetar la subjetividad del sujeto. El poder es al mismo tiempo objeto e instrumento del saber. Con respecto al ensayo se puede reflexionar que la campaña tuvo como una de sus metas, evitar el libre albedrío de los pueblos originarios, quitarles su libertad, es decir someterlos para dominarlos e imponer “la verdad” oficial. 5
  6. 6. “Es preciso anular los efectos de las distribuciones indecisas, la desaparición incontrolada de los individuos, su circulación difusa, su coagulación interminable y peligrosa: táctica de antideserción, de antivagabundeo [...] se trata de establecer las presencias y las ausencias, de saber dónde y cómo encontrar a los individuos, instaurar las comunicaciones útiles, interrumpir las que no lo son” [8] (Fragmento de: “Vigilar y Castigar” de Michel Foucault) Este fragmento da cuenta de los objetivos de la Generación del 80 en relación a la pampa. Entre los cuales podemos citar el proceso de sometimiento de las comunidades originarias a través de su incorporación como mano de obra esclava, su encierro en campos de concentración, (ghuetos) el intento de erradicar su identidad y la distribución forzada de sus miembros, todo esto para lograr el objetivo final que era apropiarse de millones de hectáreas para repartir entre las clases dominantes de la época. La imposición de orden y la normalización fueron instrumentos para instaurar la república, se buscaba una homogeneización de la población, de su forma de pensar, de sus creencias y de su educación. Esto ocurrió a pesar de ser un territorio multiétnico, multicultural y plurilingüe. Desde entonces las políticas educativas de Argentina se han caracterizado por la homogeneización y la negación del multiculturalismo. Como correlato podemos citar el siguiente fragmento: “El menosprecio que Domingo Faustino Sarmiento sentía por las etnias y culturas americanas, va de la mano del rol de agente homogeneizante que se le imprime a la lengua nacional. Vendrá luego la llamada “Generación del 80”, con su mirada puesta en Francia y la adopción de referentes culturales eurocéntricos. El racismo y el desprecio por los aborígenes encontrará su punto más alto en la llamada “Campaña al Desierto”. Todo ello conducirá a la implementación, por parte del gobierno central, de políticas educativas, administrativas y lingüísticas orientadas a eliminar premeditadamente de la fisonomía colectiva del país, cualquier aspecto cultural relacionado con los pueblos aborígenes.” [9] La Campaña del desierto significó para el estado nacional, la apropiación de unas 15 mil leguas que fueron distribuidas entre las familias vinculadas al poder, favoreciendo el latifundio en la propiedad de la tierra. Los sobrevivientes de la llamada “Conquista del Desierto” fueron “civilizadamente” trasladados, caminando encadenados 1.400 kilómetros, desde los confines cordilleranos hacia los puertos atlánticos. Previo a la llegada a los puertos, fueron reunidos en un campo de concentración, próximo a la localidad de Valcheta. Lugar donde fueron sometidos a torturas y vejámenes. Luego los sobrevivientes fueron embarcados y trasladados a Buenos Aires, donde un grupo fue obligado a desfilar encadenado por las calles de Buenos Aires hacia el puerto. Unos militantes anarquistas irrumpieron al grito de “dignos”, “los bárbaros son los que les pusieron cadenas”, dedicandoles un emocionado aplauso a los prisioneros que logró opacar el clima festivo y “patriótico” que se le quería imponer a aquel siniestro y vergonzoso “desfile de la victoria”. [10] Desde el puerto los vencidos fueron trasladados al campo de concentración montado en la Isla Martín García. Desde allí fueron embarcados nuevamente y “depositados” en el Hotel de Inmigrantes, donde la elite porteña de la época se dispuso a repartirse el botín, según lo cuenta el diario El Nacional que titulaba “Entrega de indios”: “Los miércoles y los viernes se efectuará la entrega de indios y chinas a las familias de esta ciudad, por medio de la Sociedad de Beneficencia” [10] 6
