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considero necesario para alumbrar         presente y futura de la humani-el valor de la paz en la situación        dad.   ...
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PRESENTE Y FUTURO DE LAS TRADICIONES    Respecto de las estrategias de       serio de estrategias y tácticas en-signo paci...
soluto a toda guerra y la conside-      tres razones fundamentales: a) por-ración de la guerra como una rea-       que la ...
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sesión de armas nucleares. Poseer      tradición de la guerra justa, inclu-no es lo mismo que usarlas, ni si-     yendo en...
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mático, 1993; en la Jornada Mun-        la moralidad de la respuesta. Eldial de la Paz de 2000, etc.) y otras   discernimi...
bración de la Jornada Mundial de         nifestaron 110 millones de perso-la Paz del 1 de enero de 2002. En        nas con...
prevalente desde Pío XII que sólo         Tras cuarenta años, la afirma-se podía aceptar la guerra defensi-   ción “en nues...
tulado. De la Declaración de los          la consolidación y la labor deobispos estadounidenses de 1983           otras in...
Un auténtico plan estratégico pa-       Superación de la violenciara la paz implica trabajar en am-       ideológicabos fr...
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  1. 1. MARCIANO VIDALPOR UN NUEVO PARADIGMA MORAL ANTECONFLICTOS INTERESTATALES Y MUNDIALES El autor expone y valora las dos tradiciones históricas presentes en el cristianismo: la pacifista y la de la violencia armada como “mal me- nor”. Repasa y califica, luego, los cuatro paradigmas usados histórica- mente para pensar la moralidad de la guerra: la guerra justa, la legíti- ma defensa, la ingerencia humanitaria y la guerra preventiva. Final- mente, considerando invalidados todos ellos ante la conciencia contem- poránea por los avances técnicos y sociales, defiende la necesidad de un nuevo paradigma, para el cual propone unos elementos metodoló- gicos y unas exigencias imprescindibles en orden a enfocar moral y éti- camente los conflictos interestatales. Importante bibliografía reciente en el original. Hacia el cambio de paradigma en la moral de la respuesta a los con- flictos interestatales y mundiales, Moralia 30 (2007) 79-111. La vida moral teologal y el dis- teórico de palabras conceptos,curso ético teológico actúan en el símbolos y razonamientos con elcampo de fuerza creado por la ten- que se piensa la mediación histó-sión entre el Reino de Dios y la his- rica del valor mesiánico de la paztoria humana. Tanto la decisión dentro de una determinada reali-moral del cristiano como el discur- dad humana de conflictos interes-so teológico-moral tienen la pre- tatales y mundiales.tensión de que la historia humana La tesis que trato de presentarsea transformada por los valores es que necesitamos un cambio dedel Reino de Dios. En la presente paradigma en la consideración teo-reflexión, concretamos el Reino en lógico-moral de la respuesta a es-el valor evangélico de la paz; y la te tipo de conflictos. Tres son loshistoria humana se refiere a la res- pasos en el itinerario mental quepuesta que se da a los conflictos in- propongo para llegar a la tesisterestatales y mundiales. Resulta enunciada: 1) Análisis de la histo-relativamente fácil conocer el ideal ria de la actitud y de la praxis delevangélico de la paz y la realidad cristianismo ante estos conflictos.fáctica de dichos conflictos. La di- 2) Análisis de los paradigmas mo-ficultad estriba en dar una respues- dernos utilizados para pensar des-ta, praxis y discurso, que articule de el catolicismo la moralidad dela interacción de las dos polarida- las respuestas a los conflictos in-des. terestatales y mundiales. 3) Des- Llamo paradigma al conjunto cripción del nuevo paradigma que 275
  2. 2. considero necesario para alumbrar presente y futura de la humani-el valor de la paz en la situación dad. ACTITUD Y PRAXIS DEL CRISTIANISMO HISTÓRICO ANTE LOS CONFLICTOS SOCIALESPluralidad de las tradiciones res se han dado simultáneamente.históricas Veámoslo. A lo largo de su historia, el cris-tianismo ha tenido conciencia de En el cristianismo primitivoque podía y debía emitir juicios yrealizar prácticas para hacer pre- Las actitudes fueron variadassentes los valores (mesiánicos y y a veces contradictorias. Hubo ac-evangélicos) en las situaciones de titudes y prácticas no-violentas: al-conflicto social. Los obispos esta- gunos cristianos entendieron quedounidenses en su pastoral colec- el evangelio de Jesús prohibía to-tiva El Desafío de la Paz (3/5/1983) da muerte y el uso de las armas.reconocieron que “la