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EN HOMENAJE AL MAESTRO:
Sr. Ing. GALO VERDESOTO ALVAREZ MSc.
Por Justo Castillo Freire
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“Luchar y estudiar junto al pueblo por la revolución” (Milton Reyes): para
mejorar socialmente este Mundo y dejarlo con la máxima comprensión de él.
Toda persona buena (y quién escribe, quizá relativamente lo sea), debe rendir pleitesía a sus
mayores: a aquellos seres, que dejaron honda huella en su conciencia. En el presente caso,
aunque sea post mortem, se hace el intento de exponer una semblanza (de una faceta: la
política-intelectual) de un ser humano, según criterio personal, excepcional. In memoriam,
porque la persona a la que se alude: Sr. Ing. Agr. Galo Verdesoto Alvarez, dejó de existir
hace más de una década, cuando frisaba los 63 años (qué coincidencia: casi a la misma edad,
que el gran Carlos Marx Leví). Por desidia, por torpeza, en una palabra: por falta de
convicción, no se actuó en la ocasión debida; pero ahora se lo hace: se ensaya un ligero
esbozo biográfico del Sr. Ing., como un acto agradecido, sobre todo para que no se le borre
de la memoria, en unos casos, para darlo a conocer, en otros, a ese ser grande, que una vez
fue.
“…[Subversivos]… del mundo, ¡uníos!” (Marx-Engels).
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BIOGRAFIA PARCIAL DE UN MAESTRO:
del Sr. Ing. Agr. GALO VERDESOTO A. MSc.
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La persona que inicia el presente escrito, en el Ecuador, a tres individualidades
principalmente ha admirado y seguido (han sido su modelo). En primer lugar: al Sr. Dr.
Agustín Cueva Dávila (imbabureño ilustre), a aquel serio, brillante y objetivo pensador, quién
ha producido (y legado) el conocimiento real de los avatares del capitalismo, no sólo
ecuatoriano, sino también del subcontinente latino-luso-caribeño americano. En segundo: al
Sr. Dr. Alfredo Castillo Bujase, pensador por fortuna vivo, el que, según juicio personal, por
supuesto, se cree que ha seguido a Marx (al pensamiento histórico dialéctico) con profundidad
y rigor, y que también lo ha desarrollado (la figuración madura de Marx: de Los grundrisse,
de las Formen, incluso de los escritos últimos del período 1862-63, según asevera el Sr.
Enrique Dussel). Y, en tercero: al Sr. Ing. Galo Verdesoto Alvarez, intelectual marxista éste,
inserto: no en el enfoque universal del pensamiento, pero profundo en la particularidad de su
quehacer intelectivo. En verdad, pensadores situados en el plano medial de aprehensión
subjetiva de los hechos, el primero; en el global, el segundo; y, en el específico
nacional/sectorial, el tercero.
Sr. Dr. Agustín Cueva Dávila. “El mayor filósofo social ecuatoriano”.
Imbabureño ilustre. PROLETARIO por, ¡SIEMPRE!
Modestamente, se ha parapetado sobre los hombros de los grandes, como lo confesara
que procedió el gran Isaac Newton (sin que haya ánimo de parangonarse); grandes, que para
él eran dos: Galileo y Descartes. Al Sr. Dr. Agustín Cueva Dávila no se tuvo ocasión de
conocerlo. Murió joven: a los 55 años efecto de cáncer pulmonar, sin embargo, de que no
tenía el vicio del fumador. Pensador, cuyos avances teóricos cruzaron las fronteras
“nacionales”: sobre el capitalismo, en torno del carácter de la forma de reproducción colonial
del subcontinente americano no anglosajón, alrededor de la noción “dependencia”, etc. Justo
es, por tanto, aprovechar la ocasión para refutar (“sacarse el clavo”) las afirmaciones que el
Sr. Enrique Dussel hace sobre el coterráneo, en lo tocante a la categoría “dependencia”: que
“Cuevas” niega la pertinencia marxista de la categoría “dependencia”, en tanto que el Sr.
Dussel dice haber encontrado en Marx los fundamentos para la formulación del concepto
científico de “dependencia” (“competencia vertical capital-capital en el mercado mundial”,
asevera el Sr.).
La “teoría” de la dependencia, rescatada con el enfoque de la explotación entre
capitalistas, fetichiza esa condición, cuando la asume como acto de exacción entre países;
ahora bien, este tipo de relación no está presente entre empresas de desigual desarrollo en el
mercado global, pues, solamente el trabajo es explotado por el capital y también
indirectamente el pueblo (labor autónoma, en este caso) a través de la subsunción formal (en
el mercado); el fenómeno es de ecualización internacional (transferencia de plusvalor entre
empresas de diferente composición orgánica de capital mediante el comercio [Agustín Cueva
posiciona bien el hecho; como lo hace respecto de la “categoría” populismo, frente a Laclau y
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Quintero {Agustín refuta a Laclau, a Lechner e incluso a Gramsci; y, de estar vivo lo hubiera
hecho con el propio Sr. Dussel y con los que últimamente -2017- se están “alzando en armas”
en el mismo Ecuador y en la Universidad Central, en su contra}]). La competencia entre
empresas que no comercializan entre ellas, lo que hace es reducir la ganancia de las empresas
de menor desarrollo tecnológico, puesto que el tiempo de trabajo social es mayor en estas
últimas (en realidad, no hay transferencia de plusvalor alguno entre empresas que no están en
contacto, entre firmas que no se topan).
Por otra parte, dependencia (condición) puede presentarse sin que haya necesariamente
redistribución de valor entre países de la clásica manera (el caso de Cuba y la ex URSS es
ilustrativo: el imperio social “subsidiaba” a la Isla [Para el Sr. Econ. Rolando Astarita, en
cambio {y se cree que es lo correcto}, en Marx jamás esta insinuada la idea de que la sobre
ganancia de unos capitalistas provenga de la transferencia de plusvalía de los productores
atrasados {en la web: Astarita. R.; Marx sobre el trabajo potenciado}]). En suma,
¿“dependencia”? o “¿articulación funcional”? Por su parte, el Sr. Ing. Galo Verdesoto
derivaba la cuestión con las categorías “articulación funcional” y “países en vías de desarrollo
subordinado”, que se cree que es lo más pertinente, incluso por sobre la de “Desarrollo del
subdesarrollo”, del Sr. A. G. Frank (pues, el Sr. Frank, que captó el proceso de reproducción
humana en términos globales, no lo hizo respecto de la función del todo y de cada parte, a lo
interno del movimiento progresivo histórico, de la humanidad).
Al Sr. Dr. Alfredo Castillo B., tampoco se ha tenido el honor de conocerle: ese
brillante pensador muy incomprendido por el sector de izquierda marxista precisamente; su
enfoque de los procesos mundiales en curso es justo (“la historia retira de escena formas de
producción, que ya no son fuente de desarrollo”), la sugerencia sobre lo que se debe hacer en
el Ecuador, de modo similar lo es: “poner a los explotadores en el poder y retirar del mismo a
los especuladores” (al capital financiero), para avanzar en el desarrollo de la ciencia y de la
técnica; así como su visión de futuro es extraordinaria: el ser humano debe inmersarse en una
nueva moral, que le dé la grandeza para comprender la estructura y desarrollo del mundo (Del
Sr. Dr. Castillo, el Sr. Dr. Domingo Paredes, correligionario suyo por entonces, en una
ocasión refirió, que tenía siempre debajo de la almohada La lógica de Hegel [Se cree que
quiso decir, que “era su libro de cabecera”]).
Dr. Alfredo Castillo Bujase. El señor doctor, “… cruzó la utopía:
momento estremecedor de la tempestuosa aproximación de la conciencia
a la realidad…”.
También el Sr. Dr. Castillo, es de la idea de que ningún ser humano del Planeta, en el
interregno finisecular, puede mantenerse fuera de los procesos que ha creado el capitalismo;
por esa razón, por ejemplo, sostiene, que la “teoría de la dependencia” (válida para otro
momento histórico) en la actualidad es un contrasentido (El frente capitalista
“subdesarrollado” “no debe partir de la idea de la dependencia, porque no está allí ningún
camino de desarrollo”). La ciencia y la técnica constituyen el nuevo poder en el mundo, son
los elementos rectores del presente y que se proyectan como determinantes a futuro. En la
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continuidad de esa perspectiva de pensamiento se abona, que el capitalismo seguirá en pie
mientras haya margen para el desarrollo de las fuerzas productivas; contrario sensu: puede ser
reemplazado, no sólo por la revolución, sino una vez que en la Tierra se enseñoree el
sucedáneo “de sí” (del capitalismo), efecto de retroacción (alienación) del nuevo nivel de
desarrollo de las fuerzas productivas (sistema de instrumentos: objetualización histórica
acumulada y cualificada de la inteligencia, en la “práctica social del trabajo”; en realidad, las
fuerzas productivas materiales, de análogo modo como los documentos, median la influencia
de los muertos sobre los vivos) sobre las relaciones sociales, que siga y complete ese
desarrollo (el neosocialismo, como, en efecto, ocurre).
La precedente, se trata de la ley, que preside el desplazamiento de la especie en la
coyuntura histórica, de la que poca comprensión se tiene entre sus principales actores: el
género (su intelligentzia), perdido, con una venda sobre los ojos avanza, sin más dirección,
que la proveniente del desarrollo de las condiciones materiales de reproducción, del margen
de conducción autónoma de la técnica (“lógica”: direccionalidad procesal inmanente), de los
procesos (Ing. G. Verdesoto). La historia, como consecuencia, por el momento se va sola,
marcha a espaldas de la razón (“… el movimiento espontáneo de la necesidad”). El
marxismo-leninismo fue la genuina expresión de cierto sector de la humanidad (del
proletariado, o sea, de Marx, Engels, Lenin, Stalin, Mao, Hoxha, Castro, el Che, Ortega,
Allende, Chávez, Morales –G. Linera), de proponerse actuar sobre esa determinación e
imponer su impronta en ella; el socialismo de Lenin-Stalin, esto es, el período de su
organización genuina: 1917-1956, consistió en la aplicación de la teoría a la práctica; ese
“impromptu”, fue la demostración palmaria de la veracidad y practicidad de la doctrina: dada
en forma casuística, en un sitio del Planeta (la ex URSS y su Campo, y Cuba), para un
segmento humano, en un momento de existencia, a nombre de la humanidad y de la historia
(praxis que, en efecto, cambió al mundo, y que demostró –en los hechos-, la justeza de la
Doctrina).
La única manera de fijar el objetivo y otorgarle practicidad al estudio de la historia, de
dejar de proceder de modo cognitivamente especulativo nihilista: centramiento de la
percepción en la noción “colección de hechos intermitentes sin orden”, es mediante la
ubicación del principio que permite tratarla como “cosa” en el sentido incluso durkheimniano
(“… de la nueva ciencia creada por Marx: la ciencia de la historia”- dixit L. Althusser). Dicha
norma de derivación metodológica está dada en Marx: los elementos que componen la forma
lógica de cientificidad de intelección de la historia son las fuerzas productivas y las relaciones
de producción, variables citadas según el orden de preeminencia en la contradicción; de allí
por correlación se pasa a la formulación de la ley general que la precede y de las particulares
de los diversos períodos progresivos. Por ese camino, el pensamiento arriba a la mostración
de la esencia, el devenir y a la predicción sobre el modo de ser, movimiento, desarrollo,
cambio y finalidad de la entidad humana.
El socialismo: no fue un accidente histórico anómalo, que implosionó; tampoco devino
como efecto de una supuesta inexactitud teórica o de la acción burocrática o de dictadura
alguna; en verdad: fue un proceso como tal, que entró en la historia, cumplió un papel en ella,
y luego la dejó (ésta –la historia- le aladeó –a la emulación-: “devolvió” a la competencia la
tarea exclusiva de desarrollar las fuerzas productivas hasta arribar al concreto en la
automatización [“la manufactura y la industria pesada van perdiendo importancia frente a la
tecnología y al conocimiento”; “se eliminan trabajos de baja complejidad, frente a la
automatización”]). Fue una contradicción adicional (a las naturales capitalistas: competencia,
lucha de clases, antropía) puesta en el proceso histórico, que emprendió en tres tareas:
desarrollar las fuerzas productivas (es obvio, con la pretensión de alivianar el peso del
progreso recargado sobre los hombros de los trabajadores), acicatear el proceso de desarrollo
humano por vía material de orden burgués, y demostrar el carácter histórico del capitalismo
(disputar a dicho sistema, el sentido de la historia [pero el capitalismo tiene la ventaja, de que
es el instrumento del progreso histórico: esa su fortaleza {formalmente, puesto que quién crea
el valor es el “socialismo”: el trabajador}]).
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Por tanto, el proletariado: su ardua y sostenida lucha en el Planeta, no es que no sirvió
para nada, puesto que (y se tiene sólidos argumentos para sostener lo dicho) la clase obrera, la
que está dejando la historia al inmolarse en la automatización, ha cambiado efectivamente el
mundo: puso el ejemplo del sistema que niega y supera al presente de modo casuístico y
temporal (la ex URSS y su Campo), aceleró el proceso de desarrollo de las fuerzas
productivas hacia su concreción en la robótica antropomorfa inteligente, fijó el proyecto
posible de la nueva “sociedad” en el “imaginario” de muchas personas en el Planeta: el
socialismo (en realidad: el comunismo), y modificó de forma cualitativa el Mundo (además,
“bloqueó que Rusia sea colonizada por Occidente”, creó el balance geopolítico con el
imperialismo clásico en la Tierra e “impidió que Marx se convierta en un ´perro muerto´”,
pues, el proceso soviético convirtió a Carlos en personalidad universal).
El capital ha cumplido su misión histórica, básicamente es un hecho del pasado (la
Revolución de Octubre, el socialismo de Lenin-Stalin, el imperialismo social Jruschov-
Gorbachov, las luchas populares desplegadas en la historia y en el Planeta, y el desarrollo
“autónomo” de las fuerzas productivas, son los responsables del deceso del capital). Empero
éste (el “capital”), es quién ve el futuro, se proyecta; mientras que quienes se proponen
superarlo, plantean la vuelta al “valor de uso” (regresar a la naturaleza, en lugar de salir de
ella [A una persona moderna, no le interesa tanto el pasado, sino a dónde va con la humanidad
del futuro {no le atraen sus padres, tanto como el ser de sus hijos}]; el ser humano, al término
de su jornada [“valor de uso” –recolección/caza/pesca-: primera naturaleza; “valor de cambio”
–trabajo/producción-: segunda naturaleza; y, “´valor´ de usufructo” –automatización,
robotización, inteligencia artificial-: tercera naturaleza], pasará a ser el Señor del Universo, no
parte de él [no obstante, “salirse de la naturaleza”: crear su propia naturaleza, es sólo un decir,
o sea, una forma de nominar a la acción de engendrar la conciencia, de producir el concepto,
para lo cual debe abstraerse [imaginativamente] de la materia, tomar posesión subjetiva de la
realidad).
El socialismo, además, se adjudicaría el mérito atiente a haber logrado que la
humanidad o que ciertos pueblos se hallen en pie: una vez que la “raza superior” -sic- (la aria:
el nazi-fascismo) y el “pueblo elegido por Dios” -sic- (el sionismo) se trenzaron en una mortal
disputa geopolítica: su corolario fue el “holocausto”; el “demonio comunista”, zanjó la
misma, y paralelamente salvó a la especie (Israel por supuesto es un pueblo sin honor, pues,
no solamente que los sionistas constituyen una raza de malagradecidos, dado que nunca
reconocieron a Stalin, al Ejército Rojo y al gran pueblo soviético de ese entonces como sus
liberadores, esto es, a quienes destruyeron a uno de los frentes mundiales imperialistas: el
nazi-fascismo, con lo cual cesó el genocidio judío, sino que incluso deben haber proferido
improperios y aún en el presente, de seguro que continuarán en esa iniquidad, contra sus
liberadores [en verdad, no fue su Jehová el que los salvó, sino el demonio comunista, para su
desgracia {como tampoco fue su Dios a través de Moisés el que anteriormente les liberó –el
“mito mosaico”-, puesto que nunca fueron esclavos de los egipcios, sino que estos últimos les
echaron del territorio que les habían cedido, por su mal comportamiento}]).
Hondea la Bandera de la ex URSS en 1942, en la “Ciudad Heroica” de Stalingrado
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Se conoció al Sr. Ing. Galo Verdesoto Alvarez, cuando se debió haber tenido unos 19
años, por allá, por 1980, en Quito, en la Universidad Central del Ecuador, más
específicamente: en la Facultad de Ciencias Agrícolas, en circunstancias en que se cursaba el
primer año de estudios en dicha Entidad. El encuentro, no fue propiamente por razones
académicas, sino por las de orden política. En verdad, ese entronque ilustrado entre Maestro y
dicente, tendría lugar dos años después, en el tercer curso de la Carrera, en la Facultad y
Universidad referidas, una vez que se debía tomar la asignatura Economía I, de la que el Sr.
Ing., era su titular (previamente, cuando se iniciara como docente, lo había sido de la
asignatura Métodos y técnicas de investigación científica, la que pasara a dictar luego el Sr.
Ing. Luis Ernesto Erazo: profesor y correligionario). Los estudios por aquella época eran muy
fuertes, rigurosos, serios, pues, se hallaban penetrados por el condicionamiento de la
“cuestión moderna”, positivista, tecnocrática, totalmente eurocéntrica.
En efecto, la Carrera en la susodicha Facultad, duraba seis años completos de actividad
teórico-práctica-investigativa, cinco días a la semana (de lunes a viernes), en un horario doble:
de 07H: 00 a 12H: 00 y de 14H: 00 a 19H: 00, dejándose los sábados para visitas de campo o
para las actividades prácticas. Se realizaban verdaderas investigaciones científicas: las
conocidas Tesis de Grado. Una vez egresado, se debía formular el Proyecto de Tesis, el cual
se lo defendía ante un Tribunal en un acto solemne denominado “Preseminario” (términos de
referencia, preparados ya con la dirección de un profesor y también sujetos a asentimiento o
rechazo); luego de su aprobación, se ejecutaba el Proyecto en el transcurso de un semestre o
usualmente de dos; la “defensa” de la Tesis era una verdadera examinación, que incluía el
rechazo del colosal esfuerzo, si no se podía sustentar las conclusiones ante un infalible
Tribunal inquisitorial (por esos días se leyó la monumental obra: Así se templó el acero, del
gran escritor ruso de los tiempos heroicos de la Revolución: Nicolai Ostrosvki, por sugerencia
del Sr. Lcdo. Fausto Moreno S.; compañero oriundo de la “Centinela del Sur”: la bella Loja,
entonces Presidente de la FEUE Nacional, y que luego fuera un elegante candidato a la
Presidencia de la República por el Movimiento Popular Democrático (MPD) –pero la hora de
la izquierda revolucionaria no llegaría).
