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Capítulo 8
Buscando a un hombre
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actitud se evidencia en la persona que oprime al pobre y favorece al rico
(22:16). Por cuanto este...
78 LIBRO DE PROVERBIOS
llamado a la venganza en un acto de amor:“A cualquiera que te hiera en la
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Capitulo 8 | Libro complementario | Buscando a un hombre | Escuela Sabática

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  1. 1. ». Capítulo 8 Buscando a un hombre S e cuenta que Diógenes, el filósofo griego, andaba a plena luz del día con una lámpara encendida. Cuando le preguntaron por qué lo hacía, respondió: “Busco a un hombre”. Lo que quería decir Diógenes no queda claro. Lo cierto es que Diógenes estaba desesperado; no podía encontrar aquello que buscaba. Jesús pareció compartir el mismo pesimismo cuando planteó la pregunta retórica: “Cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?" (Luc. 18:8). En todos esos vanos interrogantes, que transmiten la misma desesperanzada cuestión, esperamos la misma dolorosa respuesta: no hay tal hombre. En ese sentido, todos somos iguales.Así,sea lo que fuere que usted piense de sí mismo, aun si es el mejor entre sus pares, aun si es alguien santo dedicado a los más elevados sacrificios, su valor como hombre estará definido por lo que quede de usted cuando no esté más. De hecho,su valor puede medirse por lo que haya sembrado. USTED ES COMO ELLOS La igualdad entre los seres humanos es un concepto de los más difíciles de captar. Si nos miramos unos a otros, vemos que no todos somos iguales. Él es más fuerte y grande que yo; ella es más inteligente que él; ellos son más ricos que nosotros; nosotros somos más espirituales que ustedes.Y no obstante, este principio es vital para la supervivencia de nuestra sociedad. 71
  2. 2. 72 LIBRO DE PROVERBIOS Las diferencias son buenas: “El oído que oye, y el ojo que ve, ambas cosas igualmente ha hecho Jehová” (20:12). La misma lección se repetirá más tarde y se aplicará a la diferencia de edades: “La gloria de los jóvenes es su fuerza,y la hermosura de los ancianos es su vejez” (20:29),y también a las categorías sociales:“El rico y el pobre se encuentran; a ambos los hizo Jehová” (22:2). La referencia al Creador no es simplemente una excusa para inspirar nuestro respecto por la otra persona; es, esencialmente, una declaración acerca del valor singular del otro, porque Dios creó esas diferencias. La igualdad que aquí se afirma no es sencillamente un decreto administrativo que debemos aplicar, como personas civilizadas, porque sea políticamente correcto. En cambio, para Proverbios, esas diferencias son mutuamente necesarias,así como el ojo y la oreja,los jóvenes y los ancianos, los ricos y los pobres, el africano y el europeo, los gentiles y los judíos. Lo que constituye nuestra igualdad son nuestras diferencias. USTED NO ES LO QUE PIENSA El burlador está otra vez en escena. El mismo burlador que maltrató a su padre y a su madre (19:26) y menospreció sus instrucciones (19:27),y que no estaba interesado en la verdad (19:28), está ahora bebiendo y jactándose de sí mismo.El vino ahora aumenta su euforia.Una historia rabínica describe las etapas de degradación causadas por la bebida. Al comienzo, usted se siente un león poderoso; nadie puede enfrentarlo.Usted es el mayor.Entonces llega a ser como un cerdo, comiendo cualquier cosa y revolcándose en la suciedad. X finalmente, usted es como un mono, bailando por allí, completamente aje­ no a lo que está haciendo (Tanhuma Noah, 14). El burlador bebedor ahora está en la etapa del león (20:2). Tiene un muy alto concepto de sí mismo y por lo tanto, provoca a cualquiera que piensa en forma diferente de él (20:2,3).El punto de Proverbios no es tanto para advertirnos en contra de la trampa del beber vino y su engaño; aunque también trasmite ese mensaje. El sabio procura aquí denunciar a quienes se jactan y creen en la ilusión de su propia superioridad. Para el sabio, son semejantes a este ebrio.