tradición ca- No pocos sufrieron martirio portólica sobre la guerra y la paz es negarse a cumplir con las exigen-larga y compleja, y abarca desde cias idolátricas o por temor a de-el Sermón de la Montaña hasta las rramar sangre, inherentes al servi-declaraciones del Papa Juan Pablo cio militar imperial.II”. Pero recuerdan que su desa-rrollo no ha sido lineal y que las Luego, con el paso de religiónrespuestas a cuestiones complejas perseguida a religión oficial, elrara vez han sido únicas o simplis- cristianismo convivió fácilmentetas. con las estructuras e instituciones militares. Tertuliano fue el prime- Podemos organizar la diversi- ro en constatar gozosamente ladad de las expresiones de la tradi- presencia de cristianos en los ejér-ción católica sobre la paz y la gue- citos imperiales. Aunque, tras surra en dos grandes grupos. El paso al montanismo, fue el más fu-primero lo formarían las expresio- ribundo adversario del serviciones que optan por estrategias de militar por considerarlo incompa-carácter pacifista. El segundo, por tible con las exigencias de la fe.las que prefieren estrategias de ra-cionalización o moralización de la Durante los tres primeros si-violencia, como un “mal menor” glos, la iglesia oficial no tomó po-a fin de solucionar el “mal mayor” sición ni a favor ni en contra delde los conflictos sociales. No ra- servicio militar. Todavía hacia elras veces las dos opciones dispa- 305, el Concilio de Elvira, que re-276 Marciano Vidal
  3. 3. guló la actuación de los cristianos milicias y estandartes de paz, pro-en diversos oficios, no dice nada tegía las propiedades de la iglesia,sobre la milicia. Pero ya poco des- al pueblo inerme y a su base agra-pués, el concilio de Arlés (314) ria contra los desastres de la gue-obligaba a los soldados a servir rra. También surgieron las Asam-fielmente al Imperio. Se amenaza bleas de Paz y la Tregua de Dios.con la excomunión a “aquellos que En Toluges (condados catalanes),arrojan las armas en tiempo de bajo la presidencia e inspiración delpaz”. abad Oliva, se produjo la primera de estas asambleas, que se conso- lidaron por Europa, aceptadas porEn la edad media los concilios de Niza (1041) y Nar- bona (1032, 1043 y 1054). A los pueblos germánicos lesera connatural el hacer la guerra.La iglesia, en aquel mundo, con- En la edad modernavivió con estrategias sociales deviolencia aportando justificacio- Por una parte, prosigue el apo-nes, orientaciones y limitaciones yo a las estrategias de la raciona-(teoría de la “guerra justa” de To- lización de la violencia, principal-más de Aquino), pero no eliminó mente con la teorización de lala realidad bélica. Se justifican de- “guerra justa” tanto por los teólo-terminadas guerras religiosas (las gos del renacimiento tomista y deCruzadas) y se bendicen profesio- la escuela de Salamanca (F. de Vi-nes vinculadas a la guerra (san toria) como por los teólogos de laBernardo), surgen las Órdenes Mi- Compañía de Jesús (F. Suárez, Flitares, se cristianizan los valores de Molina).de la milicia y se extiende el idealdel “soldado cristiano”. Pero, por otra, los humanistas cristianos como Luís Vives y To- Pero en la edad media también más Moro se decantaron a favor dehay ecos del pacifismo evangélico la paz y en contra de la guerra.(san Francisco de Asís). La iglesia Erasmo defendió el pacifismo enutilizó su poder supranacional pa- su Querela pacis (1517). Basándo-ra limitar las nuevas armas y la in- se en Tertuliano, Lutero sostuvo untensidad del conflicto bélico (el II pacifismo absoluto, de modo queConcilio de Letrán prohibió usar los cristianos no podían tomar lasla ballesta contra los cristianos, armas ni siquiera ante un ataqueaunque no contra los infieles). turco. Vitoria defendía la “guerra Aparecen también instituciones justa” y comentaba, irónico, quea favor de la paz. El movimiento Lutero no había convencido ni si-Paz de Dios, promovido por los quiera a sus compatriotas. Pero trascluniacenses y reconocido en el Sí- una disertación sobre “el derechonodo de Charroux (989) con sus de guerra” (De iure belli), en junio Por un nuevo paradigma moral ante conflictos interestatales y mundiales 277