Por años se pensó, como todos en el Ecuador, que la Politécnica Nacional (afamada
Institución de larga tradición, creada por el Presidente conservador por excelencia
“bonapartista”: Gabriel García Moreno [en palabras del gran Juan Montalvo F.: “Tirano
grande, que pensaba en grande”, en alusión negativa a Veintenilla], por allá por el siglo XIX,
con el objeto de modernizar al País), que era la mejor “Universidad” de la “Nación”. Pero, las
Politécnicas no son propiamente universidades en el sentido fuerte del término (razón por la
que se la entrecomilla), esto es, la entidad encargada de formar el “universo espiritual de la
juventud”, incluso en la concepción acertada velasqueana (del ex cinco veces Presidente del
Ecuador: el Dr. José María Velasco Ibarra [“Dadme un balcón y seré Presidente”: el Sr. Dr.
creía en sí mismo, en el poder del sentido que alberga la palabra]), sino de formar el recurso
humano (mano de obra) calificado, en varias de las áreas de ocupación, en coherencia con las
demandas de la reproducción del capital. Las universidades como tales, cumplen papel doble:
formar la atmósfera subjetiva de la juventud y prepararles como “talento humano”, para que
se integren al aparato económico, en el proceso de generación de plusvalía relativa.
Al interior de la Universidad Central del Ecuador, se suponía, en cambio, que tres
facultades se hallaban a la vanguardia de la calidad y del rigor; en su orden: Medicina,
Química y Farmacia, y Medicina Veterinaria. Además, por entonces, en algún momento se
escuchó decir, que eran las citadas Universidad Central del Ecuador y Facultades, las únicas
Instituciones en el País, que habían dado candidatos a Premio Nobel. Medicina era una
institución de estudios rigurosa; y, esa catadura se explica, puesto que con la vida “no se
juega”; por tanto, había que actuar de modo frugal enteramente serio: la mayor tarea era
indagativa sobre problemas de salud, tratamientos, prescripciones, para lo cual se realizaban
ensayos con diseños experimentales complejos, exhaustivos (mutatis mutandis: de 1990 para
acá, el discurso científico fue reemplazado por el de “relato”, se perdió rigor: las
investigaciones positivistas dejaron de lado la interpretación con instrumentos estadísticos,
incluso en las propias politécnicas, por lo que quién escribe a los estudiantes de Metodología
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de la Investigación, se les encargaba revisar las Tesis de la Facultad de Medicina). Esa
conducta se reproducía en las otras dos Facultades: Química y Veterinaria; lo que hizo de
ellas, sobresalientes entornos de formación profesional, con prestigio incluso fuera de las
fronteras nacionales.
En la Entidad formadora de Galenos, no se aplica esa fórmula de “Aprender
haciendo”. Este es un aprendizaje controvertible; es una forma insuficiente, innecesariamente
laboriosa, empirista, riesgosa, de acceder al “conocimiento”; la misma, deja de lado, en
cuanto herramienta básica, al supuesto teórico; y, lo que es más grave: no va hacia el
concepto, más bien: bloquea el pasaje a él. Avanzar hacia el conocimiento abstracto exige
(tautología) se dé un paso previo: que los datos de la realidad se ubiquen en la mente y que
esa representación primaria, allí sea reelaborada, para que adquiera la forma lógica (nociones,
conceptos, categorías, principios, leyes, teorías, nuevas hipótesis). El “constructivismo”
adolece de ese límite. Ahora bien, no se puede ser crítico, cuando se piensa y se discursea a
partir de los hechos, esto es, fuera de la lógica de éstos (P. Garnier). Modo alternativo de
nominar al hecho es: “aprendizaje por descubrimiento” (F. Skinner), el cual, necesariamente
tiene como premisa determinados niveles del saber conceptual: de presentido, de
presignificación. El aprendizaje no puede ser descriptivo, porque entonces la mente se
quedaría en el nivel sensorial, en el del “no discernimiento” esencial. Este retroceso
posmoderno, se concreta en la elaboración de currículos “por problemas”, en el método
“tuning” (en el pragmatismo positivista). Ese fue y sigue siendo, por ejemplo, el proceder
pedagógico de la Facultad de Medicina de la Universidad Católica del Ecuador (PUCE).
Pero el poderoso método formativo-profesional adecuado, operó como la forma de ser
de la ya citada Facultad de Medicina de la Universidad Central del Ecuador. Su modelo fue
(¿es?) enteramente racional, humano, sociológico; su Plan de Estudios (visto como “tronco
general”) seguía un algoritmo deductivo (esto es, cognitivo teórico): el contexto socio-
económico (conceptualización general), anatomía orgánica y corporal, fisiología, patologías,
farmacología, diagnóstico/pronóstico (investigación), tratamientos, año rural. Modo
sistémico-orgánico de programar la socialización de las destrezas en el área de la Salud hacia
la práctica, de la enseñanza en dicha Facultad; Entidad científica ésta, pedagógica y
humanísticamente hermosa. Quizá sea esa la razón por la que el Sr. Ing. Galo Verdesoto
admiraba mucho a dicha Institución; en la que, dígase de paso, en aquel período había
verdaderos científicos como docentes; académicos formados con sensibilidad social,
políticamente fraternos (compañeros, camaradas), frente a la administración de la Facultad y
en la cátedra (Dres.: Edmundo Granda, Jaime Breilh, Oscar Betancourt, Arturo Campaña,
Dimitri Barreto, Fernando Sempértegui, Rodrigo Yépez, entre otros).
El “aprendizaje por descubrimiento” es una forma antediluviana de acceder al saber; la
cual, si usa el Método científico, da pie a otra actividad: a la práctica de producción de
conocimientos; por tanto, no se trata de aprendizaje como tal, sino del proceder investigativo
especializado, realizado por primera vez, con el cual se “crea” nuevo conocimiento. El
aprendizaje como tal (aprehensión cognitiva o destrezal), es socialización del saber científico,
es este caso. Luego, el algoritmo actual con proyección futura se asume: descubrimiento
científico, aprendizaje significativo (D. Ausubel), modelo social (A. Bandurra) hacia la
internalización del saber de modo virtual (aprender aprendiendo). En verdad, a futuro el
aprendizaje será “automático”: un sistema técnico fijará datos a nivel subatómico en el
segmento libre de la cadena de pares de nucleótidos del ADN exento de la memoria genética,
de las neuronas intermedias (P. Panchout). Luego, no será necesario aprender/aprehender
(tampoco investigar, producir conocimiento, puesto que esta tarea también se hallará
automatizada), sino que entrará a operar ese proceder que acerbamente criticara (hoy se cree
que indebidamente) el Sr. Paulo Freire: la “educación bancaria”, el simple y mecánico “hacer
depósitos en la mente”.
En la precisión. Con Internet, por ejemplo, no se necesita viajar para poner toda la
geografía y experiencia del mundo a los pies. En las nuevas condiciones de desarrollo
material, “los estudiantes serán educados por la inteligencia artificial”; dicho acto pasará a ser
proceso de socialización “on-line interactivo”, como ocurre de modo experimental en Seúl (El
13
mundo en el 2111), con el recurso de la telepresencia, esto es, el maestro asiste al evento
educativo, comparte el hecho, mediante el recurso holográmico. En la generalización, la
tecnología se halla en pos de invadirlo todo. Por ejemplo, la transgenización también va a
pasar a la esfera de los procesos orgánicos humanos; se va a poder, luego, incluir en la nueva
vida un caracter, que no tengan en su código genético los progenitores, pero que sea requerido
(bebés de diseño); por tanto, la transgénesis recién empieza; de modo que sus detractores se
desplomarán al suelo, cuando se notifiquen (en realidad, todo segmento humano que se quede
al margen de la ciencia y técnica oficial, tan sólo estará en el Mundo, hasta desaparecer sin
pena ni gloria).
El método “tuning” es análogo e inverso al conocimiento preconceptual de los
llamados “pueblos originarios”, quienes no pudieron y no han podido (no desean) rebasar el
saber mítico, debido a que no descubrieron (la ¿“estrategia”?; ¡no!) el camino para el efecto:
el positivista cartesiano (quién magnifica esta posición arcaica, es el Sr. B. de Sousa Santos).
Y quienes (los “mishos”: gente de Occidente, armados con el pensamiento conceptual) desean
poner a la par al positivismo con las creencias precientíficas en acto denominado “diálogo de
saberes” (con el saber “ancestral”, el que presenta a su favor el testimonio de la vigencia física
de sus depositarios) mezclan los hechos. Los “pueblos no contactados”: ellos son “sabios”,
viven en “armonía” con la naturaleza por “racionalidad”, ufanamente se sostiene; en verdad,
se hallan anclados en el pasado1
. En realidad, en el proceso y su resultado, no asume plano
medial la conciencia, pues, esos subconjunto humanos (línea evolutiva estructural-
funcionalista –Parson-Rostow) se hallan todavía en la etapa lúdico-icónico-emocional
(Bruner): la naturaleza no ha sido conceptualizada, ella ciegamente los controla y no pueden
impactar negativamente el entorno, por cuanto su estado evolutivo es precario (su acción se
limita a intercambio trófico con su medio inmediato, debido a la etapa en la que existen y al
grado de desarrollo de las fuerzas productivas), mientras que su quantum poblacional es de
“pequeña escala”.
El Sr. Ing. Galo Verdesoto A.: primero desde la izquierda; el Sr. ex Rector de la
Universidad Central del Ecuador: Dr. Tiberio Jurado, segundo desde la derecha.
1
Enajenación espiritual: los Pueblos Originarios (no contactados del Brasil), son “culturas” (sic) que se
contentan con el “curare” -no necesitan de más: “…así son felices y no hay porqué imponerles otro tipo de
objetivos…”. En Ecuador: en Chordelet, en Montecristi, en el tan publicitado, loado pero irrepetido Salinas de
Bolívar, la vida se va en tejer artesanías de Paja Toquilla, suéteres de lana, faenas éstas: monótonas, con cuyos
resultados se financia el precario sobrevivir y en las que se paraliza –e incluso se atrofia- la actividad conceptual
(en Cuba se pudo advertir a través de un documental, como en las factorías productoras de habanos, en un salón
de enrollado del tabaco, por lo menos una persona leía un libro en voz alta de modo que escuchen todos,
mientras se realizaba ese trabajo manual). En verdad, los “pueblos originarios” deben desprenderse del poncho,
calzar traje espacial y disponerse a visitar las Pléyades; del anaco y enfundarse un mandil, para profundizar
científica y tecnológicamente en el código genético.
14
La reflexión sobre la Facultad de Ciencias Agrícolas de la Universidad Central del
Ecuador, de modo particular: sobre el período de su florecimiento, o sea, mutatis mutandis:
entre 1970 y 1990. Con aplicación de un procedimiento cuasi hermenéutico-comparativo, se
arriba a resultados, que difieren de la conclusión previa, en torno de la supuesta superioridad
académica/científica/aplicada de las citadas instituciones: Politécnica Nacional, facultades de
Medicina, de Química y Farmacia, y de Medicina veterinaria, sobre Agronomía de la Central,
en dicho período; se concluye, por tanto, que la Facultad de Ciencias Agrícolas era una
Entidad científico-sociológicamente única, formidable. Agronomía tuvo un proceso de
consolidación, con la presencia en su dirección del sector más acrisolado de profesionales con
formación académica en la materia; cientistas, técnicos y políticos de izquierda (es obvio: y de
otras facturas ideológicas), con criterio, comprometidos con el pueblo que “llenaba la
alacena” del Ecuador, que entregaron los mejores días de su vida, al diseño de la política
apropiada en la formación de profesionales con pretensión de transformar la realidad del
campo.
Refleja esa fortaleza diferenciadora y superior a que se ha hecho referencia, el
programa de estudios. La facultad de Ciencias Agrícolas de la Universidad Central, se
convirtió en el micro mundo contentivo del macro mundo universitario (con sorna se refiere a
esta conducta, como de “todólogos”). Era el compendio cognitivo institucional, que formaba
de modo multifacético (trans, multi, interdisciplinario) a sus egresados. Casi todas las áreas
del saber (Ciencias Naturales, Ciencias Sociales, Ciencias formales -lógicas- y Humanidades:
las diversas formas de movimiento de la Materia –físico, químico, biológico, social y de la
conciencia-, según el Sr. F. Engels) se contenían en el Plan curricular: Física, Matemática
(ecuaciones trigonométricas, derivadas, integrales), Estadística (descriptiva, inferencial, teoría
de probabilidades), Economía (dos niveles), Sociología, Planificación, Administración,
Periodismo, Psicología, Derecho, Topografía (Fotogrametría), Meteorología, Maquinaria
agrícola, Contabilidad, Catastro; Dibujo técnico, Construcciones, Química, Genética,
Zoología, Biología, Botánica, Fisiología, Entomología, Edafología, Microbiología,
Ecología…, Método científico (por supuesto: el Dialéctico-Histórico –Lógica Dialéctica e
Histórica), Diseño y evaluación de Proyectos de inversión privada. Se avanzaba también la
formulación de una verdadera política de investigación. Fue, se dice con exceso de pena en la
reminiscencia, una Facultad extraordinaria.
La planta de profesores era incuestionablemente de primera, catalogada en la
dimensión técnica. Pléyade de docentes, de los que con rareza se dan ahora; ingenieros (a más
de los maestros ideológicamente a fines): Cisneros, Donoso, Estévez, Rodríguez, Orellana, de
Maya, Pacheco, Luzuriaga, Garcés, Guerrero, Ortega, León, Arias, Narváez; Dr. en Derecho
H. Proaño; Ing. Civil C. Vega, Ing. Civil Carlos Torres; Arq. Romero; Lcdo. Argoti, por citar
sólo a aquellos, que la mala cabeza personal permite recordar (incluso en la Biblioteca había
un aire distinguido de cientificidad, ambiente impuesto por esa extraordinaria funcionaria, que
era la Srta. Olga Pons). Resaltaba en ese staff el Sr. Dr. (PhD -y en lo que realmente vale: en
Pedagogía universitaria) Gerardo Naranjo: persona eminente; profesor de Zoología; fue
Decano. El Sr. Decano (exponente activo de la derecha), se tomó la molestia junto con otros
profesores y algunos estudiantes, de presidir una comisión, que tenía la misión de dirigirse a
hablar con quién escribe (¡bah!), cuando el mismo en primer curso debe haber dado indicios,
de que pintaba para “chino, garrotero, tira piedra” y afecto a no respetar el Derecho burgués
(perpetrar fraude); como parte de la arenga (es más: el Sr. Dr. G. Naranjo había sido
designado para que lleve la voz de la “comisión”), dijo que su intervención la consideraba
hallarse a tiempo para “salvar un alma”; no obstante, el Demonio había hecho ya su trabajo en
quién escribe, de modo que la gestión resultó inocua.
Ecuador no cuenta con “universidades” en tanto tales (esto es, instituciones que se
encarguen de la formación del firmamento subjetivo de la juventud de modo exclusivo), sino
con politécnicas o politécnicas-universidades (como son los casos de la Universidad
Politécnica Javeriana, la Universidad Politécnica del Carchi o de la Institución en la que ha
trabajado la persona que relata los sucesos, la que declara conscientemente y de modo directo
su carácter de Universidad Politécnica [la Salesiana], pues, dicha nominación le ha permitido
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incluir la ideología religiosa Cristiana Católica –visión del Cosmos deísta/teísta- en su
programa académico, aunque sea de modo opcional). Al interior de una “Universidad”: la
Central del Ecuador, la Facultad de Ciencias Agrícolas, en el período ya referido, cámbiese lo
que deba: 1970-1990, fue la excepción; por la implicancia en su conformación curricular de
las ciencias naturales, sociales, lógicas y humanas (superavitario background: formación de
una concepción general del mundo), por su protagonismo político-académico, por la alta
racionalidad de su proceso formativo en general, la Facultad le ha conferido el carácter de
Universidad a la Central.
Cuatro especialidades completaban la índole criterial orgánica del proceso de diseño
curricular: Fitotecnia, Producción Ganadera, Ingeniería agrícola y Desarrollo Rural. Como es
obvio, este proceso terminaba con la Investigación de Tesis, cuya temática estaba vinculada,
en el nivel institucional, al levantamiento de los problemas agrarios y agrícolas de los sectores
populares del campo, cuanto a la formulación programática, estratégica y práctica, inherente a
la preparación, ejecución, evaluación y sustentación de la política de transformación social del
agro. Por tanto, se lanza una flor más en esta apología, la que sí incrementa la “belleza”
racional de la entonces portentosa Facultad de Ciencias Agrícolas de la Universidad Central
del Ecuador. En la Universidad hay dos tipos básicos de facultades: aquellas que se inclinan
hacia la formación en áreas teórico-operativas como Medicina, Odontología, Economía,
Ingeniería, Administración, Filosofía, etc., y las que lo hacen en ámbitos técnicos; en
coherencia, en las primeras, la formación investigativa científica desemboca en la realización
de las Tesis de grado como ejercicio final de la Carrera; en las segundas, en cambio, la
formación se ha inclinado hacia la profesionalización en la producción tecnológica: el caso
clásico es la Facultad de Arquitectura, en la que la actividad con la que concluye el proceso,
es el Trabajo de fin de carrera, mientras que su producto consiste en una propuesta técnica
arquitectónico-urbana, expuesta en planos y marquetería.