  7. 7. .El trato que se les dió a los prisioneros y la separación de las familias fue objeto de escándalo en su momento. En el Congreso Nacional, el senador Aristóbulo del Valle afirmaba en 1884: “Hemos tomado familias de los indios salvajes, las hemos traído a este centro de civilización, donde todos los derechos parece que debieran encontrar garantías, y no hemos respetado en estas familias ninguno de los derechos que pertenecen, no ya al hombre civilizado, sino al ser humano: al hombre lo hemos esclavizado, a la mujer la hemos prostituido; al niño lo hemos arrancado del seno de la madre, al anciano lo hemos llevado a servir como esclavo a cualquier parte; en una palabra, hemos desconocido y hemos violado todas las leyes que gobiernan las acciones morales del hombre”. Aristóbulo del Valle hizo estas observaciones en un contexto en el que todas estas prácticas que el describe habían sido naturalizadas, al menos por el gobierno y por la mayoría de la clase alta beneficiada. Es prueba de esto que las “damas de beneficencia” vieran como algo entretenido y hasta divertido la visita al Hotel de Inmigrantes para buscar niños para regalar y, mujeres y niñas para servidumbre. En el diario El Nacional se describe así la barbarie de las “damas” de “beneficencia”: “La desesperación, el llanto no cesa. Se les quita a las madres sus hijos para en su presencia regalarlos, a pesar de los gritos, los alaridos y las súplicas que hincadas y con los brazos al cielo dirigen las mujeres indias. En aquel marco humano unos se tapan la cara, otros miran resignadamente al suelo, la madre aprieta contra su seno al hijo de sus entrañas, el padre se cruza por delante para defender a su familia”. La naturalización de estas atrocidades, humillaciones, indignidades y discriminaciones, llevó a que se convirtieran en una práctica social de comportamiento de los sujetos normalizados hacia los que estaban en vías de ser normalizados, es decir los sujetos de la sociedad originaria. Estas prácticas de no respeto y subestimación se ven representadas en el accionar de Francisco Perito Moreno, quien “ rescató” de la prisión de la Isla Martín García a tres caciques con sus familias, para llevarlos como prisioneros del Museo de Ciencias Naturales de La Plata, y ser utilizados como servidumbre y aún más grave como piezas vivientes de estudio. Vale decir que la práctica social de discriminación hacia el indígena llevó a que estos fueran puestos en prisión, y de esta manera era más fácil observarlos, estudiar su comportamiento, tomar datos; de tal manera se construyó un nuevo dominio de saber, generando nuevos conceptos y nuevos objetos y además constituyendo nuevos sujetos de conocimiento. Algunos prisioneros comenzaron a morir, otros fueron liberados. En cambio el cacique tehuelche Inakayal continuaba privado de su libertad, viendo a diario cómo los cuerpos de su gente eran descarnados y expuestos a los visitantes tras su muerte. Ya no tenía ganas de dormir, estaba horas mirando los restos de su mujer, exhibida en una vitrina junto a otros esqueletos. Francisco Moreno ya no era el amigo blanco que lo visitaba a orillas del Limay. La “conquista del desierto”, dejó como saldo catorce mil indígenas muertos y reducidos a la servidumbre, quedando los sobrevivientes expuestos a las enfermedades trasmitidas por el europeo y a una vida extremadamente pobre. Sin embargo a pesar de esta situación tan desalentadora, la esencia y los valores de personas que defendieron valientemente su cultura, siguen vigentes. Los aborígenes tenían una esencia que los hacía personas con valores muy distintos a los de sus sometedores. Esa esencia particular tal vez fue forjada por la posición que tenían en el 7
  8. 8. mundo, donde se veían como parte de la tierra, es decir no tenían una idea atropocentrista, no se sentían con poder sobre el mundo. Esta característica los acerca a las ideas de Nietzsche. El hombre aprende, construye su esencia su vida desde su propia realidad o contexto cultural. Mientras que en el mundo occidental los valores materiales, o contravalores, tuvieron y tienen cada vez más preponderancia, la cultura indígena se ha caracterizado por los valores morales. Las distintas culturas siempre han utilizado a la trasmisión de valores como un método de educación. Cuando un niño indígena se destacaba en alguna tarea positiva para la comunidad se le regalaba una cría de animal doméstico, gesto que tenía un doble carácter: como juego y de formación. No era una mascota, sino un animal al que debían poner nombre y cuidar para ir armando su rebaño. Este gesto se utilizaba para inculcar la responsabilidad. “Desde el mundo occidental hoy se ve a las culturas indígenas como un modelo de valores no materiales que nuestro mundo ha perdido y que intenta rescatar, tal es el caso del respeto y uso racional de la naturaleza, el compartir, o la felicidad sustentada en el ser y no en la ambición desmesurada del poseer”. [11] Las Sociedades Originarias en algunos aspectos comparten algunas características del pacifismo que hoy conocemos. Vivían en libertad en contacto con la naturaleza sin provocarle daño alguno. Esto es así porque concebían al ser humano, a las