  4. 4. de 1539, Vitoria terminó su discur- demos testimonios tan cualificadosso con una reflexión más bien a fa- de personas no cristianas como elvor de estrategias pacifistas: “las Mahatma Ghandi o de cristianosmás de las veces, entre los cristia- de otras confesiones, como Martinnos, toda la culpa es de los prínci- Luther King. En el Vaticano II re-pes. Porque los súbditos pelean de sonaron voces pacifistas (entrebuena fe por sus príncipes…” otras, la de Hélder Cámara). El mismo concilio asumió las aspira- ciones de quienes, por motivos deEn la edad contemporánea conciencia se oponían a la guerra y al servicio militar (Gaudium et Son conocidas las posturas cris- spes, 79). De la objeción de con-tianas a favor de las estrategias de ciencia se ha pasado a la acepta-violencia, pero también existen es- ción de la insumisión, con una car-trategias de signo pacifista. Recor- ga de pacifismo mayor. BALANCE COMPARATIVO DE LAS TRADICIONES “La paz en la tierra [es] la su- nen una aceptación mayoritaria.prema aspiración de toda la huma- En síntesis: a) Una mira más anidad” (Pacem in terris, n. 1). la utopía del Reino; la otra, a laTambién es y ha sido la aspiración realidad inmediata histórica. b) Encompartida por las dos grandes es- una, la funcionalidad es escatoló-trategias adoptadas por el cristia- gica y a largo plazo; en la otra, senismo. Desde este objetivo común busca la eficacia histórica y a cor-se tiene que hacer una valoración to plazo. c) Una tiene un caráctercomparativa entre las dos estrate- más carismático y basado en suje-gias. La tradición pacifista, a mi tos individuales; la otra es más co-modo de ver, está más cercana al herente con la condición humanamensaje evangélico de la paz y ex- ordinaria y se sustenta en el suje-presa mejor las exigencias del Rei- to colectivo.no de Dios. Desde la paz mesiáni-ca, como referente, es la más Los obispos estadounidenseslógica. La tradición vinculada a la reconocen en el documento citadoracionalización de la violencia, so- que, si bien en los últimos 1.500bre todo en los conflictos interes- años ha dominado la doctrina detatales y mundiales, es más sensi- la guerra justa, en el “nuevo mo-ble a los reclamos de la historia mento” ambas tradiciones, siendoconcreta. Atiende a la presunción distintas, son interdependientes ydel principio de legítima defensa. contribuyen a la visión moral com-Sus estrategias son históricamen- pleta necesaria para la consecuciónte más funcionales y eficaces y tie- de la paz humana.278 Marciano Vidal
  5. 5. PRESENTE Y FUTURO DE LAS TRADICIONES Respecto de las estrategias de serio de estrategias y tácticas en-signo pacifista y de la “no-violen- caminadas a vencer la violenciacia activa”, y sin entrar en sus pre- injusta.supuestos ideológicos, quiero de- Sin embargo, pienso que por síjar constancia de la validez global solas no pueden alcanzar la paz ende esta alternativa frente al círcu- un mundo tan complejo y condi-lo infernal de la violencia, en es- cionado por estructuras de poder.pecial de la bélica. Por ello, las entiendo como una Juzgo válidas las estrategias pa- opción, para algunos “carismáti-cifistas con tal de que: a) sean real- ca”, que ha de ser vivida en refe-mente “activas” contra la violen- rencia dialéctica con la opción decia estructural; b) se inserten en la aquellos que trabajan por la justi-posibilidad de lo real, sin “roman- cia y la paz utilizando otros me-ticismos o utopías fantasmagóri- dios menos pacifistas. De estos úl-cas”; c) actúen no sólo como una timos trataré en el apartadopostura personal-profética sino co- siguiente y, luego, retornaré a lamo movimiento social-histórico; funcionalidad positiva de las es-y d) se traduzcan en un programa trategias pacifistas. PARADIGMAS MORALES DE RESPUESTA A LOS CONFLICTOS INTERESTATALES Y MUNDIALES DESPUÉS DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL La iglesia católica –en su teo- la tradición cristiana y factores delogía moral y en su magisterio– ha la filosofía griega (preferentemen-pensado, valorado y orientado la te, del estoicismo) y del derechoguerra con diversos paradigmas romano es iniciada por san Agus-que individualizamos en cuatro es- tín. Sistematizada por santo To-quemas teóricos que corresponden más, es desarrollada y aplicada pora cuatro momentos históricos de los teólogos renacentistas y barro-muy diversa duración. cos en la nueva situación de los Estados soberanos y de la coloni- zación de nuevas tierras. Y sin más actualización ni profundizaciónEl paradigma “decreciente” llegó hasta la época de Pío XII.de la guerra justa Durante siglos, “guerra justa” ha sido la expresión peculiar de la La teoría moral de la “guerra actitud de la iglesia católica antejusta” fraguada con elementos de la guerra. Situada entre el “no” ab- Por un nuevo paradigma moral ante conflictos interestatales y mundiales 279