En una palabra, las unas (Facultades de corte teórico/operativas) preparan al
profesional para que aplique el conocimiento adquirido en el transcurso de su Carrera en su
desempeño profesional; mientras que la otras (creativo/aplicadas) derivan en que el
profesional, en su actividad como tal, utilice el saber científico-técnico para crear, modificar,
adaptar o desarrollar tecnología para solucionar problemas o atender necesidades. Ese no era
el caso de Agronomía. Dicho sea con antelación: el Sr. Ing. Luis Ernesto Erazo, Maestro ya
jubilado y que en el 2019 por mayo visitara la Facultad, dijo con júbilo ante algunos
profesores, que incluso hoy (una vez que la Facultad ha experimentado serios cambios
regresivos), los personajes que regentan varias entidades importantes del ramo, eran egresados
de la FCA de la UCE. A decir verdad, Ciencias Agrícolas para entonces (mutatis mutandis
1970-1990) se había adelantado a su tiempo: actuaba con excelencia; modo de ser que luego
pomposamente se daría en llamar “calidad”.
Caso también excepcional: la Facultad de Ciencias Agrícolas de la UCE integraba los
dos tipos de formación, esto es, la referida a la investigación teórica-tecnológica-científica y
la de la elaboración de una propuesta técnica. La Tesis de grado comprehendía una
investigación teórica y científica, con el diseño de una propuesta técnica de intervención
trasformadora de la realidad, sobre todo en la Orientación de Desarrollo rural. Se entendía por
“investigación teórica” el proceso de diseño del modelo conceptual, con el cual se habría de
comprender el “objeto de investigación” (problema o necesidad), el cual se realizaba a través
de la aplicación del denominado acto de investigación bibliográfica, cuyo producto venía
siendo una monografía; por investigación científica en cambio, se asumió la producción de
nuevo conocimiento; investigación tecnológica, por su parte, como es obvio, se asumía la
actividad de indagación y recuperación de las fórmulas técnicas, que devenía plausible de ser
rescatadas para insertarlas en la proposición de las nuevas. Finalmente, la propuesta técnica,
hacía referencia a la nueva “manera de hacer”, efecto del aporte creativo, la solución a
problemas, cuanto de producción de satisfactores para necesidades.
Está demás decir, que la Facultad reunía a las tres artes en un solo proceso de
concreción, esto es, las Tesis de grado mixturaban la formulación de un marco teórico-
conceptual con el cual entender el “objeto” de intervención; se formulaba la hipótesis para
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explicar el “problema de investigación” con lo que se comprobaba conocimientos existentes
y/o se generaban nuevos; pero también se avanzaba al diseño técnico de una solución o
satisfactor, en una palabra: articulación entre práctica teórica, práctica científica y práctica
aplicada. De manera que esta concepción y praxis integral, no tiene parangón con ninguna de
las otras entidades de su ramo y fuera de él, sean éstas politécnicas, universitarias o
subsistemas al interior de ellas. Este período fue excepcional, incomprendido; por tanto, como
tal, tuvo temibles detractores, dentro de los cuales, los más letales fueron quienes no tuvieron
la capacidad de comprensión del riquísimo proceso en ciernes; la mano de la derecha hizo su
ímproba irrupción, hecho que se conjuntó con la ignorancia y prepotencia de las autoridades
subsiguientes (Ings. Paredes y Ortega [ese último: “cuña de mismo palo”], sobre todo), y el
proyecto prometedor, fue desmotado (la ineluctable ley siempre operó: la acción prometeica
de la voluntad se estrella con la admisibilidad estructural).
Un vasto sector de profesionales del ramo, fueron beneficiarios del efecto formador,
del citado portento de formulación pedagógico-didáctica. En el mismo, la psicología no era ya
el elemento central de los procesos instruccionales conducentes a la forja del recurso humano
calificado, sino el concepto verás, crítico, sobre los hechos (el acceso a aquellos conceptos
que yacen bajo la superficie y que de modo deliberado han sido ocultados, para fetichizar un
proceso real), los intereses, la conciencia, en suma: la dimensión ideológica (en la formación
primaria y secundaria tiene prioridad el modo de enseñanza: la Didáctica; en la instrucción en
el nivel universitario, en cambio, adquieren preeminencia los contenidos). Si el niño y el
joven se educan (maduran, según el sentido durkheimniano-piagetiano del término), el adulto
ya socializado, que continúa los estudios, sobremadura, tanto con las tareas de Grado como de
Posgrado. La forma tradicional de formación de profesionales, aplica el criterio de “división
del trabajo”, lleva a la especialización, torna individuos limitados; el principio “educativo” de
la Facultad, en cambio, se proponía crear personas integrales, que se “eleven a la compresión
general del mundo” (dixit Sr. Dr. Karl Marx), como una forma de asumir el compromiso con
el sujeto objetivo, de manera que rebase la antitética posición en la estructura social.
Al frente de este singular e irrepetido proceso, como es de presuponerlo, estuvo el Sr.
Ing. Galo Verdesoto Alvarez. El Sr. Ing. cuando joven, había realizado estudios de
periodismo antes de ingresar a la facultad de Ciencias Agrícolas de la Universidad Central del
Ecuador, en la que fuera el mejor egresado; estudiante: político (revolucionario, marxista-
leninista), serio, resoluto; por tanto, su “ojo visor” cubría cuantitativa y cualitativamente,
planos más amplios, que la mirada del resto; se dice: atalayaba más, su perspectiva era
cosmopolita. Precisamente, el periódico La guadaña era revisado e ilustrado directamente por
el Sr. Ing. Galo Verdesoto, puesto que en esta táctica para él se presentaba la ocasión de poner
parcialmente en práctica sus conocimientos de periodismo. Era un órgano de difusión
motivador, crítico, que inducía a la polémica, pues, no se andaba por las ramas: no había
aspecto estructurante de la Facultad, de la Universidad y del País, que quedasen fuera de la
incisiva y mortífera pluma de sus “editorialistas”; era, en verdad: contestatario y
deconstructor; se proponía ser uno de los “contrapoderes compensatorios”, frente a lo que
después se daría en llamar “poderes fácticos”.
El Sr. Ing. Galo luego pasaría a ser profesor en la cátedra de Economía Agrícola, por
derecho, o sea, mediante participación y triunfo en aquellos severos actos denominados
“concursos de oposición y méritos”, que tenían lugar por ese entonces. Por sus virtudes y
debido a que se requería mejorar la calidad de su planta docente en la Facultad, el Sr. Ing.
machó a México: a Chapingo, a recibirse como Máster en la citada disciplina. Su retorno al
País fue auspicioso; al ponerse al frente de la Facultad una Dirección democrática,
progresista, de la línea del Sr. Ing., encontró la oportunidad para plasmar todo su bagaje
conceptual-metodológico en la Facultad que le dio su título (de la que llegó a ser Subdecano)
y en la que servía como “educador de juventudes”.
El Sr. Ing. G. Verdesoto, con el motivo expuesto en parágrafo precedente, visitó
México: ese País realmente plurinacional, multiétnico y, dicen: pluricultural; el México de
Cuactémoc, del cura Hidalgo, de Pancho Villa y Emiliano Zapata y los zapatistas; de Juan
Rulfo, del Sr. Mario Moreno Cantinflas, de la India María, de los Polivoces (con Juanito
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Borja se solía hacer bromas, repitiendo los diálogos jocosos: Agallón Mafafas y don Tiofilito,
“yajia, yajia, yajia”); el México de la Revolución (de los caudillos agrarios –sic) de 1910, que
tan bien relata el Sr. Paco Ignacio Taibo II en alusión a John Reed; el “México lindo y
querido” permanentemente torturado por los gringos “de poca Madre”, “Tan lejos de Dios y
tan cerca de los EU”; el México de Porfirio Cadena: el ojo de vidrio y Radio Espejo de Quito,
de los Corridos y las Rancheras, del Charro Sr. Jorge Negrete: Ay Jalisco, “… tomarme un
Tequila con los valentones… palabra de honor”. No se cree que el Sr. Ing. Galo V. haya
puesto interés en ese tipo de artes del País azteca, porque se notaba, que no era para eso, pero
la realidad agraria mexicana si lo profundizó de modo riguroso y objetivo.
El Plan Académico ideado por el Sr. Ing. G. Verdesoto para la Facultad de Ciencias
Agrícolas exigía para su implementación de arduo trabajo de programación. La formulación
de la política de formación profesional, de la de investigación (ISIA: Instituto superior de
investigaciones agropecuarias, conexo necesariamente con los dos campos: Tumbaco y
Salcedo), de la de vinculación con la sociedad, de la de complementación académica en el
Año rural, de la de difusión y capacitación a un profesorado reticente y muchas veces incapaz
de digerir el contenido del Proceso de Reforma, pusieron en labor a todo el personal directivo
de la Facultad. Todos los lunes, en sesiones de 07H: 00 hasta pasado el mediodía, en el
Consejo Directivo, se abordaba el trazado de la operatividad del Proceso. Dichas políticas
exigían ser integradas de modo coherente en un solo patrón de práctica, o sea, bajo el amparo
de una política general; el Sr. Ing. G. Verdesoto tenía esta composición formulada en un
esquema complejo y muy bien logrado de nexos entre componentes de acción, el mismo que
expresaba las relaciones de causa-efecto de modo mesológico, esto es, según “la lógica” de
las posibles conexiones óptimas conducentes a su organicidad (“Atar cabos”, se suele decir).
Facultad de Ciencias Agrícolas Alberto Enriquez Gallo de la Universidad Central del
Ecuador.
“Para variar”, había momentos de “normalidad” en la Facultad: de “hibernación
brezhneviana”; los que, no obstante, fueron ligeramente sacudidos por uno que otro sisma. Al
cursarse el cuarto año de estudios en la Facultad: en ese tramo de recorrido un estudiante se
halla ya asentado, seguro, dado que se ha rebasado la mitad del itinerario, se sabe más cerca
de la meta y no es usual a partir de ese hito, que imponderable alguno frustre el anhelo. Los
estados de optimismo y preocupación devinieron en uno de equilibrio. En la circunstancia,
incluso los maestros ven con respeto a sus “pupilos”. Al inicio de dicho año, por octubre, se
vio ingresar un pequeño tropel de estudiantes con rasgos singulares al primer curso. Ocuparon
desde el principio un lugar especial, dado por sus ideas y por su correlativa psicología
(contenido y forma [ideología teórica e ideología practica -M. Castells], en una palabra). No
se había ubicado ese particular en la región política, hasta que compañeros de más alto nivel
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lo hicieran. “Son de Alfaro Vive Carajo”, dijeron. Se recuerda algunos apellidos: Samaniego,
Michelena, Basantes (no el compañero, tampoco Arturo, puesto que parece que por esa fecha
Febres Cordero y Ran Gazit, ya habían dado cuenta de él).
Hoy (dicho con mayor grado de exactitud: alrededor del año 2015) se les ha visto:
también ellos han superado el medio siglo de existencia; por tanto, las marcas en el despliegue
de la vida lo tornan evidente; los pliegues en la piel se han tomado los dos lados del rostro a la
altura de “las vistas”, según expresión lojana, también lo han hecho con la frente y con ambos
costados de la mitad hacia abajo de la cara, entre la nariz y la boca. Son artistas: cineastas,
escritores, periodistas, en su mayoría. Como se cree que fueron despachados por su respectiva
organización subversiva con alguna misión a la Universidad y a la Facultad: formaban con
tino un grupo aparte, se comportaban de modo intachable, incluso las tareas de su trabajo eran
imperceptibles; en realidad, actuaban muy bien, para ser tan jóvenes. Se buscó
comprometerlos, medir su resistencia, puesto que en aquel entonces se asumió que se había
inoculado un rival en la Institución “que nos pertenecía, en la que mandábamos”; pero no se
logró que incurrieran en alguna impostura delatora (era el prestante testimonio práctico, de la
conciencia vuelta rebeldía de un sector de intelectuales, tipo Mayo del 68).
En los actos sociales se les daba preferencia en los “turnos de bebida”; ellos
aceptaban; en ocasiones incluso estaban ya “entonados”, pero jamás perdieron la compostura.
Eran los radicales de esa Guerrilla: aquellos quienes promovían remover a la derecha del
poder por la acción de un grupo selecto armado; por tanto, tenían una posición diferente frente
a comunistas prosovieticos, a trotskistas procubanos y a marxista-leninistas; de cara a los
primeros, en la medida en que los mismos habían renunciado a la revolución y acogido los
métodos pacíficos, institucionales, para llegar al poder e implantar el socialismo; frente a los
segundos, puesto que en ese caso se priorizaba la acción proletaria y no la guerrillera. De
similar modo como un día llegaron, en otro desaparecieron sin concluir la Carrera; parece que
se hizo abortar la misión o la misma resultó fallida, puesto que se enfrentaba in situ, a la
estrategia de un Partido antifoquista y, más bien: leninista, cuyo algoritmo era: crisis
capitalista insostenible, los trabajadores el sujeto, el partido selecto y secreto: su vanguardia,
toma del poder por las armas con apoyo del pueblo y dictadura del proletariado.
Se dice que en China y Cuba este “modelo estándar” (sic) la “revolución proletario”
no corrió; en China fue el campesinado el adalid (pero el proletariado –su ideología- estuvo al
frente), mientras que en Cuba: la guerrilla. Cuba, no obstante, fue el “eslabón más débil” de la
cadena capitalista en Occidente, de modo que su conexión con el leninismo, es evidente. Con
la presencia citada (AVC, en cuanto aspirantes también a “modernos príncipes” -Gramsci),
pero, a su vez, al entrar a formar parte del estudiantado un nuevo grupo pequeño de
representantes de los nacientes movimientos ecologistas (cuya presencia también fue efímera
y quizá sujeta a un objetivo no confesado), que propalaban la consigna de que “el ecologismo
es la oposición más radical y efectiva al capitalismo”, la Facultad se convirtió en el absoluto
crisol de las enteras praxis juveniles “idealistas” humanas; o, como dice la derecha: “En cueva
de terroristas” (“chinos”, “cabezones”, “sociolistos”, guerrilleros, ecólatras, empero también
la derecha recalcitrante tuvo su lugar). “En la viña del Señor hay de todo” -expresión gráfica-.
La Facultad por fin se había totalizado, había avanzado de la seudo concreción al concreto (K.
Kosik), con la presencia de todas las formas de revolucionarios.
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“¿… y cuando vuelve el desaparecido? Cada vez que lo trae el pensamiento”.
La creatividad, no sólo está en el arte; sobre todo lo está en las manos bruñidas,
“prestidigitadoras” de los trabajadores, a los cuales la humanidad y la historia le deben toda la
grandeza de sus realizaciones; el trabajador “crea de la nada del capital” el valor, el cual lo
acumula el capitalista: éste reconvierte (realiza también su catadura creativa) esta riqueza en
renovado capital constante, con el cual superexplota la fuerza de trabajo (saca al trabajo de
escena, pero lo hace en similar proporción consigo mismo: los opuestos se eliminan en
conjunto). Esta capacidad específicamente humana, está también en la ciencia (ideación de
métodos para volver subjetiva la realidad), en la técnica (creación de instrumentos y diseño de
maneras de abordar las demandas de la producción) y en la política (la estrategia, la
estratagema, la táctica: la “maestría artística para actuar”). En el momento maduro de su
existencia, el Sr. Ing. Verdesoto enfrentó la tarea de aplicar la política revolucionaria en otro
escenario. Se adelantó o por lo menos se ideó de modo paralelo (a la manera de Darwin y
Wallace con la teoría de la evolución de las especies, o de Newton y Leibniz con el cálculo
infinitesimal) las grandes categorías de la alta modernidad, dada en la geografía nipona: la
creatividad, la calidad y la sinergia (coadyuvancia).
El Sr. Ing. formuló la propuesta teórico-operativa de articulación institucional (las
actualmente llamadas redes), en este caso: de Facultades al interior de la Universidad Central
del Ecuador, de organismos del Estado afines y de las entidades jurisdiccionales campesinas,
en cuanto medida para abordar problemas socio-productivos en el agro, acción dirigida a un
sujeto específico: el sector de bajos ingresos, el cual no podía hacerlo motu proprio; esto es, la
conjunción de factores (sinergia), a efecto de formar un nuevo proceso de desarrollo
(coadyuvancia interfactorial); y, lanzó la idea sobre la necesidad de despertar la capacidad
creativa del personal (estudiantes y profesores): la creatividad, la calidad, la excelencia. A
continuación se hizo presente el discurso de los clústers, de la sinergia, la calidad y
creatividad, al interior del proceso intelectual de modernización de las ciencias
administrativas. El susodicho sector acuñaría luego la idea (bastante demagógica), de que no
se requerían recursos financieros, para emprender en un proyecto; que si se cuentan con otros
como los humanos (creatividad y decisión) y materiales (los activos de pertenencia y uso
doméstico de cada “socio”), es posible.
Precisamente, mediante la creación de una palanca organizacional, se podían articular
los factores existentes, por ejemplo: un local, mueblería, ordenadores, vehículo, etc., de
propiedad de sus integrantes, para formar la base material de un negocio, de sobrevivencia o
incluso de desarrollo. Para sectores carenciados, como son los campesinos, entre los que se
contaban (cuentan) los del NorOccidente de Pichincha, la “estrategia” sirve; pero para jóvenes
profesionales, que recién se inician en las artes empresariales a partir de la situación más
inerme posible, al cual está dirigida la recomendación, la idea es bastante parca, puesto que
con ella no es posible crear un dispositivo emprendedor, cuyo producto logre penetrar un
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mercado repartido, monopolizado, controlado, y crear su propio nicho e instalarse; a no ser,
que la mercancía a ofrecer se trate de un invento novedoso como el habido en el área de las
comunicaciones y de la electrónica (Apple, p. e.). Para el caso de los semiproletarios del
sector de la Provincia citada, estos recursos eran: talento humano, pequeñas parcelas,
semovientes menores, precarias herramientas, para efecto de aplicar la hipótesis de la
“coadyuvancia”.