  3. 3. BUSCANDO A UN HOMBRE 73 La primera crítica es que ellos están engañados y han perdido totalmente su sentido de realidad. Según el sabio, esta enfermedad afecta a “muchos” hombres (20:6).Todos ellos “proclaman”que son buenas personas. El verbo hebreo qr’,para“proclamar”,también significa“leer en voz alta”(Deut.l7:19), “gritarán [...] con gran voz” (Eze. 8:18), acerca de sí mismos. Han llegado a ser maestros en mercadeo. Se promueven a sí mismos ruidosamente en el hogar, en la oficina y en el comercio. Parece como una campaña política. De acuerdo con el sabio, sin embargo, están mintiendo acerca de sí mismos, porque “hombre de verdad, ¿quién lo hallará?” (20:6), implicando que no existe tal hombre. El mismo pensamiento se repite cuando este se jacta de que su corazón está limpio y de que no ha pecado (20:9). No solo piensa de sí mismo como el mejor, tampoco se da cuenta de sus errores. Esto es engaño propio. El libro de Eclesiastés advierte:“Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque” (Ecl. 7:20). Del mismo modo, Jesús especifica que “ninguno hay bueno sino uno: Dios” (Mat. 19:17). El hombre piensa que todos sus caminos son rectos; él se siente perfecto en todo lo que hace y planifica hacer. El sabio nos advierte, entonces, sobre quien se jacta y pretende que tiene todas las respuestas y entiende todos los secretos (20:19), cuando en realidad ni siquiera sabe quién es él (20:24). Debemos precavernos respecto de tales personas que hacen lo que quieren con sus palabras. Su hablar es engañoso. El sabio aplica su consejo a situaciones concretas de la vida, cuando estamos en gran necesidad de un consejo sólido (20:18),cuando hacemos planes o cuando queremos ir a una guerra. No debemos confiar en el comprador que negocia y pretende que la mercadería no es buena, para comprar a buen precio, y luego se jacta acerca de su buen negocio (20:14). Lo mismo es cierto en cuanto a la adulación (20:19). A quien le gusta la jactancia, también le agrada que lo adulen; usa el arte de la adulación para conseguir lo que desea. Pero, lo que importa no son las palabras sino las acciones. Mientras que el necio, como el perezoso, habla mucho y no hace nada (20:4), el justo no dice una palabra; en cambio, sencillamente “camina en su integridad” (20:7a). Esta prueba ya sirve en una etapa muy temprana en la vida:“Aun
  4. 4. 74 LIBRO DE PROVERBIOS el muchacho [“niño”, NVI] es conocido por sus hechos” (20:11). Porque la abundancia de palabras y la retórica a menudo esconden la vacuidad del corazón y cubren la falta de acciones. Esta crítica es especialmente pertinente en nuestra cultura de medios masivos de comunicación, en la cual lo sensacional y lo violento a menudo compensan la insignificancia del trabajo. Irónicamente, la formación de esos informes jactanciosos y palabreros a veces toman más tiempo y más energía (si no más dinero) que el trabajo mismo. Puede haber gran iniquidad detrás de tanta jactancia engañosa. Reu­ nimos dinero y recibimos felicitaciones por algo que no hemos hecho, y que no estamos haciendo. El sabio concluye su evaluación con la perspectiva del juicio. Aun si nuestras hermosas palabras han engañado a nuestra audiencia, y aun nos hemos engañado a nosotros mismos,“Jehová pesa los corazones” (21:2); porque solo importan las acciones. Jesús está en armonía con esta advertencia cuando alerta a algunos fariseos de su época, a quienes les gustaba jactarse acerca de su piedad pero no hacían nada:“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mat. 7:21). USTED NO ES LO QUE ORA Algunas personas pueden llevar su arte de engaño más lejos: usan la religión para esconder su maldad o su falta de acción. Son celosos en sus sacrificios y, no obstante, no hacen “justicia y juicio” (21:3). Esta incoherencia escandalosa sacudió al profeta Miqueas, quien confrontó a sus contemporáneos exponiendo lo que ocurría. Muchos estaban ansiosos de ir al altar sagrado y ofrecer los mejores sacrificios, pero Miqueas desechó sus ofrendéis. Lo único que Dios quiere de ustedes, dijo, es “hacer justicia, y amar misericordia” (Miq. 6:8). Santiago repetirá la misma lección: “La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones” (Sant. 1:27). El sabio de Proverbios define la religión en los mismos términos; enumera una larga serie de acciones y actitudes que tienen que ver con las relaciones interpersonales. Es importante que comience su currículo