  6. 6. soluto a toda guerra y la conside- tres razones fundamentales: a) por-ración de la guerra como una rea- que la destructividad y alcance delidad al margen de la moral y las armas modernas más allá de to-cuestión de intereses políticos, tal da frontera han cambiado cualita-actitud se concreta en decidir las tivamente el significado de la gue-condiciones que hacen que una de- rra; b) porque hoy día es precisoterminada guerra sea justa. hacer alumbrar una “autoridad pú- blica universal”, reconocida por La teoría moral de la “guerra todos, capaz de hacerse respetar,justa” ejerció funciones positivas: ante la cual se diriman los conflic-sirvió para “humanizar” la guerra tos de los estado soberanos; y c)mediante las limitaciones expresa- porque hoy falla el criterio de pro-das en el ius in bello. Es honesto porcionalidad entre el mal tolera-reconocerlo, pero con idéntica ho- do (la guerra) y el bien a conseguirnestidad hay que reconocer tam- (restablecer un orden vulneradobién sus ambigüedades teóricas y pretendidamente justo), ya que endisfunciones prácticas. No es la la actualidad la guerra, no es “unmenor el haber situado la “guerra” mal menor” frente a otros malesen el marco de la legítima defensa mayores, sino “el mal mayor”.inter-indivual, que ha originadouna concepción “cerrada” de los De los estudios recientes, es-Estados soberanos y retardado la pecialmente del ámbito anglo-creación de un organismo interna- sajón, abundantes sobre todo a par-cional con verdadera autoridad. tir de los atentados terroristas del 2001 (Torres Gemelas y Pentágo- La tremenda experiencia de la no), se desprende que, aun acep-II Guerra Mundial y la profundi- tando que tal teoría siga ofrecien-zación del valor de la paz llevaron do elementos para organizar unal catolicismo a replantearse la va- razonamiento moral acerca de lalidez de la teoría de la “guerra jus- guerra, no constituye una tradiciónta”. A ello contribuyó el magiste- definitiva para entender y respon-rio de Pío XII y sobre todo las der coherentemente al problematomas de postura de Juan XXIII en de los conflictos entre los pue-Pacem in terris (n. 127, “la guerra blos.es contraria a la razón “) y del Va-ticano II (Gaudium et spes, n.80 El Compendio de la doctrina(“examinar la guerra con mentali- social de la Iglesia (2005) no re-dad totalmente nueva”). chaza el paradigma de la guerra justa, pero tampoco lo utiliza. Ci- Si se considera con realismo el tando el Catecismo de la Iglesiaamplio y profundo significado de Católica (n. 2039), recoge sólo losla guerra actual, la doctrina de la elementos tradicionales de la doc-“guerra justa” no sirve en cuanto trina de la guerra justa a propósi-esquema ético para discernir la to de la moralidad de una defensamoralidad de la opción bélica por incluso armada, en el caso de una280 Marciano Vidal
  7. 7. agresión bélica. Hay que dar, pues, había restringido de manera radi-por finalizado tal paradigma de la cal la doctrina tradicional de la“guerra justa” y buscar nuevos “guerra justa” al condenar enérgi-planteamientos y soluciones. camente la guerra total y el arma- mento moderno, pero reconocía a los estados el derecho a la legíti-El paradigma “transitorio” de ma defensa (“guerra defensiva”),la legítima defensa aunque con tales restricciones que lo hacían inoperante. El concilio (GS 79) reconocía que “mientras Surge después del Vaticano II, exista el riesgo de la guerra y fal-coincidiendo con la última etapa te una autoridad internacionalde la guerra fría y la amenaza nu- competente y provista de recursosclear. Es decir, en un marco histó- eficaces, una vez agotados todosrico condicionado a) por la polari- los recursos pacíficos de la diplo-zación política entre el bloque macia, no se podrá negar el dere-comunista, dominado por la URSS, cho de legítima defensa a los go-y el occidental, controlado por los biernos”. Y, añadía en un actoEUA; y, b) por la carrera arma- “profético” -que conlleva un cam-mentística centrada en la “disua- bio fundamental en la actitud éti-sión nuclear”, que acabará estran- ca de los cristianos ante la guerra-,gulando la economía soviética. que la nueva situación creada por Tanto la reflexión teológica co- el incremento de las armas cientí-mo el magisterio pontificio y epis- ficas “nos obliga a examinar lacopal producen, en la década de guerra con mentalidad totalmentelos 80 del siglo XX, un cuerpo de nueva” (GS 80).pensamiento teológico sobre la Desde el paradigma de la “jus-guerra y la paz como no se encuen- ta defensa”, teólogos y magisteriotra en otra época de la historia de elaboraron una especie de “sumala iglesia. Hay que destacar el año ético-teológica sobre la moralidad1983 y, entre otras, las interven- de la guerra” que resumimos enciones de las conferencias episco- cuatro afirmaciones fundamenta-pales de EUA y de la República les: 1. La guerra nuclear, bajo nin-Federal Alemana, que ocurrieron gún concepto y en ninguna de suspocos meses después de un en- formas puede ser considerada co-cuentro de los presidentes de la mo un “mal menor”. 2. La guerraconferencias episcopales europeas convencional no es ni racional niy norteamericanas convocado por moralmente justificable para diri-la Santa Sede, en enero de dicho mir litigios o restablecer un dere-año, en vistas a armonizar la doc- cho violado. Y esto, con toda se-trina sobre la guerra. guridad en la “guerra ofensiva” o El concilio Vaticano II, punto de agresión; y con fuerte probabi-de partida de la reflexión posterior, lidad en la “defensiva”. 3. La po- Por un nuevo paradigma moral ante conflictos interestatales y mundiales 281