La categoría de “coadyuvancia interfactorial”, esto es, el principio de atracción
recíproca entre elementos afines, que se (“buscan” espontáneamente) integran para formar un
proceso de desarrollo nuevo, procede de la capacidad epistémica del Sr. Galo Verdesoto A. Es
como procede la naturaleza (de la cual es parte la historia: mientras ésta no haya subsumido a
aquella; función progresiva, que requiere de lapsos muy largos de movimiento vital, hasta
estructurarse como tal): es el registro fiel de todo proceso de desarrollo, principio el cual,
dicho sea de modo incidental, deseaba convertirlo el Ing., en estrategia de la voluntad para
actuar de modo consciente, para procesar ciertos problemas de los pobladores rurales
carenciados (maximizar la capacidad potencial de interacción entre factores –reducir el
riesgo) frente a los límites que a su reproducción ponen el capital y la forma humana burguesa
toda. En realidad, descubrir esos posibles nexos no dados en forma natural, para cuyo efecto
era menester producir el aparato que fuerce su unidad: esa la contribución de la voluntad.
Esta nueva ley (una forma diferente de expresar la dialecticidad progresiva de los
hechos), es plausible recogerla para poner lumbre sobre la opacidad cognoscitiva de la
realidad social en “pleno desarrollo” (año 2016). Pues, las experiencias dadas por los
regímenes incursos en los procesos políticos de última data en el subcontinente latino, luso,
caribeño americano, se contienen en el principio de la “coadyuvancia entre factores”, que han
dado lugar a un renovado proceso de desarrollo: al dispositivo viable en la nueva etapa
(naturalmente, la ceguera y el azar bloquean la inmediata apertura de recientes procesos de
desarrollo en el ámbito natural; en el social, en cambio, el proceso se ve envuelto en el
forcejeo de las estrategias de la conservación con las del flujo). La ley opera, a su vez, en
sentido regresivo: cumplido su papel un órgano (sea vital o accesorio), atrae la regularidad de
la “entropía”: se desorganiza, ¿pierde “energía”?: ¡no!, cede materia al entorno, se
descompone en sus elementos para ingresar a formar parte de otro proceso coadyuvante (es la
condición actual de la burguesía senil, del capitalismo sobremadurado).
El Sr. Ing. Galo Verdesoto, en pleno explendor y vigencia, en la
praxis política; segundo desde la derecha.
El Sr. Ing. Galo Verdesoto fue el guía, el talento: el “ideólogo”, a lo interno de la
Facultad por aquel entonces, tanto en la dimensión académica como en la filosófico-política.
Formaba parte (lo coordinaba) de un selecto equipo, es verdad; el mismo estuvo formado por
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los Sres. Ings.: Jaime Estrella (Decano de la Facultad de Ciencias Agrícolas de la -Gloriosa-
Universidad Central del Ecuador), Guillermo Albornoz (Suddecano de la misma; brillante
científico -genetista-, modesto, centrado, como todo investigador preclaro, fecundo), Bolívar
Navas (Profesor de Sociología), Luis Ernesto Erazo (pensador de fuste y versátil expositor;
Presidente de la FEUE, en momentos en que esta agremiación era el “alma” del País;
miembro del Consejo Universitario y preclaro dirigente de la Asociación de Empleados y
trabajadores de la UCE; campeón de oratoria en el ex IAEN), Antonio Gaybor (serio y
respetado funcionario de varias carteras del Estado; consultor; por supuesto eximio
catedrático y, al momento -2016-, Decano de la FCA), Enrique Suárez, Jorge Robayo, Lcdo.
Luis Casco.
Entre estudiantes de diversas promociones: Juan Andrade, Miguel Murillo (dirigente
estudiantil, preclaro exponente, que actuaba con la palabra y con la “espada”), Washington
Navarrete (prominente líder de los dicentes, que el empresariado hiciera pagar cara su osadía
pro revolucionaria, al no incluirle jamás en su nómina, por lo que se vio obligado a
expatriarse: a marchar a Venezuela [al Sr. Ing., integrante de la “vieja guardia”
revolucionaria, pocas veces se le vio: dejaba la Facultad, cuando quién escribe lo iniciaba; era
vivaz, de mirada alegre: en sentido weberiano, tenía carisma; vestía una levita raída, cuya
característica era que la misma tenía un solo botón, que se lo abotonaba y lo desabotonaba
mientras animadamente hablaba; con los jóvenes colegas al encontrarse saludaba con la
siguiente frase: “Que dice, pues, compañerito”, y le tomaba del brazo]), Pablo Granizo
(persona menuda, de piel muy blanca y pelo casi rubio, oriunda de la provincia de
Chimborazo; perspicaz, radical, definido; preparado, preciso, decidido), Eduardo Peralta
(sobresaliente técnico del INIAP), Mauricio Peña (de extracción burguesa, inteligente, firme
en su posición proletaria por entonces), Galo Jurado. Hasta aquí: la promoción experimentada,
en aquella ocasión; luego vendrían quienes tomarían la posta.
Eduardo Espín (Magister, Representante estudiantil ante Consejo Universitario,
profesor ocasional de la Facultad y profesor universitario de todos modos -en una Entidad
privada), José Vásquez (persona disciplinada, esforzada, inteligente, que por estos días:
octubre del 2016, debe estar por regresar al País con su doctorado, nada más que de una
Universidad estadounidense), Wilfrido Román (Representante estudiantil ante Consejo
Universitario), Wilson Vásquez (buen deportista, PhD), Fabián Montesdeoca (quién realiza
estudios de doctorado en Chile, actualmente profesor de la Facultad), René Alvares (MSc.),
Eduardo Cañar (Magister), Milton Baño, Jorge Aucancela, Stalin Ronquillo, José Julio
Carvajal (músico excelente, que sabía tocar varios instrumentos folclóricos), Miguel Aguirre,
Juan Borja (Magister; Representante estudiantil ante Consejo Universitario, Presidente de la
FEUE; firme en sus ideas, poseedor de posibilidades perorantes persuasivas), Alonso
Atarihauna, Napoleón Jiménez, Mauricio Proaño (Asambleísta), compañeros: Ponce, Jorge
Carrillo, Arroba, Ricardo Garcés [camarada y amigo entrañable de quién escribe], Ulpiano
Ordóñez, Camargo y la persona que relata los episodios, entre otros (todos profesionales
ahora).
Mención aparte merece el Sr. Ing. Mauricio Proaño. El Sr. Ing., aunque nunca se
afiliara al Partido, compartió el pensamiento y participó de las acciones del FRIU, cuando
estudiante. Fue una persona diligente organizadora deportiva, específicamente en lo tocante
con la selección de fútbol de la Facultad. Originario de catón Mejía, fue situado en el Primer
Curso, entre los estudiantes que eran naturales de la provincia de Pichincha, pero no de Quito
(en efecto, por aquel entonces, en la Facultad, la política de ubicación en los paralelos
respondía al lugar de origen, de modo que en el Primer Año había cuatro paralelos de 70
estudiantes: el “A”, de los quiteños; el “B” de los que habían nacido en la provincia de
Pichincha, pero no en Quito; el “C”, de los provincianos -en este paralelo se dispuso a quién
escribe-; y, el “D”, de los repetidores, en este último caso: se iba a terminar en él, sea cual sea
el lugar de origen). El Sr, Ing. ha realizado estudios de posgrado, es profesor de la Facultad, y
ahora es Asambleísta e importante cuadro político del Movimiento que se halla en el
Gobierno: Alianza País (del sector correísta). En realidad, es uno de los pro seres humanos,
que se han educado en la Universidad Central del Ecuador, cuando está se guiara por los
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principios clásicos de la Reforma, y en la Facultad: en momentos en que ésta se configurara
de forma concreta como la instancia superior de formación de juventudes.
Del mismo modo debe procederse respecto del hoy Ing. Fabián Montesdeoca
Mostesdeoca (en son de broma se le llamaba “Montes-Montes”). Fabián fue un compañero de
Partido: tranquilo, pero firme. Los gringos le habían fichado; por tanto, estaba prohibido de
pisar ese País; de tal manera que cuando tuvo que trasladarse a un país centroamericano a
realizar un curso, para cuyo efecto debía hacer escala en EU, fue devuelto, teniendo que optar
por otra ruta. Luego de graduarse, tuvo una experiencia laboral previa en una UPA de la
Costa, en la recolección de café; allí pasó un mal momento: fue alcanzado por los pelos de
una oruga en uno de sus brazos, lo que le produjo vómito y dolor de cabeza, malestar que se
incrementó, puesto que en lugar de destripar al gusano y con sus líquidos frotarse, procedió a
lavarse. Realmente inició su actividad profesional en Lumbaquí: comarca amazónica, en un
proyecto de desarrollo. Luego pasó a laborar como técnico en el INIAP (Santa Catalina, en
Quito), en el Programa de la papa; más adelante se enroló como Profesor de Proyectos en la
Facultad, y hoy estudia su PhD.
Dicho sea de paso, las personas citadas en párrafos inmediatamente precedentes,
fueron, son: todas entrañables compañeros de los dos frentes específicamente justificables de
actividad: el político y el científico-profesional, con las cuales se ha mantenido una
inquebrantable amistad: amistad real, no formal, puesto que la misma se sustenta en la
empatía ideológica; se alude a la intelligentzia de la Facultad compuesta por personas
pertenecientes a los tres estamentos, que actuaban con seriedad en cada uno de sus frentes de
trabajo, esto es, el docente, el estudiantil y el administrativo-material. Otros compañeros-
amigos de Carrera y de promoción fueron, por sus primeros apellidos: Salazar, Viteri,
Morales, Guaita, Ponce, Lourdes Ramos, Gómez, Piedra, Pacas, Pumisacho (actual docente
de la Facultad); coetáneos cercanos de otras facultades, se hace constar: Francisco Hidalgo
(joven profesor de quién escribe en el Propedéutico), Novillo, Jiménez, Mayancela, Vera,
Garófalo.
Fue eficiente y cabal este equipo, que cuando vigente, se produjo el triunfo electoral
más sonado de la entera vida de la Facultad: se ganó con largueza, por amplia mayoría, la
Representación Estudiantil al H. Consejo Universitario, pues, se obtuvo el 100% de miembros
a la Junta de Facultad, con lo cual, en el marco del Cogobierno, se puso Autoridades de
avanzada al frente de Ciencias Agrícolas (Ings.: Jaime Estrella y Galo Verdesoto, Decano y
Subdecano respectivamente). Eran tiempos también heroicos: se tomaba muy en serio la
representación, el proceso de lucha política por el acceso a una dignidad; todos: profesores,
estudiantes y empleados y trabajadores, eran políticos con criterio, con fundamento, que
actuaban con mística en sus respectivas trincheras. Contrario sensu, en la “época
posmoderna” en curso (sic), por aquel entonces la praxis política confería dignidad a la
persona; quién era político: era respetado, mucho más el que militaba en la izquierda
revolucionaria, la que quería cambiar el mundo: sepultar al capitalismo, crear al ser humano
nuevo, superior. Incluso quienes –estudiantes- militaban en la izquierda, gozaban del respeto
de los profesores conservadores y viceversa.
Al respecto sólo un dato: al ganarse la Representación estudiantil al H. Consejo
Universitario de la Universidad Central del Ecuador, por la Facultad de Ciencias Agrícolas, o
sorpresa: al siguiente día varios profesores de derecha se detenían para saludar con respeto y
solemnidad, con estas palabras: “Le felicito, señor por su triunfo, los estudiantes ahora van a
estar bien representados”. En efecto, se sentía solaz por haber hecho un buen trabajo, por
formar parte del staff, que era el que realmente merecía todo el crédito, porque se dignificó
mucho más al Partido (PCMLE/MPD), al Frente político (FRIU), al Movimiento Estudiantil,
a la Política; porque no se defraudaba a quienes tenían puestos los ojos y las esperanzas en los
actores en escena en ese entonces: quienes llevaban la voz del sector más avanzado en materia
revolucionaria (sic), verdaderamente progresista, en realidad democrático, efectivamente
comprometido con el cambio; por cuanto no habían sido en vano todas las enseñanzas que
impartieran varios profesores, por supuesto, entre ellos el Sr. Ing. Galo Verdesoto A., como
también el proveniente de los camaradas de más alto rango.
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El período de éxitos, o sea, de gestión con signo técnico, académico y social, en la
Facultad, duraría alrededor de un decenio más; momento de conclusión del ciclo (verdadera
onda media –“juglar”), que había dado inicio allá por el año 1975 con los Sres. Ings. Jaime
Estrella y Guillermo Albornoz en la Dirección de la Facultad, con los Ings. Albornós,
Verdesoto y Erazo como las cabezas visibles y con los entonces estudiantes: Miguel Murillo,
Pablo granizo y Mauricio Peña como dirigentes estudiantiles, antes de que la Institución
pasara a manos de gente conservadora, directamente reaccionaria, que al llegar al gobierno de
la Facultad, inmediatamente iniciaran el trabajo de desmontaje del programa académico,
investigativo y de acción social, que había puesto en práctica el equipo referido, el que tuvo
como adalid, al Sr. Ing. Galo Verdesoto. En la última fase del período destacaron el
compañero Eduardo Espín, la señorita Mercy Baca (compañera, que no se tuvo el honor de
conocer, que se dice que hizo época, por su inteligencia, definición política y su cualidades
dirigenciales), luego tomó la posta el compañero Juan Borja; quienes representaron a los
estudiantes en el H. Consejo Universitario, y que dieron dura batalla por sostener el Proyecto.
El staff (al que debe agregarse un grupo importante de empleados y trabajadores: Dr.
Jorge Badillo, Econ. Fernando Moreno, Srta. María Elena Miranda,…), era un sector selecto,
ideológicamente empático, que de forma excepcional se estructura de modo colectivo. En la
circunstancia no surtía efecto aquel apotegma ya citado: “En el país de los ciegos, el tuerto es
el rey” (esto es, la manida política de rodearse de “mediocres” [perdón por el uso de dicho
término, que se cree que debería ser eliminado del diccionario, pues, todos los somos en algo,
como competentes también], dispuestos a obedecer, para reinar); pues, el grupo estaba
formado por los “mejores” y se trabajaba para catapultar a quién se lo merecía por virtudes,
por su consecuencia y fidelidad a la causa. Este proceder nos enseñó nuestro Maestro: el Sr.
Ing. Galo Verdesoto Alvarez, esto es, jamás “serruchar el piso” (en alusión a una caricatura
que la propia prensa de la derecha: el diario El comercio [¿?], hiciera del ex vicepresidente del
Ecuador, el liberal Dr. Blasco Peñaherrera P., que en “cristiano” quiere decir –no ser
envidioso-: no bloquear el ascenso loable de otros).
La oposición contribuyó (o este sector hizo con aquella) a la formación de las diversas
personalidades políticas en la Facultad; resaltaban estudiantes de diversas promociones: Pablo
Velasco, Alejandro Fuentes, Julián Barba, Carlos Yánez, Jorge Dobronsky, Santiago
Rodríguez, Héctor Andrade (colega insigne, que hoy es docente de la Facultad), Sandra
Garcés (se sabe, que la entonces compañera está por recibirse de Doctora), estudiantes
brillantes como el Dr. Ing. Venancio Arana, actualmente profesor de la FAU-UCE, etc.;
prospectos y pro seres humanos, inteligentes, serios, estudiosos éstos, de real valía; esas
cualidades elevadas dieron lustre a la lucha, puesto que la misma no se hacía frente al común,
sino a personas con criterio, diligentes, agudas.
En suma, la experiencia fue única, la que no volverá a repetirse, puesto que la propia
Universidad, como institución que surgió en Occidente (antes ya en Oriente) para cumplir
labores ideológicas a lo interno de la forma humana servil-señorial, que luego pasara a
incluirse en la formación social burguesa con una nueva misión de corte napoleónico,
profesionalizante: la preparación de la PEA como trabajadores cualificados, carece ya de
función en el nuevo escenario que se halla en constitución (la cibernetización de la vida), cuya
estructuración viene condicionada por el proceso de automatización. Si la Universidad, como
un órgano del sistema, refleja el acontecer de la estructura englobante: el Ecuador y el mundo,
el agotamiento del modelo expresa los cambios producidos en la década del 70 del siglo XX:
la humanidad se había conformado en comunidad escindida global y en la época en la que la
producción se tornó creativa y cualitativa: la era informacional (M. Castells), en la que el
trabajo dejaba de ser el factor principal: se cumplían los presagios de Gorz y Habermas (adiós
al proletariado, la técnica pasaba a determinar el proceso).
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Sr. Ing. Jaime Estrella Novillo (con su Sr. hijo); profesor y autoridad de la Facultad
de Ciencias Agrícolas de la UCE; amigo consecuente de la causa; ahora retirado ya.
En la Facultad de Ciencias Agrícolas (eje de los sucesos que se reseña) sus docentes
ideológico-políticamente podrían ser clasificados en aquel entonces en tres casilleros: los de
derecha conservadora, que representaban la mayoría; el sector socialista y comunista pro
soviético, que compartían un honroso 40% del total con los comunistas marxista-leninistas,
los cuales se hallaban en significativa minoría. Entre los últimos meritoria era la presencia y
actuación del Sr. Ing. Jaime Estrella. El Sr. Ing. era alto, de constitución física algo
corpulenta, racialmente ario; estaba casado con una persona femenina extranjera, se cree que
de origen alemán, puesto que el apellido de la Sra. era Engelmann –precisamente hermana de
un piloto que cubría la ruta a la Amazonía, y quién se siniestrara lamentablemente-; vivía al
Norte de Quito, en una casa hermosa por tener por paredes amplios vitrales, que daban la
sensación de rectitud y transparencia. El Ing. J. Estrella dictaba las materias de Topografía en
Segundo Curso, y Administración y Contabilidad en Cuarto Curso. Fue Decano de la Facultad
en los momentos más fructíferos de la misma, en varias ocasiones. Uno de sus hijos –su
homólogo-, de aspecto racial nórdico: de la Europa Nórdica; fue un brillante estudiante,
ingeniero y doctor; se tiene la información, que es un profesional prestante. De quilates y
esfuerzo, incluso de alcurnia (de esos valores cuasi feudales), también hacía gala el Partido.
Las tareas políticas, para ciertos estudiantes comprometidos “con la causa”, hacía que
se llegue luego de haber velado (visita de fábricas y ofensiva ideológica con los trabajadores
en el turno de la noche), a las 07H: 00 a la Universidad y Facultad, Se tenía la clase de
Administración a esa hora. Quién lo sustentaba era el Sr. Ing. Jaime Estrella Novillo, como ya
se ha dicho: un catedrático solvente, lúcido, extremadamente claro (sería el Sr. Ing. varias
veces Decano [de elegante estampa y buen porte el Ing.; en lenguaje costeño se diría:
“pintero”, “gallo bello”; por lo que los estudiantes le apodaron “Daniel Boone”]).