plantas, a los animales, al paisaje y a toda la naturaleza como una unidad material y espiritual y no sólo como "recursos naturales" para su utilización. La usan con respeto y reverencia, tomando de ella las medicinas para curar sus dolencias. En relación a la filosofía de Jiddu Krishnamurti la podemos transpolar al pensamiento político del momento, el cual no aceptaba que hubiese otra forma de vivir, con otra ideología y con otras costumbres. La filosofía aborígen no conocía la avaricia por el dinero, tenían una fuerte conexión con la tierra, a la cual respetaban sobre todas las cosas. Esta filosofía aborígen no era conveniente para los intereses de ambición que tenían los gobernantes y un grupo selecto de personajes pertenecientes a la alta sociedad porteña. Muy probablemente hoy exista el mismo sentimiento de desprecio a todo aquello que este relacionado con los pueblos originarios. Todo aquello que no es ciudad, ni prócer, ni pulcritud no es más que un hedor que debe ser eliminado. 8
  9. 9. CONCLUSIÓN Doy por finalizado este ensayo expresando que es necesario dejar de lado la justificación que muchos argentinos hacen sobre el aniquilamiento de los pueblos originarios, y con ello la pérdida de la identidad cultural. Según Friedrich Nietzsche “No existen hechos, solo interpretaciones”. Interpreto que existió una acción organizada por el estado argentino orientada al exterminio de almas, de la organización social y de la cultura del pueblo indígena. La clase dirijente de la época, que era funcional a los intereses de los terratenientes, sometieron y sojuzgaron a la comunidad indígena para el apoderamiento de sus tierras. Durante la lucha, desigual por cierto, se cometieron excesos tanto desde el frente aborígen como del frente del Estado. Unos defendían sus territorios, su naturaleza, su idiosincracia, su ser, sus familias y sus valores; “los civilizados e ilustres” solo tenían intereses abyectos. Se podría hacer un paralelismo entre la “conquista del desierto” y el terrorismo de Estado ocurrido entre 1976 y 1983. En ambos casos se quería combatir a aquél que veía la realidad de otra forma, que iba en contra de las ideas del momento, eliminar a aquél que se revelaba a ser “normalizado”, aniquilar al “otro social” que desarmonizaba en el nuevo contexto que se había creado. Afortunadamente todos los intentos por borrar la identidad de los pueblos originarios no han sido totalmente efectivos, ya que año tras año sus voces se escuchan cada vez más fuerte. Para graficar como se trató de eliminar toda referencia aborígen podemos a citar al historiador y escritor Osvaldo Bayer: “Los nombres poéticos que los habitantes originarios pusieron a montañas, lagos y valles fueron cambiados por nombres de generales y de burócratas del gobierno de Buenos Aires. Uno de los lagos más hermosos de la Patagonia que llevaba el nombre en tehuelche de ‘el ojo de Dios’ fue reemplazado por el Gutiérrez, un burócrata del ministerio del Interior que pagaba los sueldos a los militares. Y en Tierra del Fuego, el lago llamado ‘Descanso del horizonte’, pasó a llamarse ‘Monseñor Fagnano’, en honor del cura que acompañó a las tropas con la cruz.” El reconocimiento de los descendientes de los aborígenes y la revalorización de su cultura, tal vez sea el primer paso que debemos dar para comenzar a construir la verdadera historia argentina. Fin 9
  10. 10. REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS ♣ [1] Osvaldo Bayer - Desmonumentar - Contratapa Pagina 12 - 16 de mayo 2010. ♣ [2] Beatriz Angélica Huertas Castillo, antropóloga. ♣ [3] Luis Enrique López, Igualdad con dignidad, UNICEF. ♣ [4] Rick Tilman - “Darwin’s Impact: Social Evolution in America, 1880–1920”. ♣ [5] http://www.journals.uchicago.edu/doi/pdf/10.1086/522350. From Terror to Genocide: Britain’s Tasmanian Penal Colony and Australia’s History Wars. ♣ [6] Thornton, American Indian Holocaust, 48–49. ♣ [7] Aristóteles – Política – Libro I. ♣ [8] Michel Foucault, “Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión”. ♣ [9] Lelia Inés Albarracín - Asociación Investigadores en Lengua Quechua. ♣ [10] Felipe Pigna, Los campos de concentración de la “conquista del desierto” ♣ [11] Gaspar Félix Calvo Población , Universidad de Extremadura, Cáceres, España. FOTOGRAFÍA DE PORTADA ♣ Cacique Mulato, hijo del cacique Biguá, jefe de una de las últimas comunidades tehuelches de la patagonia austral. "Era el hombre más bueno, más laborioso, más amable de cuantos tehuelches he conocido", (Magiorino Borgattello, misionero salesiano). 10

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