  8. 8. sesión de armas nucleares. Poseer tradición de la guerra justa, inclu-no es lo mismo que usarlas, ni si- yendo en ella el paradigma de laquiera tener intención de usarlas. legítima defensa. A pesar de lo di-Pero la posesión de armas nuclea- cho, el Compendio de la Doctrinares forma parte de la llamada “es- Social de la Iglesia sigue formu-trategia de disuasión”. Los obis- lando el principio moral de la “le-pos franceses aceptaban la posesión gítima defensa” sobre todo en lade ellas (no su uso), pero otros mu- hipótesis de que “estalle la gue-chos consideraban más acertada la rra”.postura de los obispos españolescontraria a tal posesión. 4. Sobreel concepto, finalidad y eficacia de El paradigma “fugaz” de lala estrategia de “disuasión” se dis- ingerencia humanitariacutió mucho. Sobre su moralidad,Juan Pablo II decía en su mensaje Un profundo cambio en el es-a las Naciones Unidas (7 de junio cenario mundial propició por bre-de 1982): “en las circunstancias ve tiempo un nuevo paradigma.presentes, una disuasión basada en Con la caída del muro de Berlínel equilibrio, no ciertamente como (1989) y la “implosión” de laun fin en sí misma sino como una URSS (1991) despareció la “polí-etapa en el camino de un desarme tica de bloques” que mantenía elprogresivo, quizás pueda ser juz- mundo dominado por dos super-gada todavía como moralmente potencias. En consecuencia, diver-aceptable”. No se trata, pues, de sas naciones o grupos étnicos seuna justificación de la disuasión, sintieron más libres para dirimirsino de la proclamación de la ur- sus conflictos de forma violentagencia moral de caminar hacia el (guerra de los Balcanes, conflictosdesarme real. interétnicos africanos y revueltas En conclusión, el principio de en Asia). Pero, a la vez, la guerrala “legítima defensa” fue perdien- del Golfo fue el primer gran signodo vigencia al ir demostrándose de la plena hegemonía militar (ycada vez menos moral y más polí- política) adquirida en el mundotico y belicista. Los discursos de por los Estados Unidos.Juan Pablo II ante el cuerpo diplo- En este nuevo contexto mun-mático con motivo de la guerra del dial de realidades bélicas, a la mo-Golfo (“la guerra es una aventura ral católica no le ha parecido jus-sin retorno”) y ante la guerra de to dejar que las naciones dirimanlos Balcanes evidencian el cam- sus conflictos mediante accionesbio. Opino, pues, con N. O’Brien bélicas (guerra de agresión o inva-(2003) que este Papa “ha cambia- sión), pero tampoco que una po-do las reglas del juego”, y, como tencia hegemónica se convierta endicen otros teólogos, con Juan Pa- el “guardián mundial”. Lo prime-blo II concluye definitivamente la ro porque no sólo los fines preten-282 Marciano Vidal
  9. 9. didos pueden no ser plenamente Unión Europea, intervino en eljustos, sino porque los medios uti- conflicto de Kosovo (1999).lizados engendran males inmen-sos (genocidios, odios raciales, Pero el resultado real de talesetc.). Y lo segundo porque, bajo la experiencias no ha sido excesiva-apariencia de restaurar un orden mente positivo. Ha habido escán-vulnerado, se mantienen las injus- dalos lamentables por parte de lasticias dentro del país invadido y se tropas que han intervenido y la im-aprovecha la guerra para aumen- parcialidad no ha sido la nota pre-tar la hegemonía (geoestratégica, valente en la intervención. A pe-económica, militar y política) de sar de todo, se ha recordado quela potencia invasora. pensadores eminentes ya justifi- caron formas de intervención en La solución que propuso la defensa de los inocentes (en el s.moral católica para ambas situa- XVI, Vitoria y Suárez) y paraciones fue una nueva figura ético- combatir la tiranía en un país ve-jurídica que debía tener como ob- cino (Grocio y Pudendorf, en el s.jetivo el bien de la población civil, XVII).así como el bien común de la po-blación mundial. Desde esa pre- Fruto de la experiencia, y paramisa, debía superar tanto la “gue- seguir manteniendo el juicio posi-rra de agresión” (de naciones o tivo, se pide que la ingerenciagrupos étnicos) como la “defensi- cumpla, al menos, las siguientesva” de las superpotencias y resta- condiciones para que sea una au-blecer la justicia mediante méto- téntica