Estratégicamente se ubicaba en uno de los primeros pupitres del aula con el secreto propósito
de ponerse algo fuera del alcance del Maestro y dormitar. El Sr. Ing. inmediatamente se daba
cuenta de la situación y de la maniobra, pero comprendía la circunstancia embarazosa y de
respuesta se recibía una solidaria tolerancia (¿alcahuetería?, quizá no sea del todo justo el
término), disimulaba, resguardaba las espaldas, sin que esa conducta mancille un ápice su
recta personalidad. El Sr. Ing., cubriéndose un lado de la boca con el anverso de la mano del
brazo opuesto, en voz queda dijo: “Con estos revolucionarios: ¡no pasa nada!”.
Las materias que dictaba el Sr. Ing. Jaime Estrella N. eran Topografía, Administración
y Contabilidad. Los exámenes de Contabilidad, así como los de Topografía eran algo especial.
En Topografía, por ejemplo, el Sr. Ing. fijaba un sábado para el examen; asignaba a cada
estudiante (alrededor de unos 40, puesto que de 70 que conformaban normalmente el curso en
el primer año, como una pirámide se iba reduciendo el número a medida que se avanzaba
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hacia los cursos superiores) una cifra de la que únicamente cambiaba un número para que se
convirtiera en un ejercicio diferente. El examen duraba casi ocho horas; el Sr. Ing. se
presentaba a las 07H: 00, entregaba el problema, explicaba y se retiraba; retornaba alrededor
de las 13H: 00, a fin se notificarse de alguna novedad; luego partía y volvía a venir a eso de
las 16H: 00, solamente para recibir los exámenes. La resolución del problema era individual;
y, como se trataba de realizar cálculos reiterados en cascada, cuyos resultados servían de base
para el cálculo siguiente, no había opción para realizar trampa alguna, pues, cada cual estaba
ensimismado, entregado en y a lo suyo. No se recuerda si se llegaba a la “mayorización” o a
la “prueba ácida”, o si en algún curso posterior se abordaron el cálculo de dichos índices.
En Topografía el trámite era el mismo: siete de la mañana del sábado estaba el Sr. Ing.
para entregar el ejercicio, a medio día para realizar el control y a las cuatro de la tarde para
retirar los resultados. En concreto el ejercicio consistía en calcular la superficie de un terreno
irregular, el cual debía insertárselo en el plano cartesiano: entre las coordenadas X y Y,
proyectar los puntos salientes con líneas punteadas tanto sobre la abscisa como sobre la
ordenada y proceder al cálculo. Como en el curso inicial de Economía, en el que el primer
trimestre se realizaba la introducción a esa hermosa y fundamental ciencia para la sociedad,
esto es, para la forma específica humana burguesa, con el estudio de Castro y Lessa (luego se
pasaba a abordar la Matriz insumo-producto y finalmente a inmersarse en Economía
Agrícola), en Administración se iniciaba con las Bases: teoría administrativa, organigramas,
normas y funciones, y principios de gestión. En este último caso, se completaba el trabajo
académico con un ejercicio de investigación bibliográfica, cuyos resultados eran presentados
en forma monográfica y sustentados mediante exposición ante el Profesor y los compañeros.
Otro profesor singular de la Facultad (que pugnaba por ponerse cada vez más en
contacto con el “bien amado pueblo” ecuatoriano), lo fue el Sr. Ing. Luis Ernesto Erazo.
Pequeño de estatura, de tés trigueña, pelo negro ondulado, ojos a veces saltones, casi
colombiano. Un extraordinario “gestor” político de izquierda”. Profesor de Métodos y
técnicas de investigación científica en el primero y el sexto cursos. Era una persona solvente
en la exposición de la Dialéctica (de uno de los “manuales”, como protervamente se refieren a
esa doctrina destilada –y muy bien por ejemplo, en ese opúsculo de exposición directa,
concisa y plenamente comprensible, “de lectura agradable”, el folleto de Stalin: Sobre el
materialismo dialéctico y el materialismo histórico- por parte de ciertos sicofantes
presuntuosos –el Diamat y el Hismat del gran “viejo” Engels); se distinguió como dirigente
estudiantil: de la FEUE nacional, de los profesores y de los trabajadores de la Universidad
Central. Su oratoria era doctoral, solemne, llena de contenido, diríase de fragancia; se le veía
inmenso cuando en el Teatro universitario, en la platea, frente al micrófono lanzaba su palabra
a los numerosos oídos de sus compañeros trabajadores, que en situación de hecho se
concentraban en dicho lugar.
Cuando Rector de la UCE el Sr. Econ. José Moncada Sánchez, el Sr. Ing. Ernesto
Erazo representó a los trabajadores conjuntamente con la Lcda. Mercedes Cadena y el Econ.
Fernando Moreno. Fue una tripleta de lujo, que hacía temblar la mampostería del salón de
sesiones del Consejo Universitario. En ese entonces, se ganaba, más que por cantidad: por
calidad. El discurso se elevó y las sesiones estaban repletas de carácter, de solemnidad y de
rigor. El Ing. Luis Ernesto era también la persona sencilla, que acudía a las prácticas en el
área de Desarrollo Rural con los estudiantes todos del sexto curso. Conocía (conoce) de las
principales plantas, que podían ser utilizadas con carácter económico, cuyo uso pudieron
derivar en “posibilidades de desarrollo”. También era un bromista; para muestra un botón. En
una clase, siempre vuelto al pizarrón, tenía la capacidad de: con la mano escribir una oración
mientras con la palabra decir otra. Estaban de moda las palabras Terán Barea, puesto que eran
los apellidos de políticos de derecha que cumplían alguna función en el gobierno de Oswaldo
Hurtado; y dijo, en alusión a esos personajes, ya que en algunos casos habían Terán Barea, en
otros Barea Terán: “Pueden ser Terán Barea o Barea Terán, que la cosa no barea mucho”.
Cabe aquí insertar la reseña de la única vez que se pudo asistir a la circunstancia en la
que el Sr. Ing. Galo hacía las delicias del público con un relato jocoso (chiste, cacho). En uno
de los pocos momentos humorísticos que se tenía, sobre todo por la noche los fines de semana
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luego de dar término a una faena de trabajo político serio, el Sr. Ing. contó: a un camarada le
obsequian una lora; el mismo, para que tenga utilidad el animalito, le enseña consignas, de
manera que le recuerde y le eleve el ánimo día a día; la consigna única era: “El pueblo unido
jamás será vencido”; en efecto, cada día la lora le despedía con dicha consigna y con la misma
le recibía por la tarde o noche. Hasta cierto punto le toleró; pero luego se cansó y decidió
deshacerse de la lora. Con pena introduce en un costal al animal, para no ver el sacrificio a
palos. Procede. Ante la quietud y el silencio, el camarada decide ver el resultado de su daño y
lentamente abre el saco, es cuando la lora maltrecha saca la cabeza y en voz baja le dice:
“Camarada, camarada, ¿ya pasaron los fascistas?”.
Todos escucharon con atención y respeto el “cacho”, pero casi nadie se rió. Al advertir
el estado de situación en la que derivó su broma, el Sr. Ing. se precipitó a decir: “El cachito,
tiene su contenido, tiene su contenido compañeros”. Luego todos rieron, en parte por la ironía
alusiva con dedicación político-revolucionaria contenida en la broma o por efecto sincero de
solidaridad, como muestra de apoyo, de congratulación para con el esfuerzo del gran Maestro;
al fin y al cabo se estaba imbuido en una atmósfera de satisfacción luego del efectivo trabajo,
por tanto, había que festejar, estar bien, reírse. Desde entonces, en los círculos de malcriados,
que a veces devenían sobre todo los jóvenes estudiantes, que acogieron la causa proletaria,
revolucionaria, toda broma que no resultaba en riza instantánea, se hacía merecedora de la
frase: “Tiene su contenido, tiene su contenido”.
El Sr. Ing. Galo Verdesoto: primero desde la derecha; y, el Sr. Ing. Luis
Ernesto Erazo: tercero desde la derecha. Noroccidente de Pichincha, 1986.
El Sr. Lcdo. Jorge Gonzales dictaba la materia de Biología en el Primer curso; era el
más claro y consecuente adalid, portavoz del grupo diverso, al que cotidianamente se
enfrentaba el FRIU-MPD. Fue hermoso, hasta poético, aprender los algoritmos completos del
Ciclo de Krebs, de la respiración, de la oxidación: full fórmulas. Inteligente el Sr. Lcdo.;
aunque era un enemigo acérrimo, fue un brillante Maestro (está jubilado; últimamente -2015-
se le vio, él: “no paró zona”). Un episodio se cree prudente exponer al respecto. En los actos
políticos que se llevaban a cabo en situaciones especiales en el Paraninfo de la Facultad, en
los que participaban los tres estamentos de la misma: profesores, estudiantes, empleados y
trabajadores de manera tripartita y paritaria, como fue el buen gobierno en aquel entonces,
siempre tomaba la palabra el Sr. Lcdo. para fustigar a los “chinos”; eran tremendos codazos
los que se estaba resignados a recibir; en una ocasión, por ejemplo, en alusión directa a que
se debe morir por la causa antes que arredrar las banderas –insinuación inductora- dijo: “verbi
gracia: los chinos se hacen el harakiri”.
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Se acercaban las elecciones para renovar la representación estudiantil ante Consejo
Universitario. Al momento había dos prospectos fuertes en el Frente (FRIU de Agronomía): el
compañero Abad (aunque no integraba formalmente ningún organismo político y de que
únicamente acompañaba en algunos actos), y quién escribe. El proceso de selección interna se
dio y salió beneficiado la persona que relata. El Sr. Ing. Galo Verdesoto, había estado
pendiente (huelga decir, que afecto al compañero Abad, era el Sr. Ing. Antonio Gaybor
[disposición, que recibiría mal pago]; mientras que a quién escribe lo era el Sr. Ing. Galo
Verdesoto); de modo que una vez que llegó a saber que por acá se había sido designado para
terciar a nombre del Frente en las elecciones para representar a los estudiantes de la Facultad
en el máximo organismo de cogobierno de la UCE, se acercó, felicitó y expresó la
satisfacción por cuanto sus temores de que, al haber dos “abejas reinas”, se podía fracturar el
Frente, no se hicieron realidad.
Entre los profesores buenos y jocosos de la Facultad de Ciencias Agrícolas estuvo,
por ejemplo, el Sr. Dr. Francisco Latorre: un científico, quién cubría la cátedra Botánica II;
una linda materia que transportaba a la belleza fragante del campo con sus hermosas formas,
en la que se aprendía el nombre científico de las plantas a nivel de familia, y cuya manera de
tomar la lección era también agradable: pasiflora, pasiflorácea: el taxo, la granadilla; mirta,
mirtácea: el arrayán, el capulí: esa fruta de la serranía ecuatoriana, dulce, deliciosa,
concentrada en hierro; papaver, papaverácea: la amapola (ese látex para volar), etc. Bellos
momentos vividos con el Sr. Dr.: todo un genio; no le gustaba la violencia y tenía su propio
concepto de socialismo: se detenía en clase a veces para decir, que no se debía compartir,
repartir todo desde un principio, sino que primero debía ser atendido quién trabaja y lo que
sobre tendría que ser socializado; bueno, en todo caso: era un pensamiento de tipo socialista.
Para él, los estudiantes eran todos “ranunculáceos”; cuando llegó a saber, que un estudiante
estuvo a punto de “marcar calavera” (decesar) por hacerse el que mucho estudia, dijo: “un
idiota menos”. El Sr. Dr. lamentablemente “se ha fundido con el infinito”, ya.
El Sr. Ing. Mario Lalama, se piensa que ambateño; era el “Rey de la biometría”: el
encargado de revisar el modelo estadístico de las investigaciones de tesis (en la indagación
biológica, sus modelos preferidos eran: adeva, anacova; en el área social tenía que avenirse a
covariación, regresión, correlación, T de studen, H cuadrado, poisson. El distinguido Sr. Ing.
tenía como uno de sus papales el de revisar las Tesis, por lo que ponía al margen de ciertos
párrafos el par de letras en mayúscula, con tinta roja y con doble subrayado: RM, esto es:
redactar mejor; siglas que causaban hilaridad, puesto que: ¿cómo se iba a “redactar mejor”, si
para uno lo hecho “ya estaba perfecto” o era a lo máximo que se podía llegar por de pronto?).
El Sr. Ing. M. Lalama provenía de “noble cuna”; sin embargo, se comportaba de modo
incoherente, inconsistente con su “extracción de clase”, pues, actuaba como amigo light de la
causa política revolucionaria, proletaria; por tanto, desentonaba, por lo que sus colegas le
veían con recelo, y se presentía que deseaban reclamarle, pero su personalidad bloqueaba toda
iniciativa al respecto.
El Sr. Ing. Guillermo Albornoz. Tungurahuense; genetista de altos quilates, creador de
varias de las variedades de papa que se consume: María, Gabriela,… y de otros “fenotipos” de
plantas de la “botánica económica” (por desgracia el Sr. Ing. no documentó su trabajo). El Sr.
Ing. Albornoz, tanto como a escribir, enseñaba a “leer entre líneas”; recomendaba hacer
investigación genética en dirección de la mejora de la nutrición de los pobres del campo, con
la modificación ecotípica positiva de los granos de consumo común (verdadera
transgenización). “El triptófano es un aminoácido esencial, que requiere el cerebro para
funcionar”, decía; “Si se lograra incorporarlo al ´tostado´, un puñado de este alimento pasaría
a equivaler a su cantidad en proteína animal”, concluía. En verdad, fue empleada la vida de
modo positivo al lado del Sr. Ing.: se aprendió Genética; se empezó con el gran fraile
Gregorio Mendel y las “leyes de la herencia”, luego de prosiguió con Garner; hoy ha quedado
atrás ese saber, con eso de la genética molecular. Este proser humano, tuvo larga existencia:
supero las nueve décadas bien vividas, pues, era de una conducta impoluta: “genio y figura
hasta la sepultura”, en buen sentido, se diría. El Maestro reposa ya en su tumba, y sobre la
misma rondan los buenos recuerdos y la conciencia agradecida, de quienes son (mos) sus
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deudos. El Sr. Ing. explicaba, cuando vivo, el valor nutritivo para las personas de la proteína
animal, como sigue.
La proteína animal es la base ontogenética de formación y mantenimiento de la
conciencia. Hay personas jóvenes que se dicen “informadas”, que aconsejan, que homologan,
por ejemplo: la lenteja con la carne animal; utilizan semejanzas falaces, como si el dejar de
incorporar en la dieta animales, estos se van a salvar de ser devorados por otros animales. En
la naturaleza los seres vivos se encuentran organizados al interior de lo que se denomina
“cadena alimenticia”, la cual tiene conformación piramidal, en cuya cumbre se halla el ser
omnívoro: el ser humano (esta supremacía absoluta remite a Maquiavelo: “El fin justifica los
medios”; el ser humano debe llegar a producir la idea; con ese logro, todo alcanza sentido). El
piso fundacional es la producción de carbohidratos a cargo de las plantas (de minerales no,
por cuanto estos se hallan en la naturaleza –es obvio: a excepción de aquellos que sólo pueden
asimilarse si son parte de una molécula orgánica), aceites, vitaminas y algunos aminoácidos
de baja calidad; le siguen en escala los animales herbívoros, los cuales transforman, en un
segundo nivel, los productos citados, sobre todo en aminoácidos esenciales de máxima
calidad (los dejan listos para el consumo humano); luego vienen los carnívoros, encargados de
controlar el crecimiento poblacional de los herbívoros (para que no se multipliquen en exceso,
desertifiquen o eliminen a los organismos verdes).
Otro profesor de la Facultad de Ciencias Agrícolas de la UCE, que llegara también a
presidir los destinos de la misma como su Decano, fue el Sr. Ing. Manuel Suquilanda; el Sr.
Ing. era afecto al Desarrollo Rural y a la agricultura orgánica, aquella que en condiciones de
paroxismo competitivo capitalista aparece tan sólo como un divertimento, pues, no es como
sugiriera W. Benjamín: que el capitalismo es una locomotora que debe frenárselo, sino que el
sistema debe avanzar hasta casi desbocarse, para luego –como sucede en el presente- iniciar
su reversión. Aunque fueron hechos esfuerzos porque la tecnología alternativa propuesta por
el Sr. Ing. Suquilanda baje al reino de lo empírico, tal iniciativa quedó como un simple
postulado, esto es, más concretamente: como un proyecto (en idea); pero de todos modos ella
tiene el mérito de haber sido planteada.
En Sr. Ing. Marco Almeida fue el eximio profesor de Proyectos: persona tranquila, que
se conducía en sociedad con una postura más bien de “bajo perfil”, que en el fondo militaba
con la causa progresista de izquierda. Colaboró con el Sr. Ing. Galo Verdesoto en la
formulación de los planes operativos anuales (POA) del Proyecto UNIR-E; se sabe que
incluso intervino en la creación de la Universidad Popular y en varias acciones de desarrollo
rural, dentro y fuera del Alma mater; se trataba, por tanto, bromas aparte: de un príncipe de la
vinculación de la Universidad con la sociedad. Era –es- un excelente maestro, de aquellos
frente a los que había que “sacarse el sombrero”, como solía decirse coloquialmente antaño,
para ponderar de modo completamente justificado la catadura de su valía. Todo el
procedimiento clásico de preparación de proyectos se vio con él, en el transcurso de nueve
meses: antecedentes del Proyecto, etapas, niveles de diseño, matemática financiera, estudios
de mercado, técnico, económico, financiero, administrativo; las evaluaciones; el análisis de
sensibilidad. Frente a profesores de esa calidad, no queda más, que vivir siempre agradecidos.