  5. 5. BUSCANDO A UN HOMBRE 75 con el problema de nuestro ego. El orgullo es el primer problema que deberá atenderse (21:4). El autor considera “pecado” cuando “miramos hacia abajo” a las otras personas y pensamos que somos más importantes; a esto, el sabio lo llama (con algo de ironía) “la lámpara de los malvados” (21:4, NVI). Proverbios predica a los que se congregan en iglesias, sinagogas y mezquitas. El autor observa que estas personas religiosas se enriquecen mintiendo a sus clientes (21:6),son violentos (21:7) y perversos (21:8), están en conflicto con sus cónyuges (21:9) y sus vecinos (21:10),ignoran el clamor de los pobres (21:13), aceptan cohecho (21:14), aman los placeres (21:17) y codician todo el día (21:26). Para él, la religión de estas personas es una “abominación” (21:27), una palabra que implica una fuerte reprobación y rechazo de parte de Dios (15:8). Una religión que comporta el rechazo de otros está destinada a ser rechazada por el gran Otro. Es preferible en este caso no ser nada religioso. El sabio concluye, entonces, su punto con la consideración de que la situación es aún peor de lo que pensó primero: no son simplemente inconsecuentes: usan la religión para promover su maldad (21:27). Para ellos, la religión es un medio de cumplir sus propios planes malvados. Podemos pensar así del ministro orientado hacia los negocios, que explora los sentimientos religiosos de sus párrocos para edificar una fortuna personal o abusar de niños y mujeres. Pero, también podemos pensar en aquellas personas que se valen de la religión para promover su estatus social o para conseguir un trabajo. Más dramáticamente, esta crítica se extiende a aquellas personas religiosas que cometen crímenes o dolos por razones religiosas: el tesorero de iglesia que falsifica las cuentas para enriquecer a la iglesia; el evangelista que miente en su testimonio a fin de promover la difusión del evangelio; el cruzado anti semita, el jihadista o el colono religioso, que odia y mata en el nombre de Dios. Para el sabio, tal actitud es más que una abominación (21:27). USTED ES LO QUE SIEMBRA No es el pasado ni el presente lo que realmente nos define o, más bien, que prueba lo que somos; es el futuro. Proverbios ya ha tocado esta idea en
  6. 6. 76 LIBRO DE PROVERBIOS relación con la idea de la supervivencia. Lo que corona a los ancianos que morirán muy pronto no son sus acciones pasadas o presentes, de las que podrían jactarse; es lo que los sobrevivirá en el futuro.“Corona de los viejos son los nietos” (17:6). El valor del justo se mide solo en el futuro:“Sus hijos son dichosos después de él” (20:7). El libro del Apocalipsis destaca esta paradoja acerca de los santos que “mueren en el Señor”:“sus obras con ellos siguen” (Apoc. 14:13). Este principio, que había sido aludido antes, se desarrolla ahora en varios aspectos. La persona que da un falso testimonio perecerá, pero el efecto de esa palabra no tendrá fin (21:28). El “buen nombre” es preferible que “las muchas riquezas” (22:1).En su otro libro,Salomón menciona la misma prioridad: “Mejor es la buena fama que el buen ungüento” (Ecl. 7:1). El punto es que el “nombre”que evoca la reputación de la persona es el único elemento que la sobrevive después de su muerte. Los antiguos egipcios, que estaban muy preocupados acerca de la vida futura, edificaron grandes monumentos en los que sus nombres estaban cincelados en piedra. Una de las frases hebreas para monumento,yad washem (literalmente,“un lugar y un nombre”), testifica de la misma preocupación (Isa. 56:5). Este principio es la base de la educación:“Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él” (22:6). Lo que somos depende de lo que hemos recibido cuando éramos jóvenes. La palabra hebrea jnk, para“instruir”,que