intervención humanitaria:dos menos violentos. El sujeto de 1) que haya violaciones graves yesta solución tiene que ser la au- masivas de los derechos humanos;toridad suprema mundial. Y el 2) que las víctimas soliciten la in-nombre de tal actuación, ingeren- tervención; 3) que sea el último re-cia humanitaria. Existe abundan- curso debido a la obstinación delte literatura sobre ella, tanto des- Estado violador; 4) que la inter-de el punto de vista del derecho vención la hagan varios Estados,internacional como del moral filo- nunca uno sólo (para evitar enfren-sófico y teológico. tamiento directo entre dos Esta- dos); 5) que el motivo de la inter- El recurso a la ingerencia hu- vención sea estrictamentemanitaria arranca de la Guerra del humanitario y no se mezclen otrasGolfo (1991) y sobre todo de la de razones.los Balcanes. Otras intervencioneshan sido las de la ONU en Soma- La categoría de ingerencia hu-lia (1992), Ruanda (1994) y Bos- manitaria tuvo una acogida nota-nia-Herzegovina (1994-1995), to- blemente positiva por parte de ladas ellas a través de resoluciones iglesia católica como muestran losdel Consejo de Seguridad. En su discursos de Joan Pablo II (en ladefecto, la OTAN, apoyada por la FAO, 1992; ante el cuerpo diplo- Por un nuevo paradigma moral ante conflictos interestatales y mundiales 283
  10. 10. mático, 1993; en la Jornada Mun- la moralidad de la respuesta. Eldial de la Paz de 2000, etc.) y otras discernimiento que los teólogosactuaciones vaticanas. La Confe- católicos han hecho de las dos res-rencia Episcopal de Estados Uni- puestas que se han dado muestrados (17/12/1994) aceptaba “el de- que, aun aceptando que el dere-recho y el deber de intervención cho internacional prevea la posi-humanitaria en casos excepciona- bilidad de defenderse ante el te-les, a través de medios coherentes rrorismo internacional, la mayorcon la doctrina católica sobre la parte de ellos no consideran váli-no-violencia y la guerra justa, do el recurso a la guerra justa.cuando se encuentre amenazada la Otros, desde la ética filosófica, si-supervivencia de poblaciones en- guen pensando que puede ilumi-teras”. nar la situación. Aunque el paradigma de la in-gerencia humanitaria no sea, hoy Valoración de la respuesta depor hoy, una solución completa a castigo (Afganistán, 2001)los conflictos estudiados, ofreceelementos valiosos para organizarun paradigma más holístico, como El presidente G. W. Bush pre-“una pieza dentro de un cuadro sentó la invasión de Afganistánmás amplio de solución moral a (octubre–diciembre, 2001) comolos conflictos” (Juan Pablo II, Jor- una acción “defensiva” de los Es-nada de la Paz 2000). El Compen- tados Unidos. La respuesta de ladio de la Doctrina Social de la moral católica no fue clara ni com-Iglesia recoge la ingerencia como pacta. La jerarquía católica delalternativa a la acción bélica pre- país le manifestó su solidaridadventiva. con la decisión por “el derecho moral y la obligación sacrosanta de defender el bien común contraEl paradigma “unilateral” de los ataques terroristas”. Le adver-la guerra preventiva tía, con todo, que “cualquier ac- ción militar debe respetar los prin- cipios morales”, en alusión a la En los inicios del s. XXI, los obligación de “protección de la po-atentados del terrorismo interna- blación civil inocente”.cional (Nueva York y Washing-ton, 2001; Madrid, 2003; y Lon- Pero Juan Pablo II se fue de-dres, 2005) y la guerra de Irak cantando cada vez más por la so-(2003) han conmocionado la con- lución del diálogo, como se apre-ciencia colectiva de la humani- cia en diversas intervencionesdad. Se ha replanteado el tema de suyas (en el rezo del ángelus della guerra con nuevos interrogan- 23/9/2001, en sus viajes a Kaza-tes éticos, no sólo sobre el fenó- jistán y a Armenia), y especial-meno terrorista en sí, sino sobre mente en el Mensaje para la cele-284 Marciano Vidal
  11. 11. bración de la Jornada Mundial de nifestaron 110 millones de perso-la Paz del 1 de enero de 2002. En nas contra la guerra de Irak. 2) Laél se apela a la “necesidad del per- reflexión ética, sobre todo en Nor-dón”. Y termina con la afirmación teamérica, se centró en la decisiónsíntesis: “no hay paz sin justicia, de la administración de Bush deno hay justicia sin perdón: esto es invadir Irak. 3) La Iglesia católicalo que quiero anunciar… a creyen- se manifestó, en Juan Pablo II, entes y no creyentes, a los hombres abierta oposición al uso de la fuer-y mujeres de buena voluntad, que za armada justificado como “gue-se preocupan por el bien común de rra preventiva”. 