Se rescata también a los Sres. Dr. Santana e Ing. Jorge Flor. El primero profesor de
Química orgánica: una hermosa materia de los polímeros; el segundo: docente de la
asignatura Suelos I, la que era predecesora de Suelos II, en la que se aprendía el tipo de
suelos: entisol, alfisol, aridisol, etc. Era toda una “cháchara”. La bromas del Ing. Flor fueron
de “Ripley”: 1) contaba que el borrachín llega en “las últimas” a altas horas de la noche a
casa, en la que su mujer le espera de pie y le dice: “¡Mal cristiano: tomarás pues con
medida!”, el beodo le responde: “Eso mismo hago hijita: de litrito en litrito tomo”; 2) el
mismo ebrio llega en similares condiciones otra vez a casa, su mujer le increpa: “¡Qué es
pues, no te cansas de tomar!”, aquel le responde: “No hijita: sentadito tomo”.
El Sr. Ing. Flor: una persona pequeña, de tez canela, si no es del todo hiriente la
expresión referencial, se le describe: algo regordete; quién no sólo hablaba de suelos, sino
también de comunismo: decía que no cualquiera es comunista, y conversaba del gran militar
soviético de los tiempos heroicos, de la Segunda Guerra mundial, de la liberación de la
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humanidad del peligro del nazi fascismo, de Stalin: del General Rokossovski; cuando se le
dijo estar en contra de la muerte del toro en las Corridas, el Sr. Ing. replicó que en cambio el
gran Federico García Lorca, precisamente el de Cante Jondo, cantó a dicha fiesta. Decía haber
estudiado en el “Patrón Mejía”, cuando era sólo de barones, con su extraordinaria “Banda de
Guerra” (hoy convertida en “Banda de paz” y la Institución en colegio mixto, por la
“Revolución ciudadana”). 3) El episodio jocoso que solía relatar era el siguiente: el Sr.
profesor de una X materia dictaba su clase en el sexto curso del Colegio Mejía; en la última
fila, un muchacho estudiante fastidiaba todo el tiempo; molesto y ya cansado el Sr. Dr. hace
un alto en su peroración y le increpa al malcriado: “Sr.: si Ud. sigue así, es un serio candidato
a perder el año”; el “guambra bandido” (pillín, singuenguensón, como diría el Sr. Mario
Moreno “Cantinflas”), inmediatamente se pone de pie y le responde con garbo, mímica y voz
alta: “Sr. Dr.: en aras de la paz y la tranquilidad ciudadanas, declino mi candidatura”.
El Sr. Ing. Flor por los años 70 del siglo XX, partió a Turrialba-Costa Rica, a recibirse
como Máster en las artes suyas: los Suelos. Después de contar, cómo en Centro América y en
ese País escaseaban las personas masculinas, puesto que muchos habían ido tras el “sueño
yanqui” (no “americano”, puesto que los gringos pueden ser o creerse la “divina pomada”,
pero no por eso se hallan asistidos con el derecho de “quitar hasta el nombre” al resto de
americanos [los gringos ganan siempre los “juegos olímpicos”, con lo cual demuestran que
tiene ventajas comparativas en la fuerza bruta]) y que algunas mujeres no podían ocultar el
deseo de emparentarse con los “maestrantes”, y de lamentarse por no poder “regresar
trayendo” una hermosa mujer de esos lares, puesto que fue casado y con familia, pasó a
relatar una ocurrencia más. 4) A la hora de la primera comida él y otros estudiantes ingresaron
al comedor: un elegante sitio, con varias hermosas damas que atendían; una de ellas invitó al
Sr. Ing. Flor y al resto, a que elijan el menú, para lo cual debían mirar sobre la muchacha en la
pared, al letrero en el que se anunciaba una variedad de platos; concretamente dice que le dijo:
“por favor, ¿qué les gustaría servirse?”, y señaló con la mano al letrero. El Ing., cuenta que
respondió del siguiente modo: “De ese menú, nada preciosa; Ud., por favor: salte al plato”. La
ocurrencia, en lugar de malestar, desató la algazara; las muchachas se sintieron felices, y
desde entonces tuvo garantizado el buen trato.
El Sr. Dr. Santana, era el amigo inseparable del Sr. Ing. Jorge Flor; se le veían juntos,
siempre en sus andanzas de sana retórica humorística picarona “colorada” (que tenía que ver
con damas y sexualidad). El Sr. Dr. cuentan que en sus “buenos tiempos” fue un exigente y
recto profesor de Química en la misma Facultad parece; era un personaje que arrastraba un
conflicto afectivo familiar doloroso, del que él fuera la víctima. El Sr. Dr.: bandido, pillín
singuenguensón también, pero, se insiste: muy buena y sana persona, tenía sus propias
bromas, que las soltaba de modo camuflado, en circunstancias especiales y frente a
determinadas personas solamente, diríase: de confianza o que le merecían cierta
consideración. Cuando se le pilló viendo a una joven y se le reprendió, simplemente dijo con
mucha jocosidad: “A buey viejo, pasto tierno”, “Mientras más canas, más ganas”. Eran esas
ocurrencias oportunas para decir: “¡Magnific, verdaderamente chenchachonale!”. Al Sr. Ing.
Jorgito Flor y al Sr. Dr. Santana les iba bien aquella pieza musical movida, alegre, pero llena
de nostalgia, se cree que tiene el formato de salsa: Caballo viejo; quién iba pensar que la
persona que escribe “iba en el anca”, y que ahora dicho ritmo alude a su propia situación.
El Sr. Ing. Cañadas, en cambio, era un profesor de la Facultad, mestizo indio
temperamental, que se hacía respetar, pues, como correcto investigador en el ámbito
ecológico y escritor de las memorias de dichas actividades, gozaba de reconocimiento. Fue
dos veces profesor de quién escribe: en el Grado y en Posgrado; en esa transición se vio un
cambio radical de comportamiento en la conducta del Sr. Ing. Cañadas, pues, en el grado era
contundente, mientras que en el Posgrado se portaba con mucha docilidad. El Sr. de las
“formaciones vegetales” (no de las “formaciones humanas”, las que las propuso el gran Marx:
¡qué bien! Carlos), de los pisos altitudinales, de los nichos ecológicos, del Efecto foen, del
“riego y drenaje”, etc.; que se molestaba en clases como profesor de Posgrado, cuando la
persona que relata los hechos, insolente, se adelantaba a decir lo que el profesor había
preparado como contenido novedoso de su disertación para arquitectos, doctores, licenciados;
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Biograf. del Ing. G. Verdesoto A.

  • 1. 1 EN HOMENAJE AL MAESTRO: Sr. Ing. GALO VERDESOTO ALVAREZ MSc. Por Justo Castillo Freire
  • 2. 2
  • 3. 3 “Luchar y estudiar junto al pueblo por la revolución” (Milton Reyes): para mejorar socialmente este Mundo y dejarlo con la máxima comprensión de él. Toda persona buena (y quién escribe, quizá relativamente lo sea), debe rendir pleitesía a sus mayores: a aquellos seres, que dejaron honda huella en su conciencia. En el presente caso, aunque sea post mortem, se hace el intento de exponer una semblanza (de una faceta: la política-intelectual) de un ser humano, según criterio personal, excepcional. In memoriam, porque la persona a la que se alude: Sr. Ing. Agr. Galo Verdesoto Alvarez, dejó de existir hace más de una década, cuando frisaba los 63 años (qué coincidencia: casi a la misma edad, que el gran Carlos Marx Leví). Por desidia, por torpeza, en una palabra: por falta de convicción, no se actuó en la ocasión debida; pero ahora se lo hace: se ensaya un ligero esbozo biográfico del Sr. Ing., como un acto agradecido, sobre todo para que no se le borre de la memoria, en unos casos, para darlo a conocer, en otros, a ese ser grande, que una vez fue. “…[Subversivos]… del mundo, ¡uníos!” (Marx-Engels).
  • 4. 4
  • 5. 5 BIOGRAFIA PARCIAL DE UN MAESTRO: del Sr. Ing. Agr. GALO VERDESOTO A. MSc.
  • 6. 6
  • 7. 7 La persona que inicia el presente escrito, en el Ecuador, a tres individualidades principalmente ha admirado y seguido (han sido su modelo). En primer lugar: al Sr. Dr. Agustín Cueva Dávila (imbabureño ilustre), a aquel serio, brillante y objetivo pensador, quién ha producido (y legado) el conocimiento real de los avatares del capitalismo, no sólo ecuatoriano, sino también del subcontinente latino-luso-caribeño americano. En segundo: al Sr. Dr. Alfredo Castillo Bujase, pensador por fortuna vivo, el que, según juicio personal, por supuesto, se cree que ha seguido a Marx (al pensamiento histórico dialéctico) con profundidad y rigor, y que también lo ha desarrollado (la figuración madura de Marx: de Los grundrisse, de las Formen, incluso de los escritos últimos del período 1862-63, según asevera el Sr. Enrique Dussel). Y, en tercero: al Sr. Ing. Galo Verdesoto Alvarez, intelectual marxista éste, inserto: no en el enfoque universal del pensamiento, pero profundo en la particularidad de su quehacer intelectivo. En verdad, pensadores situados en el plano medial de aprehensión subjetiva de los hechos, el primero; en el global, el segundo; y, en el específico nacional/sectorial, el tercero. Sr. Dr. Agustín Cueva Dávila. “El mayor filósofo social ecuatoriano”. Imbabureño ilustre. PROLETARIO por, ¡SIEMPRE! Modestamente, se ha parapetado sobre los hombros de los grandes, como lo confesara que procedió el gran Isaac Newton (sin que haya ánimo de parangonarse); grandes, que para él eran dos: Galileo y Descartes. Al Sr. Dr. Agustín Cueva Dávila no se tuvo ocasión de conocerlo. Murió joven: a los 55 años efecto de cáncer pulmonar, sin embargo, de que no tenía el vicio del fumador. Pensador, cuyos avances teóricos cruzaron las fronteras “nacionales”: sobre el capitalismo, en torno del carácter de la forma de reproducción colonial del subcontinente americano no anglosajón, alrededor de la noción “dependencia”, etc. Justo es, por tanto, aprovechar la ocasión para refutar (“sacarse el clavo”) las afirmaciones que el Sr. Enrique Dussel hace sobre el coterráneo, en lo tocante a la categoría “dependencia”: que “Cuevas” niega la pertinencia marxista de la categoría “dependencia”, en tanto que el Sr. Dussel dice haber encontrado en Marx los fundamentos para la formulación del concepto científico de “dependencia” (“competencia vertical capital-capital en el mercado mundial”, asevera el Sr.). La “teoría” de la dependencia, rescatada con el enfoque de la explotación entre capitalistas, fetichiza esa condición, cuando la asume como acto de exacción entre países; ahora bien, este tipo de relación no está presente entre empresas de desigual desarrollo en el mercado global, pues, solamente el trabajo es explotado por el capital y también indirectamente el pueblo (labor autónoma, en este caso) a través de la subsunción formal (en el mercado); el fenómeno es de ecualización internacional (transferencia de plusvalor entre empresas de diferente composición orgánica de capital mediante el comercio [Agustín Cueva posiciona bien el hecho; como lo hace respecto de la “categoría” populismo, frente a Laclau y
  • 8. 8 Quintero {Agustín refuta a Laclau, a Lechner e incluso a Gramsci; y, de estar vivo lo hubiera hecho con el propio Sr. Dussel y con los que últimamente -2017- se están “alzando en armas” en el mismo Ecuador y en la Universidad Central, en su contra}]). La competencia entre empresas que no comercializan entre ellas, lo que hace es reducir la ganancia de las empresas de menor desarrollo tecnológico, puesto que el tiempo de trabajo social es mayor en estas últimas (en realidad, no hay transferencia de plusvalor alguno entre empresas que no están en contacto, entre firmas que no se topan). Por otra parte, dependencia (condición) puede presentarse sin que haya necesariamente redistribución de valor entre países de la clásica manera (el caso de Cuba y la ex URSS es ilustrativo: el imperio social “subsidiaba” a la Isla [Para el Sr. Econ. Rolando Astarita, en cambio {y se cree que es lo correcto}, en Marx jamás esta insinuada la idea de que la sobre ganancia de unos capitalistas provenga de la transferencia de plusvalía de los productores atrasados {en la web: Astarita. R.; Marx sobre el trabajo potenciado}]). En suma, ¿“dependencia”? o “¿articulación funcional”? Por su parte, el Sr. Ing. Galo Verdesoto derivaba la cuestión con las categorías “articulación funcional” y “países en vías de desarrollo subordinado”, que se cree que es lo más pertinente, incluso por sobre la de “Desarrollo del subdesarrollo”, del Sr. A. G. Frank (pues, el Sr. Frank, que captó el proceso de reproducción humana en términos globales, no lo hizo respecto de la función del todo y de cada parte, a lo interno del movimiento progresivo histórico, de la humanidad). Al Sr. Dr. Alfredo Castillo B., tampoco se ha tenido el honor de conocerle: ese brillante pensador muy incomprendido por el sector de izquierda marxista precisamente; su enfoque de los procesos mundiales en curso es justo (“la historia retira de escena formas de producción, que ya no son fuente de desarrollo”), la sugerencia sobre lo que se debe hacer en el Ecuador, de modo similar lo es: “poner a los explotadores en el poder y retirar del mismo a los especuladores” (al capital financiero), para avanzar en el desarrollo de la ciencia y de la técnica; así como su visión de futuro es extraordinaria: el ser humano debe inmersarse en una nueva moral, que le dé la grandeza para comprender la estructura y desarrollo del mundo (Del Sr. Dr. Castillo, el Sr. Dr. Domingo Paredes, correligionario suyo por entonces, en una ocasión refirió, que tenía siempre debajo de la almohada La lógica de Hegel [Se cree que quiso decir, que “era su libro de cabecera”]). Dr. Alfredo Castillo Bujase. El señor doctor, “… cruzó la utopía: momento estremecedor de la tempestuosa aproximación de la conciencia a la realidad…”. También el Sr. Dr. Castillo, es de la idea de que ningún ser humano del Planeta, en el interregno finisecular, puede mantenerse fuera de los procesos que ha creado el capitalismo; por esa razón, por ejemplo, sostiene, que la “teoría de la dependencia” (válida para otro momento histórico) en la actualidad es un contrasentido (El frente capitalista “subdesarrollado” “no debe partir de la idea de la dependencia, porque no está allí ningún camino de desarrollo”). La ciencia y la técnica constituyen el nuevo poder en el mundo, son los elementos rectores del presente y que se proyectan como determinantes a futuro. En la
  • 9. 9 continuidad de esa perspectiva de pensamiento se abona, que el capitalismo seguirá en pie mientras haya margen para el desarrollo de las fuerzas productivas; contrario sensu: puede ser reemplazado, no sólo por la revolución, sino una vez que en la Tierra se enseñoree el sucedáneo “de sí” (del capitalismo), efecto de retroacción (alienación) del nuevo nivel de desarrollo de las fuerzas productivas (sistema de instrumentos: objetualización histórica acumulada y cualificada de la inteligencia, en la “práctica social del trabajo”; en realidad, las fuerzas productivas materiales, de análogo modo como los documentos, median la influencia de los muertos sobre los vivos) sobre las relaciones sociales, que siga y complete ese desarrollo (el neosocialismo, como, en efecto, ocurre). La precedente, se trata de la ley, que preside el desplazamiento de la especie en la coyuntura histórica, de la que poca comprensión se tiene entre sus principales actores: el género (su intelligentzia), perdido, con una venda sobre los ojos avanza, sin más dirección, que la proveniente del desarrollo de las condiciones materiales de reproducción, del margen de conducción autónoma de la técnica (“lógica”: direccionalidad procesal inmanente), de los procesos (Ing. G. Verdesoto). La historia, como consecuencia, por el momento se va sola, marcha a espaldas de la razón (“… el movimiento espontáneo de la necesidad”). El marxismo-leninismo fue la genuina expresión de cierto sector de la humanidad (del proletariado, o sea, de Marx, Engels, Lenin, Stalin, Mao, Hoxha, Castro, el Che, Ortega, Allende, Chávez, Morales –G. Linera), de proponerse actuar sobre esa determinación e imponer su impronta en ella; el socialismo de Lenin-Stalin, esto es, el período de su organización genuina: 1917-1956, consistió en la aplicación de la teoría a la práctica; ese “impromptu”, fue la demostración palmaria de la veracidad y practicidad de la doctrina: dada en forma casuística, en un sitio del Planeta (la ex URSS y su Campo, y Cuba), para un segmento humano, en un momento de existencia, a nombre de la humanidad y de la historia (praxis que, en efecto, cambió al mundo, y que demostró –en los hechos-, la justeza de la Doctrina). La única manera de fijar el objetivo y otorgarle practicidad al estudio de la historia, de dejar de proceder de modo cognitivamente especulativo nihilista: centramiento de la percepción en la noción “colección de hechos intermitentes sin orden”, es mediante la ubicación del principio que permite tratarla como “cosa” en el sentido incluso durkheimniano (“… de la nueva ciencia creada por Marx: la ciencia de la historia”- dixit L. Althusser). Dicha norma de derivación metodológica está dada en Marx: los elementos que componen la forma lógica de cientificidad de intelección de la historia son las fuerzas productivas y las relaciones de producción, variables citadas según el orden de preeminencia en la contradicción; de allí por correlación se pasa a la formulación de la ley general que la precede y de las particulares de los diversos períodos progresivos. Por ese camino, el pensamiento arriba a la mostración de la esencia, el devenir y a la predicción sobre el modo de ser, movimiento, desarrollo, cambio y finalidad de la entidad humana. El socialismo: no fue un accidente histórico anómalo, que implosionó; tampoco devino como efecto de una supuesta inexactitud teórica o de la acción burocrática o de dictadura alguna; en verdad: fue un proceso como tal, que entró en la historia, cumplió un papel en ella, y luego la dejó (ésta –la historia- le aladeó –a la emulación-: “devolvió” a la competencia la tarea exclusiva de desarrollar las fuerzas productivas hasta arribar al concreto en la automatización [“la manufactura y la industria pesada van perdiendo importancia frente a la tecnología y al conocimiento”; “se eliminan trabajos de baja complejidad, frente a la automatización”]). Fue una contradicción adicional (a las naturales capitalistas: competencia, lucha de clases, antropía) puesta en el proceso histórico, que emprendió en tres tareas: desarrollar las fuerzas productivas (es obvio, con la pretensión de alivianar el peso del progreso recargado sobre los hombros de los trabajadores), acicatear el proceso de desarrollo humano por vía material de orden burgués, y demostrar el carácter histórico del capitalismo (disputar a dicho sistema, el sentido de la historia [pero el capitalismo tiene la ventaja, de que es el instrumento del progreso histórico: esa su fortaleza {formalmente, puesto que quién crea el valor es el “socialismo”: el trabajador}]).