se refiere a la obra de la educación, también es la palabra técnica para “dedicación” (1 Rey 8:63), que contiene la idea de comienzos tempranos.Cuando educamos a un niño le damos,desde el mismo comienzo, una orientación especial que modelará su identidad. La necedad natural puede corregirse solo en la niñez; después, es demasiado tarde (22:15). La educación implica fe y esperanza, es decir, la capacidad de visualizar el potencial del niño,creer en él y luego edificar en armonía con esto. La misma manera de pensar se reconoce en el acto de la caridad. La persona que da al pobre lo hace pensando en el futuro, porque tiene un “ojo misericordioso” que le permite visualizar el alivio potencial de los necesitados (22:9). La educación, así como la caridad, “todo lo espera" (1 Cor. 13:7); y, como tal, es un ministerio de amor. La contraparte de esta
  7. 7. BUSCANDO A UN HOMBRE 77 actitud se evidencia en la persona que oprime al pobre y favorece al rico (22:16). Por cuanto este hombre no ve el futuro con el pobre, pero sí ve el futuro con el rico, empobrece al pobre y enriquece al rico. El hombre se comporta de ese modo porque es incapaz de ver el futuro; identifica el futuro con el presente. Esta conducta, paradójicamente, que depende solo del presente, no tendrá futuro: la persona que hace eso con el propósito de enriquecerse terminará siendo pobre (22:16b). El principio subyacente es que cosechamos lo que sembramos (22:8), sea bueno o sea malo. El desafío es que nadie sabe lo que cosechará; solo conocemos la semilla que sembramos.Y esta semilla no tiene identidad en sí misma. Cuando vemos una semilla, no sabemos a priori si es la semilla de una rosa o de pasto; solo la planta que ha crecido y florecido tiene identidad. El problema es que tenemos que esperar hasta saberlo. Desafortunadamente, nuestra impaciencia y nuestra incapacidad para esperar son la razón principal por la que pecamos. La persona que no puede esperar muchos años de duro trabajo para ser rico, abusará del pobre y se interesará solo en los ricos (22:16); también puede mentir o engañar a sus clientes (21:5). El estudiante que no puede esperar varios años de doloroso estudio hará trampas y falsificará un diploma. Proverbios nos advierte en contra de la tentación de un rápido atajo. El apresuramiento conduce a la pobreza (21:5). Queremos anticipar una herencia para asegurarnos nuestro beneficio sustancial inmediato (20:21); no nos preocupan los hermanos que perderán la parte que les corresponde. El resultado será una larga y dilatada batalla legal,que perderemos,y por lo tanto,seremos más pobres que antes. Nos apuramos en un acto de venganza porque necesitamos gozar de inmediato del castigo de nuestro enemigo. Proverbios apela aquí a nuestra fe y a nuestra esperanza religiosa: “Espera a Jehová” (20:22). El deseo de una respuesta inmediata a la persona que nos dañó es natural y sentido profundamente. La lex taliortis,“o]o por ojo y diente por diente” (Exo. 21:24), que fue diseñada para ser una mera fórmula pedagógica para aprender a amar a nuestros enemigos como a nosotros mismos, se ha usado frecuentemente para justificar nuestra violencia. Irónicamente, Jesús restauró su intención original, de transformar lo que se entendía como un
  8. 8. 78 LIBRO DE PROVERBIOS llamado a la venganza en un acto de amor:“A cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla,ve con él dos Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen” (Mat. 5:38-44). Esta lección es una de las más difíciles de aceptar, y de aplicar. Es especialmente significativo que el proverbio promete salvación si se “espera a Jehová”; porque nuestra venganza no traerá salvación, sino más dificultades. Nuestro problema es que no podemos esperar; queremos nuestra salvación ahora mismo y, por lo tanto, la perdemos. El panadero que quiere preparar un pan y no puede esperar a que la levadura levante la masa, obtendrá un pan chato. Nuestra civilización de lectura veloz y comidas rápidas necesita con urgencia recuperar esta virtud importante.

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