4) Episcopados dela familia humana y por su futu- naciones con evidente peso políti-ro”. Algunos observadores vieron co internacional se unieron a la ac-cierta tensión entre el pensamien- titud de Roma y crearon una com-to del Papa y la actitud de la curia pacta oposición a la guerra de Irak.vaticana. Los obispos de EUA declararon: “es difícil justificar el recurso a la guerra contra Irak” (DeclaraciónValoración de la guerra del 13 de noviembre de 2002). Lospreventiva (ejemplificada en episcopados de Francia (15 de oc-la intervención en Irak, del 19 tubre de 2002); de Inglaterra y Ga-de marzo de 2003) les (15 de noviembre de 2002), de Alemania… 5) Parecida postura aparece en la Reflexiones del Con- Las naciones invasoras pre- sejo Nacional de las Iglesias detendieron “justificar” su actuación Cristo de USA (16 noviembre dey ganarse la opinión pública con 2002).“razones” (la existencia de armasde destrucción masiva, ante todo) Tales posturas eclesiales, ade-que se mostraron, luego, sin con- más de basarse en los valoressistencia real. Las “dificultades” evangélicos, tenían en cuenta laque han seguido a una “invasión” Resolución del consejo de Seguri-relámpago también han mostrado dad de la ONU (resolución 144 della endeblez de las llamadas razo- 8 de noviembre de 2002) que nones “morales” a favor de esa gue- legitimaba la intervención mili-rra. tar. Frente a la postura justificado- Abundaron también las re-ra surgió otra radicalmente contra- flexiones de los teólogos cuyo ba-ria y descalificadora tanto en la lance puede sintetizarse así: 1) Noconciencia colectiva como en el se acepta la categoría moral dediscurso razonado. Éstas fueron las “guerra preventiva”. 2) La teolo-principales manifestaciones desde gía moral católica se opuso a lael punto de vista colectivo: 1) Un moralidad de la guerra preventiva,movimiento ciudadano internacio- en concreto a la intervención ennal: se dijo que el 15/2/2003 se ma- Irak. Se mantenía así la opinión Por un nuevo paradigma moral ante conflictos interestatales y mundiales 285
  12. 12. prevalente desde Pío XII que sólo Tras cuarenta años, la afirma-se podía aceptar la guerra defensi- ción “en nuestra época…resultava, nunca la ofensiva. 3) El Com- absurdo sostener que la guerra espendio de la Doctrina Social de la un medio apto para restablecer elIglesia matiza la valoración de derecho violado” (Pacem in terris,guerra preventiva y presenta como n. 127) resuena con plena actuali-alternativa una ingerencia legiti- dad. La guerra es un mal en sí mis-mada por “una decisión de los or- ma.ganismos competentes”. HACIA EL PARADIGMA DE LA “CONSTRUCCIÓN Y DEFENSA DE UN ORDEN MUNDIAL JUSTO” El escenario mundial ha cam- tividad nueva, paradigma moralbiado de forma espectacular. En la nuevo. Es decir, debemos iniciarprimera década del siglo XXI, so- una nueva “tradición” para enfo-mos plenamente conscientes de car moralmente la conflictividadello por lo que se impone la nece- humana.sidad de buscar una “seguridad B) Se suele decir que los mo-global de todos los Estados” y la ralistas y los estrategas son máscreación de un nuevo orden mun- expertos en comprender la últimadial que pueda abordar el proble- guerra que la siguiente. Por ello,ma de los conflictos internaciona- para configurar un nuevo paradig-les. ma se precisa de una gran sensibi- El cristianismo tiene mucho lidad prospectiva para construirque ofrecer para orientar el cami- imaginarios nuevos y recuperar lano de la humanidad en este mo- carga utópica y escatológica delmento decisivo y, en concreto, pa- evangelio. Y así saber buscar es-ra pensar la respuesta válida a trategias nuevas para evitar ladichos conflictos. Esta respuesta próxima (y definitiva) guerra.debe ser pensada mirando al pasa- A partir de tales opciones me-do y volcados hacia el futuro. todológicas, hay que pensar un A) El pasado ofrece una gran nuevo paradigma de “construcciónriqueza de perspectivas para la re- y defensa de un orden mundial jus-flexión teológico-moral que hay to”. Los últimos Mensajes pontifi-que aprovechar. Pero sabiendo que cios de la Jornada mundial de laninguno de los paradigmas histó- Paz componen una auténtica sumaricos será capaz de dar respuesta a teológica y ética sobre la paz (y so-la nueva situación conflictiva de la bre la guerra). En ellos se ofrecenhumanidad. Si “a vino nuevo, los elementos necesarios paraodres nuevos”, también a conflic- construir el nuevo paradigma pos-286 Marciano Vidal