  • 10. 10 Por tanto, el proletariado: su ardua y sostenida lucha en el Planeta, no es que no sirvió para nada, puesto que (y se tiene sólidos argumentos para sostener lo dicho) la clase obrera, la que está dejando la historia al inmolarse en la automatización, ha cambiado efectivamente el mundo: puso el ejemplo del sistema que niega y supera al presente de modo casuístico y temporal (la ex URSS y su Campo), aceleró el proceso de desarrollo de las fuerzas productivas hacia su concreción en la robótica antropomorfa inteligente, fijó el proyecto posible de la nueva “sociedad” en el “imaginario” de muchas personas en el Planeta: el socialismo (en realidad: el comunismo), y modificó de forma cualitativa el Mundo (además, “bloqueó que Rusia sea colonizada por Occidente”, creó el balance geopolítico con el imperialismo clásico en la Tierra e “impidió que Marx se convierta en un ´perro muerto´”, pues, el proceso soviético convirtió a Carlos en personalidad universal). El capital ha cumplido su misión histórica, básicamente es un hecho del pasado (la Revolución de Octubre, el socialismo de Lenin-Stalin, el imperialismo social Jruschov- Gorbachov, las luchas populares desplegadas en la historia y en el Planeta, y el desarrollo “autónomo” de las fuerzas productivas, son los responsables del deceso del capital). Empero éste (el “capital”), es quién ve el futuro, se proyecta; mientras que quienes se proponen superarlo, plantean la vuelta al “valor de uso” (regresar a la naturaleza, en lugar de salir de ella [A una persona moderna, no le interesa tanto el pasado, sino a dónde va con la humanidad del futuro {no le atraen sus padres, tanto como el ser de sus hijos}]; el ser humano, al término de su jornada [“valor de uso” –recolección/caza/pesca-: primera naturaleza; “valor de cambio” –trabajo/producción-: segunda naturaleza; y, “´valor´ de usufructo” –automatización, robotización, inteligencia artificial-: tercera naturaleza], pasará a ser el Señor del Universo, no parte de él [no obstante, “salirse de la naturaleza”: crear su propia naturaleza, es sólo un decir, o sea, una forma de nominar a la acción de engendrar la conciencia, de producir el concepto, para lo cual debe abstraerse [imaginativamente] de la materia, tomar posesión subjetiva de la realidad). El socialismo, además, se adjudicaría el mérito atiente a haber logrado que la humanidad o que ciertos pueblos se hallen en pie: una vez que la “raza superior” -sic- (la aria: el nazi-fascismo) y el “pueblo elegido por Dios” -sic- (el sionismo) se trenzaron en una mortal disputa geopolítica: su corolario fue el “holocausto”; el “demonio comunista”, zanjó la misma, y paralelamente salvó a la especie (Israel por supuesto es un pueblo sin honor, pues, no solamente que los sionistas constituyen una raza de malagradecidos, dado que nunca reconocieron a Stalin, al Ejército Rojo y al gran pueblo soviético de ese entonces como sus liberadores, esto es, a quienes destruyeron a uno de los frentes mundiales imperialistas: el nazi-fascismo, con lo cual cesó el genocidio judío, sino que incluso deben haber proferido improperios y aún en el presente, de seguro que continuarán en esa iniquidad, contra sus liberadores [en verdad, no fue su Jehová el que los salvó, sino el demonio comunista, para su desgracia {como tampoco fue su Dios a través de Moisés el que anteriormente les liberó –el “mito mosaico”-, puesto que nunca fueron esclavos de los egipcios, sino que estos últimos les echaron del territorio que les habían cedido, por su mal comportamiento}]). Hondea la Bandera de la ex URSS en 1942, en la “Ciudad Heroica” de Stalingrado
  • 11. 11 Se conoció al Sr. Ing. Galo Verdesoto Alvarez, cuando se debió haber tenido unos 19 años, por allá, por 1980, en Quito, en la Universidad Central del Ecuador, más específicamente: en la Facultad de Ciencias Agrícolas, en circunstancias en que se cursaba el primer año de estudios en dicha Entidad. El encuentro, no fue propiamente por razones académicas, sino por las de orden política. En verdad, ese entronque ilustrado entre Maestro y dicente, tendría lugar dos años después, en el tercer curso de la Carrera, en la Facultad y Universidad referidas, una vez que se debía tomar la asignatura Economía I, de la que el Sr. Ing., era su titular (previamente, cuando se iniciara como docente, lo había sido de la asignatura Métodos y técnicas de investigación científica, la que pasara a dictar luego el Sr. Ing. Luis Ernesto Erazo: profesor y correligionario). Los estudios por aquella época eran muy fuertes, rigurosos, serios, pues, se hallaban penetrados por el condicionamiento de la “cuestión moderna”, positivista, tecnocrática, totalmente eurocéntrica. En efecto, la Carrera en la susodicha Facultad, duraba seis años completos de actividad teórico-práctica-investigativa, cinco días a la semana (de lunes a viernes), en un horario doble: de 07H: 00 a 12H: 00 y de 14H: 00 a 19H: 00, dejándose los sábados para visitas de campo o para las actividades prácticas. Se realizaban verdaderas investigaciones científicas: las conocidas Tesis de Grado. Una vez egresado, se debía formular el Proyecto de Tesis, el cual se lo defendía ante un Tribunal en un acto solemne denominado “Preseminario” (términos de referencia, preparados ya con la dirección de un profesor y también sujetos a asentimiento o rechazo); luego de su aprobación, se ejecutaba el Proyecto en el transcurso de un semestre o usualmente de dos; la “defensa” de la Tesis era una verdadera examinación, que incluía el rechazo del colosal esfuerzo, si no se podía sustentar las conclusiones ante un infalible Tribunal inquisitorial (por esos días se leyó la monumental obra: Así se templó el acero, del gran escritor ruso de los tiempos heroicos de la Revolución: Nicolai Ostrosvki, por sugerencia del Sr. Lcdo. Fausto Moreno S.; compañero oriundo de la “Centinela del Sur”: la bella Loja, entonces Presidente de la FEUE Nacional, y que luego fuera un elegante candidato a la Presidencia de la República por el Movimiento Popular Democrático (MPD) –pero la hora de la izquierda revolucionaria no llegaría). Por años se pensó, como todos en el Ecuador, que la Politécnica Nacional (afamada Institución de larga tradición, creada por el Presidente conservador por excelencia “bonapartista”: Gabriel García Moreno [en palabras del gran Juan Montalvo F.: “Tirano grande, que pensaba en grande”, en alusión negativa a Veintenilla], por allá por el siglo XIX, con el objeto de modernizar al País), que era la mejor “Universidad” de la “Nación”. Pero, las Politécnicas no son propiamente universidades en el sentido fuerte del término (razón por la que se la entrecomilla), esto es, la entidad encargada de formar el “universo espiritual de la juventud”, incluso en la concepción acertada velasqueana (del ex cinco veces Presidente del Ecuador: el Dr. José María Velasco Ibarra [“Dadme un balcón y seré Presidente”: el Sr. Dr. creía en sí mismo, en el poder del sentido que alberga la palabra]), sino de formar el recurso humano (mano de obra) calificado, en varias de las áreas de ocupación, en coherencia con las demandas de la reproducción del capital. Las universidades como tales, cumplen papel doble: formar la atmósfera subjetiva de la juventud y prepararles como “talento humano”, para que se integren al aparato económico, en el proceso de generación de plusvalía relativa. Al interior de la Universidad Central del Ecuador, se suponía, en cambio, que tres facultades se hallaban a la vanguardia de la calidad y del rigor; en su orden: Medicina, Química y Farmacia, y Medicina Veterinaria. Además, por entonces, en algún momento se escuchó decir, que eran las citadas Universidad Central del Ecuador y Facultades, las únicas Instituciones en el País, que habían dado candidatos a Premio Nobel. Medicina era una institución de estudios rigurosa; y, esa catadura se explica, puesto que con la vida “no se juega”; por tanto, había que actuar de modo frugal enteramente serio: la mayor tarea era indagativa sobre problemas de salud, tratamientos, prescripciones, para lo cual se realizaban ensayos con diseños experimentales complejos, exhaustivos (mutatis mutandis: de 1990 para acá, el discurso científico fue reemplazado por el de “relato”, se perdió rigor: las investigaciones positivistas dejaron de lado la interpretación con instrumentos estadísticos, incluso en las propias politécnicas, por lo que quién escribe a los estudiantes de Metodología
  • 12. 12 de la Investigación, se les encargaba revisar las Tesis de la Facultad de Medicina). Esa conducta se reproducía en las otras dos Facultades: Química y Veterinaria; lo que hizo de ellas, sobresalientes entornos de formación profesional, con prestigio incluso fuera de las fronteras nacionales. En la Entidad formadora de Galenos, no se aplica esa fórmula de “Aprender haciendo”. Este es un aprendizaje controvertible; es una forma insuficiente, innecesariamente laboriosa, empirista, riesgosa, de acceder al “conocimiento”; la misma, deja de lado, en cuanto herramienta básica, al supuesto teórico; y, lo que es más grave: no va hacia el concepto, más bien: bloquea el pasaje a él. Avanzar hacia el conocimiento abstracto exige (tautología) se dé un paso previo: que los datos de la realidad se ubiquen en la mente y que esa representación primaria, allí sea reelaborada, para que adquiera la forma lógica (nociones, conceptos, categorías, principios, leyes, teorías, nuevas hipótesis). El “constructivismo” adolece de ese límite. Ahora bien, no se puede ser crítico, cuando se piensa y se discursea a partir de los hechos, esto es, fuera de la lógica de éstos (P. Garnier). Modo alternativo de nominar al hecho es: “aprendizaje por descubrimiento” (F. Skinner), el cual, necesariamente tiene como premisa determinados niveles del saber conceptual: de presentido, de presignificación. El aprendizaje no puede ser descriptivo, porque entonces la mente se quedaría en el nivel sensorial, en el del “no discernimiento” esencial. Este retroceso posmoderno, se concreta en la elaboración de currículos “por problemas”, en el método “tuning” (en el pragmatismo positivista). Ese fue y sigue siendo, por ejemplo, el proceder pedagógico de la Facultad de Medicina de la Universidad Católica del Ecuador (PUCE). Pero el poderoso método formativo-profesional adecuado, operó como la forma de ser de la ya citada Facultad de Medicina de la Universidad Central del Ecuador. Su modelo fue (¿es?) enteramente racional, humano, sociológico; su Plan de Estudios (visto como “tronco general”) seguía un algoritmo deductivo (esto es, cognitivo teórico): el contexto socio- económico (conceptualización general), anatomía orgánica y corporal, fisiología, patologías, farmacología, diagnóstico/pronóstico (investigación), tratamientos, año rural. Modo sistémico-orgánico de programar la socialización de las destrezas en el área de la Salud hacia la práctica, de la enseñanza en dicha Facultad; Entidad científica ésta, pedagógica y humanísticamente hermosa. Quizá sea esa la razón por la que el Sr. Ing. Galo Verdesoto admiraba mucho a dicha Institución; en la que, dígase de paso, en aquel período había verdaderos científicos como docentes; académicos formados con sensibilidad social, políticamente fraternos (compañeros, camaradas), frente a la administración de la Facultad y en la cátedra (Dres.: Edmundo Granda, Jaime Breilh, Oscar Betancourt, Arturo Campaña, Dimitri Barreto, Fernando Sempértegui, Rodrigo Yépez, entre otros). El “aprendizaje por descubrimiento” es una forma antediluviana de acceder al saber; la cual, si usa el Método científico, da pie a otra actividad: a la práctica de producción de conocimientos; por tanto, no se trata de aprendizaje como tal, sino del proceder investigativo especializado, realizado por primera vez, con el cual se “crea” nuevo conocimiento. El aprendizaje como tal (aprehensión cognitiva o destrezal), es socialización del saber científico, es este caso. Luego, el algoritmo actual con proyección futura se asume: descubrimiento científico, aprendizaje significativo (D. Ausubel), modelo social (A. Bandurra) hacia la internalización del saber de modo virtual (aprender aprendiendo). En verdad, a futuro el aprendizaje será “automático”: un sistema técnico fijará datos a nivel subatómico en el segmento libre de la cadena de pares de nucleótidos del ADN exento de la memoria genética, de las neuronas intermedias (P. Panchout). Luego, no será necesario aprender/aprehender (tampoco investigar, producir conocimiento, puesto que esta tarea también se hallará automatizada), sino que entrará a operar ese proceder que acerbamente criticara (hoy se cree que indebidamente) el Sr. Paulo Freire: la “educación bancaria”, el simple y mecánico “hacer depósitos en la mente”. En la precisión. Con Internet, por ejemplo, no se necesita viajar para poner toda la geografía y experiencia del mundo a los pies. En las nuevas condiciones de desarrollo material, “los estudiantes serán educados por la inteligencia artificial”; dicho acto pasará a ser proceso de socialización “on-line interactivo”, como ocurre de modo experimental en Seúl (El
  • 13. 13 mundo en el 2111), con el recurso de la telepresencia, esto es, el maestro asiste al evento educativo, comparte el hecho, mediante el recurso holográmico. En la generalización, la tecnología se halla en pos de invadirlo todo. Por ejemplo, la transgenización también va a pasar a la esfera de los procesos orgánicos humanos; se va a poder, luego, incluir en la nueva vida un caracter, que no tengan en su código genético los progenitores, pero que sea requerido (bebés de diseño); por tanto, la transgénesis recién empieza; de modo que sus detractores se desplomarán al suelo, cuando se notifiquen (en realidad, todo segmento humano que se quede al margen de la ciencia y técnica oficial, tan sólo estará en el Mundo, hasta desaparecer sin pena ni gloria). El método “tuning” es análogo e inverso al conocimiento preconceptual de los llamados “pueblos originarios”, quienes no pudieron y no han podido (no desean) rebasar el saber mítico, debido a que no descubrieron (la ¿“estrategia”?; ¡no!) el camino para el efecto: el positivista cartesiano (quién magnifica esta posición arcaica, es el Sr. B. de Sousa Santos). Y quienes (los “mishos”: gente de Occidente, armados con el pensamiento conceptual) desean poner a la par al positivismo con las creencias precientíficas en acto denominado “diálogo de saberes” (con el saber “ancestral”, el que presenta a su favor el testimonio de la vigencia física de sus depositarios) mezclan los hechos. Los “pueblos no contactados”: ellos son “sabios”, viven en “armonía” con la naturaleza por “racionalidad”, ufanamente se sostiene; en verdad, se hallan anclados en el pasado1 . En realidad, en el proceso y su resultado, no asume plano medial la conciencia, pues, esos subconjunto humanos (línea evolutiva estructural- funcionalista –Parson-Rostow) se hallan todavía en la etapa lúdico-icónico-emocional (Bruner): la naturaleza no ha sido conceptualizada, ella ciegamente los controla y no pueden impactar negativamente el entorno, por cuanto su estado evolutivo es precario (su acción se limita a intercambio trófico con su medio inmediato, debido a la etapa en la que existen y al grado de desarrollo de las fuerzas productivas), mientras que su quantum poblacional es de “pequeña escala”. El Sr. Ing. Galo Verdesoto A.: primero desde la izquierda; el Sr. ex Rector de la Universidad Central del Ecuador: Dr. Tiberio Jurado, segundo desde la derecha. 1 Enajenación espiritual: los Pueblos Originarios (no contactados del Brasil), son “culturas” (sic) que se contentan con el “curare” -no necesitan de más: “…así son felices y no hay porqué imponerles otro tipo de objetivos…”. En Ecuador: en Chordelet, en Montecristi, en el tan publicitado, loado pero irrepetido Salinas de Bolívar, la vida se va en tejer artesanías de Paja Toquilla, suéteres de lana, faenas éstas: monótonas, con cuyos resultados se financia el precario sobrevivir y en las que se paraliza –e incluso se atrofia- la actividad conceptual (en Cuba se pudo advertir a través de un documental, como en las factorías productoras de habanos, en un salón de enrollado del tabaco, por lo menos una persona leía un libro en voz alta de modo que escuchen todos, mientras se realizaba ese trabajo manual). En verdad, los “pueblos originarios” deben desprenderse del poncho, calzar traje espacial y disponerse a visitar las Pléyades; del anaco y enfundarse un mandil, para profundizar científica y tecnológicamente en el código genético.
