La sociedad industrial dio lugar a una sociedad de clases. A pesar de la igualdad jurídica para los varones, existían grandes diferencias económicas y de género. La sociedad se dividió en clases altas (aristocracia y burguesía), clases medias (pequeña burguesía), y clases bajas (proletariado y campesinado). Cada clase tenía características socioeconómicas y valores culturales propios.