  13. 13. tulado. De la Declaración de los la consolidación y la labor deobispos estadounidenses de 1983 otras instancias previas: asocia-tomaré las propuestas más signifi- ciones regionales o continentalescativas. Lo expondré dividiendo (como la Unión Europea), laslos elementos o factores que con- grandes potencias si usan su lide-figuran el nuevo paradigma en tres razgo para el bien común univer-apartados, a saber, las reformas ins- sal e, imprescindiblemente, la so-titucionales necesarias, las exigen- ciedad civil mundial. 3) Se debe ircias de la justicia internacional y la hacia la creación de una autori-superación de la violencia ideoló- dad pública mundial. Juan XXIIIgica. se había manifestado a favor de ella (Pacem in terris 137) y el Va- ticano II la requería “reconocidaLas necesarias reformas de por todos [y] con poder eficaz pa-las instituciones ra garantizar la seguridad, el cum-internacionales plimiento de la justicia y el respe- to de los derechos” (GS 84). La conciencia católica recien- Precisamente la ausencia de tal au-te, tanto el magisterio como la re- toridad hacía inevitable y legitima-flexión teológica, considera im- ba el instituto ético-jurídico de laportante el papel de las institucio- guerra, según los moralistas clási-nes internacionales para solucionar cos.conflictos y promover la paz. Lasintervenciones de los Papas antela ONU (Pablo VI en 1965 y Juan Las exigencias irrenunciablesPablo II en 1995) son certificacio- de la justicia internacionalnes y signos reales de tal aprecio.El discurso de Juan Pablo II, con No puede haber paz si no haytodo, expresa una crítica a la ONU justicia. Es preciso reconvertir la(ya iniciada por Juan XXIII) refe- “economía de guerra” en “inver-rida a su real capacidad de liderar sión de paz”. Juan Pablo II se re-con autoridad un movimiento a fa- firió a este aspecto del problemavor de la paz mundial. en su intervención de 1983 en Todo ello aboca a propuestas Denver. De sus palabras se dedu-de signo positivo, de las que con- ce que para el Papa hay dos exi-viene nombrar las siguientes: 1) gencias que son de interés estraté-Las Naciones Unidas deben situar- gico para la paz: el “desarrollose en el centro del nuevo orden pleno de los pueblos, que los sa-mundial para abordar los proble- que de la pobreza, la injusticia ymas que los Estados, cualesquiera la explotación hacia una existen-que sea su potencia, por sí solos cia más digna” y “un mayor res-no pueden resolver. 2) Hay que peto de la persona humana y la de-apoyar y fortalecer la institución, fensa de los derechos humanos”. Por un nuevo paradigma moral ante conflictos interestatales y mundiales 287
  14. 14. Un auténtico plan estratégico pa- Superación de la violenciara la paz implica trabajar en am- ideológicabos frentes. Los obispos estadounidenses Una de las grandes amenazasofrecen valiosas aportaciones so- para la paz está vinculada a la vio-bre el significado de tales exigen- lencia de carácter ideológico sobrecias y recalcan que “la promoción todo las violencias nacionalistas,y defensa de los derechos huma- raciales o étnicas, o la violencia re-nos es condición indispensable ligiosa.para un orden mundial justo” y Desde la genuina vivencia re-que “sólo importantes cambios en ligiosa y desde la correcta re-el orden económico mundial de- flexión teológica, es preciso des-tendrán el deslizamiento de la ri- enmascarar la falsa justificaciónqueza de los pobres hacia los ri- religiosa de la violencia, desarmarcos”. la religión en su estructura interna Al pedir que el nuevo paradig- y en el diálogo con las restantesma tenga en cuenta la justicia mun- religiones. Algunas, como el ju-dial (derechos humanos, desarro- daísmo, el cristianismo y el isla-llo de los pueblos y respeto a la mismo han de someter a una au-creación), la reflexión cristiana ac- téntica purificación sus tradicionestualiza y desarrolla una intuición para conjurar de ellas el “espíritude los teólogos clásicos, en espe- de la violencia”, revisando, porcial de Francisco de Vitoria. Éste, ejemplo, las justificaciones de laen De potestate civili, afirma que, violencia que parasitan en el mun-“siendo una república parte de to- do bíblico.do el orbe (pars totius orbis), si la También las propuestas de diá-guerra fuese útil a una república logo interreligioso o la de una éti-con daño del orbe o de la cristian- ca convergente de las grandes re-dad, pienso que por eso mismo se- ligiones, como la que defiende H.ría injusta”. Y propone como ejem- Küng, ponen una base firme paraplo una hipotética guerra justa y la paz y alejan el espectro funestoútil entre España y Francia, “pero de las guerras de religión. En pa-con daño y fractura de la cristian- labras de Juan Pablo II, “el nom-dad… en cuyo caso deberá desis- bre del único Dios tiene que sertirse de esta guerra”. En nombre de cada vez más, como ya es de porVitoria, pienso que toda guerra hoy sí, un nombre de paz y un impera-va en contra de la utilidad debida tivo de paz”.a la humanidad en su conjunto. Condensó: ÀNGEL RUBIO GODAY288 Marciano Vidal

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