  • 14. 14 La reflexión sobre la Facultad de Ciencias Agrícolas de la Universidad Central del Ecuador, de modo particular: sobre el período de su florecimiento, o sea, mutatis mutandis: entre 1970 y 1990. Con aplicación de un procedimiento cuasi hermenéutico-comparativo, se arriba a resultados, que difieren de la conclusión previa, en torno de la supuesta superioridad académica/científica/aplicada de las citadas instituciones: Politécnica Nacional, facultades de Medicina, de Química y Farmacia, y de Medicina veterinaria, sobre Agronomía de la Central, en dicho período; se concluye, por tanto, que la Facultad de Ciencias Agrícolas era una Entidad científico-sociológicamente única, formidable. Agronomía tuvo un proceso de consolidación, con la presencia en su dirección del sector más acrisolado de profesionales con formación académica en la materia; cientistas, técnicos y políticos de izquierda (es obvio: y de otras facturas ideológicas), con criterio, comprometidos con el pueblo que “llenaba la alacena” del Ecuador, que entregaron los mejores días de su vida, al diseño de la política apropiada en la formación de profesionales con pretensión de transformar la realidad del campo. Refleja esa fortaleza diferenciadora y superior a que se ha hecho referencia, el programa de estudios. La facultad de Ciencias Agrícolas de la Universidad Central, se convirtió en el micro mundo contentivo del macro mundo universitario (con sorna se refiere a esta conducta, como de “todólogos”). Era el compendio cognitivo institucional, que formaba de modo multifacético (trans, multi, interdisciplinario) a sus egresados. Casi todas las áreas del saber (Ciencias Naturales, Ciencias Sociales, Ciencias formales -lógicas- y Humanidades: las diversas formas de movimiento de la Materia –físico, químico, biológico, social y de la conciencia-, según el Sr. F. Engels) se contenían en el Plan curricular: Física, Matemática (ecuaciones trigonométricas, derivadas, integrales), Estadística (descriptiva, inferencial, teoría de probabilidades), Economía (dos niveles), Sociología, Planificación, Administración, Periodismo, Psicología, Derecho, Topografía (Fotogrametría), Meteorología, Maquinaria agrícola, Contabilidad, Catastro; Dibujo técnico, Construcciones, Química, Genética, Zoología, Biología, Botánica, Fisiología, Entomología, Edafología, Microbiología, Ecología…, Método científico (por supuesto: el Dialéctico-Histórico –Lógica Dialéctica e Histórica), Diseño y evaluación de Proyectos de inversión privada. Se avanzaba también la formulación de una verdadera política de investigación. Fue, se dice con exceso de pena en la reminiscencia, una Facultad extraordinaria. La planta de profesores era incuestionablemente de primera, catalogada en la dimensión técnica. Pléyade de docentes, de los que con rareza se dan ahora; ingenieros (a más de los maestros ideológicamente a fines): Cisneros, Donoso, Estévez, Rodríguez, Orellana, de Maya, Pacheco, Luzuriaga, Garcés, Guerrero, Ortega, León, Arias, Narváez; Dr. en Derecho H. Proaño; Ing. Civil C. Vega, Ing. Civil Carlos Torres; Arq. Romero; Lcdo. Argoti, por citar sólo a aquellos, que la mala cabeza personal permite recordar (incluso en la Biblioteca había un aire distinguido de cientificidad, ambiente impuesto por esa extraordinaria funcionaria, que era la Srta. Olga Pons). Resaltaba en ese staff el Sr. Dr. (PhD -y en lo que realmente vale: en Pedagogía universitaria) Gerardo Naranjo: persona eminente; profesor de Zoología; fue Decano. El Sr. Decano (exponente activo de la derecha), se tomó la molestia junto con otros profesores y algunos estudiantes, de presidir una comisión, que tenía la misión de dirigirse a hablar con quién escribe (¡bah!), cuando el mismo en primer curso debe haber dado indicios, de que pintaba para “chino, garrotero, tira piedra” y afecto a no respetar el Derecho burgués (perpetrar fraude); como parte de la arenga (es más: el Sr. Dr. G. Naranjo había sido designado para que lleve la voz de la “comisión”), dijo que su intervención la consideraba hallarse a tiempo para “salvar un alma”; no obstante, el Demonio había hecho ya su trabajo en quién escribe, de modo que la gestión resultó inocua. Ecuador no cuenta con “universidades” en tanto tales (esto es, instituciones que se encarguen de la formación del firmamento subjetivo de la juventud de modo exclusivo), sino con politécnicas o politécnicas-universidades (como son los casos de la Universidad Politécnica Javeriana, la Universidad Politécnica del Carchi o de la Institución en la que ha trabajado la persona que relata los sucesos, la que declara conscientemente y de modo directo su carácter de Universidad Politécnica [la Salesiana], pues, dicha nominación le ha permitido
  • 15. 15 incluir la ideología religiosa Cristiana Católica –visión del Cosmos deísta/teísta- en su programa académico, aunque sea de modo opcional). Al interior de una “Universidad”: la Central del Ecuador, la Facultad de Ciencias Agrícolas, en el período ya referido, cámbiese lo que deba: 1970-1990, fue la excepción; por la implicancia en su conformación curricular de las ciencias naturales, sociales, lógicas y humanas (superavitario background: formación de una concepción general del mundo), por su protagonismo político-académico, por la alta racionalidad de su proceso formativo en general, la Facultad le ha conferido el carácter de Universidad a la Central. Cuatro especialidades completaban la índole criterial orgánica del proceso de diseño curricular: Fitotecnia, Producción Ganadera, Ingeniería agrícola y Desarrollo Rural. Como es obvio, este proceso terminaba con la Investigación de Tesis, cuya temática estaba vinculada, en el nivel institucional, al levantamiento de los problemas agrarios y agrícolas de los sectores populares del campo, cuanto a la formulación programática, estratégica y práctica, inherente a la preparación, ejecución, evaluación y sustentación de la política de transformación social del agro. Por tanto, se lanza una flor más en esta apología, la que sí incrementa la “belleza” racional de la entonces portentosa Facultad de Ciencias Agrícolas de la Universidad Central del Ecuador. En la Universidad hay dos tipos básicos de facultades: aquellas que se inclinan hacia la formación en áreas teórico-operativas como Medicina, Odontología, Economía, Ingeniería, Administración, Filosofía, etc., y las que lo hacen en ámbitos técnicos; en coherencia, en las primeras, la formación investigativa científica desemboca en la realización de las Tesis de grado como ejercicio final de la Carrera; en las segundas, en cambio, la formación se ha inclinado hacia la profesionalización en la producción tecnológica: el caso clásico es la Facultad de Arquitectura, en la que la actividad con la que concluye el proceso, es el Trabajo de fin de carrera, mientras que su producto consiste en una propuesta técnica arquitectónico-urbana, expuesta en planos y marquetería. En una palabra, las unas (Facultades de corte teórico/operativas) preparan al profesional para que aplique el conocimiento adquirido en el transcurso de su Carrera en su desempeño profesional; mientras que la otras (creativo/aplicadas) derivan en que el profesional, en su actividad como tal, utilice el saber científico-técnico para crear, modificar, adaptar o desarrollar tecnología para solucionar problemas o atender necesidades. Ese no era el caso de Agronomía. Dicho sea con antelación: el Sr. Ing. Luis Ernesto Erazo, Maestro ya jubilado y que en el 2019 por mayo visitara la Facultad, dijo con júbilo ante algunos profesores, que incluso hoy (una vez que la Facultad ha experimentado serios cambios regresivos), los personajes que regentan varias entidades importantes del ramo, eran egresados de la FCA de la UCE. A decir verdad, Ciencias Agrícolas para entonces (mutatis mutandis 1970-1990) se había adelantado a su tiempo: actuaba con excelencia; modo de ser que luego pomposamente se daría en llamar “calidad”. Caso también excepcional: la Facultad de Ciencias Agrícolas de la UCE integraba los dos tipos de formación, esto es, la referida a la investigación teórica-tecnológica-científica y la de la elaboración de una propuesta técnica. La Tesis de grado comprehendía una investigación teórica y científica, con el diseño de una propuesta técnica de intervención trasformadora de la realidad, sobre todo en la Orientación de Desarrollo rural. Se entendía por “investigación teórica” el proceso de diseño del modelo conceptual, con el cual se habría de comprender el “objeto de investigación” (problema o necesidad), el cual se realizaba a través de la aplicación del denominado acto de investigación bibliográfica, cuyo producto venía siendo una monografía; por investigación científica en cambio, se asumió la producción de nuevo conocimiento; investigación tecnológica, por su parte, como es obvio, se asumía la actividad de indagación y recuperación de las fórmulas técnicas, que devenía plausible de ser rescatadas para insertarlas en la proposición de las nuevas. Finalmente, la propuesta técnica, hacía referencia a la nueva “manera de hacer”, efecto del aporte creativo, la solución a problemas, cuanto de producción de satisfactores para necesidades. Está demás decir, que la Facultad reunía a las tres artes en un solo proceso de concreción, esto es, las Tesis de grado mixturaban la formulación de un marco teórico- conceptual con el cual entender el “objeto” de intervención; se formulaba la hipótesis para
  • 16. 16 explicar el “problema de investigación” con lo que se comprobaba conocimientos existentes y/o se generaban nuevos; pero también se avanzaba al diseño técnico de una solución o satisfactor, en una palabra: articulación entre práctica teórica, práctica científica y práctica aplicada. De manera que esta concepción y praxis integral, no tiene parangón con ninguna de las otras entidades de su ramo y fuera de él, sean éstas politécnicas, universitarias o subsistemas al interior de ellas. Este período fue excepcional, incomprendido; por tanto, como tal, tuvo temibles detractores, dentro de los cuales, los más letales fueron quienes no tuvieron la capacidad de comprensión del riquísimo proceso en ciernes; la mano de la derecha hizo su ímproba irrupción, hecho que se conjuntó con la ignorancia y prepotencia de las autoridades subsiguientes (Ings. Paredes y Ortega [ese último: “cuña de mismo palo”], sobre todo), y el proyecto prometedor, fue desmotado (la ineluctable ley siempre operó: la acción prometeica de la voluntad se estrella con la admisibilidad estructural). Un vasto sector de profesionales del ramo, fueron beneficiarios del efecto formador, del citado portento de formulación pedagógico-didáctica. En el mismo, la psicología no era ya el elemento central de los procesos instruccionales conducentes a la forja del recurso humano calificado, sino el concepto verás, crítico, sobre los hechos (el acceso a aquellos conceptos que yacen bajo la superficie y que de modo deliberado han sido ocultados, para fetichizar un proceso real), los intereses, la conciencia, en suma: la dimensión ideológica (en la formación primaria y secundaria tiene prioridad el modo de enseñanza: la Didáctica; en la instrucción en el nivel universitario, en cambio, adquieren preeminencia los contenidos). Si el niño y el joven se educan (maduran, según el sentido durkheimniano-piagetiano del término), el adulto ya socializado, que continúa los estudios, sobremadura, tanto con las tareas de Grado como de Posgrado. La forma tradicional de formación de profesionales, aplica el criterio de “división del trabajo”, lleva a la especialización, torna individuos limitados; el principio “educativo” de la Facultad, en cambio, se proponía crear personas integrales, que se “eleven a la compresión general del mundo” (dixit Sr. Dr. Karl Marx), como una forma de asumir el compromiso con el sujeto objetivo, de manera que rebase la antitética posición en la estructura social. Al frente de este singular e irrepetido proceso, como es de presuponerlo, estuvo el Sr. Ing. Galo Verdesoto Alvarez. El Sr. Ing. cuando joven, había realizado estudios de periodismo antes de ingresar a la facultad de Ciencias Agrícolas de la Universidad Central del Ecuador, en la que fuera el mejor egresado; estudiante: político (revolucionario, marxista- leninista), serio, resoluto; por tanto, su “ojo visor” cubría cuantitativa y cualitativamente, planos más amplios, que la mirada del resto; se dice: atalayaba más, su perspectiva era cosmopolita. Precisamente, el periódico La guadaña era revisado e ilustrado directamente por el Sr. Ing. Galo Verdesoto, puesto que en esta táctica para él se presentaba la ocasión de poner parcialmente en práctica sus conocimientos de periodismo. Era un órgano de difusión motivador, crítico, que inducía a la polémica, pues, no se andaba por las ramas: no había aspecto estructurante de la Facultad, de la Universidad y del País, que quedasen fuera de la incisiva y mortífera pluma de sus “editorialistas”; era, en verdad: contestatario y deconstructor; se proponía ser uno de los “contrapoderes compensatorios”, frente a lo que después se daría en llamar “poderes fácticos”. El Sr. Ing. Galo luego pasaría a ser profesor en la cátedra de Economía Agrícola, por derecho, o sea, mediante participación y triunfo en aquellos severos actos denominados “concursos de oposición y méritos”, que tenían lugar por ese entonces. Por sus virtudes y debido a que se requería mejorar la calidad de su planta docente en la Facultad, el Sr. Ing. machó a México: a Chapingo, a recibirse como Máster en la citada disciplina. Su retorno al País fue auspicioso; al ponerse al frente de la Facultad una Dirección democrática, progresista, de la línea del Sr. Ing., encontró la oportunidad para plasmar todo su bagaje conceptual-metodológico en la Facultad que le dio su título (de la que llegó a ser Subdecano) y en la que servía como “educador de juventudes”. El Sr. Ing. G. Verdesoto, con el motivo expuesto en parágrafo precedente, visitó México: ese País realmente plurinacional, multiétnico y, dicen: pluricultural; el México de Cuactémoc, del cura Hidalgo, de Pancho Villa y Emiliano Zapata y los zapatistas; de Juan Rulfo, del Sr. Mario Moreno Cantinflas, de la India María, de los Polivoces (con Juanito
  • 17. 17 Borja se solía hacer bromas, repitiendo los diálogos jocosos: Agallón Mafafas y don Tiofilito, “yajia, yajia, yajia”); el México de la Revolución (de los caudillos agrarios –sic) de 1910, que tan bien relata el Sr. Paco Ignacio Taibo II en alusión a John Reed; el “México lindo y querido” permanentemente torturado por los gringos “de poca Madre”, “Tan lejos de Dios y tan cerca de los EU”; el México de Porfirio Cadena: el ojo de vidrio y Radio Espejo de Quito, de los Corridos y las Rancheras, del Charro Sr. Jorge Negrete: Ay Jalisco, “… tomarme un Tequila con los valentones… palabra de honor”. No se cree que el Sr. Ing. Galo V. haya puesto interés en ese tipo de artes del País azteca, porque se notaba, que no era para eso, pero la realidad agraria mexicana si lo profundizó de modo riguroso y objetivo. El Plan Académico ideado por el Sr. Ing. G. Verdesoto para la Facultad de Ciencias Agrícolas exigía para su implementación de arduo trabajo de programación. La formulación de la política de formación profesional, de la de investigación (ISIA: Instituto superior de investigaciones agropecuarias, conexo necesariamente con los dos campos: Tumbaco y Salcedo), de la de vinculación con la sociedad, de la de complementación académica en el Año rural, de la de difusión y capacitación a un profesorado reticente y muchas veces incapaz de digerir el contenido del Proceso de Reforma, pusieron en labor a todo el personal directivo de la Facultad. Todos los lunes, en sesiones de 07H: 00 hasta pasado el mediodía, en el Consejo Directivo, se abordaba el trazado de la operatividad del Proceso. Dichas políticas exigían ser integradas de modo coherente en un solo patrón de práctica, o sea, bajo el amparo de una política general; el Sr. Ing. G. Verdesoto tenía esta composición formulada en un esquema complejo y muy bien logrado de nexos entre componentes de acción, el mismo que expresaba las relaciones de causa-efecto de modo mesológico, esto es, según “la lógica” de las posibles conexiones óptimas conducentes a su organicidad (“Atar cabos”, se suele decir). Facultad de Ciencias Agrícolas Alberto Enriquez Gallo de la Universidad Central del Ecuador. “Para variar”, había momentos de “normalidad” en la Facultad: de “hibernación brezhneviana”; los que, no obstante, fueron ligeramente sacudidos por uno que otro sisma. Al cursarse el cuarto año de estudios en la Facultad: en ese tramo de recorrido un estudiante se halla ya asentado, seguro, dado que se ha rebasado la mitad del itinerario, se sabe más cerca de la meta y no es usual a partir de ese hito, que imponderable alguno frustre el anhelo. Los estados de optimismo y preocupación devinieron en uno de equilibrio. En la circunstancia, incluso los maestros ven con respeto a sus “pupilos”. Al inicio de dicho año, por octubre, se vio ingresar un pequeño tropel de estudiantes con rasgos singulares al primer curso. Ocuparon desde el principio un lugar especial, dado por sus ideas y por su correlativa psicología (contenido y forma [ideología teórica e ideología practica -M. Castells], en una palabra). No se había ubicado ese particular en la región política, hasta que compañeros de más alto nivel
  • 18. 18 lo hicieran. “Son de Alfaro Vive Carajo”, dijeron. Se recuerda algunos apellidos: Samaniego, Michelena, Basantes (no el compañero, tampoco Arturo, puesto que parece que por esa fecha Febres Cordero y Ran Gazit, ya habían dado cuenta de él). Hoy (dicho con mayor grado de exactitud: alrededor del año 2015) se les ha visto: también ellos han superado el medio siglo de existencia; por tanto, las marcas en el despliegue de la vida lo tornan evidente; los pliegues en la piel se han tomado los dos lados del rostro a la altura de “las vistas”, según expresión lojana, también lo han hecho con la frente y con ambos costados de la mitad hacia abajo de la cara, entre la nariz y la boca. Son artistas: cineastas, escritores, periodistas, en su mayoría. Como se cree que fueron despachados por su respectiva organización subversiva con alguna misión a la Universidad y a la Facultad: formaban con tino un grupo aparte, se comportaban de modo intachable, incluso las tareas de su trabajo eran imperceptibles; en realidad, actuaban muy bien, para ser tan jóvenes. Se buscó comprometerlos, medir su resistencia, puesto que en aquel entonces se asumió que se había inoculado un rival en la Institución “que nos pertenecía, en la que mandábamos”; pero no se logró que incurrieran en alguna impostura delatora (era el prestante testimonio práctico, de la conciencia vuelta rebeldía de un sector de intelectuales, tipo Mayo del 68). En los actos sociales se les daba preferencia en los “turnos de bebida”; ellos aceptaban; en ocasiones incluso estaban ya “entonados”, pero jamás perdieron la compostura. Eran los radicales de esa Guerrilla: aquellos quienes promovían remover a la derecha del poder por la acción de un grupo selecto armado; por tanto, tenían una posición diferente frente a comunistas prosovieticos, a trotskistas procubanos y a marxista-leninistas; de cara a los primeros, en la medida en que los mismos habían renunciado a la revolución y acogido los métodos pacíficos, institucionales, para llegar al poder e implantar el socialismo; frente a los segundos, puesto que en ese caso se priorizaba la acción proletaria y no la guerrillera. De similar modo como un día llegaron, en otro desaparecieron sin concluir la Carrera; parece que se hizo abortar la misión o la misma resultó fallida, puesto que se enfrentaba in situ, a la estrategia de un Partido antifoquista y, más bien: leninista, cuyo algoritmo era: crisis capitalista insostenible, los trabajadores el sujeto, el partido selecto y secreto: su vanguardia, toma del poder por las armas con apoyo del pueblo y dictadura del proletariado. Se dice que en China y Cuba este “modelo estándar” (sic) la “revolución proletario” no corrió; en China fue el campesinado el adalid (pero el proletariado –su ideología- estuvo al frente), mientras que en Cuba: la guerrilla. Cuba, no obstante, fue el “eslabón más débil” de la cadena capitalista en Occidente, de modo que su conexión con el leninismo, es evidente. Con la presencia citada (AVC, en cuanto aspirantes también a “modernos príncipes” -Gramsci), pero, a su vez, al entrar a formar parte del estudiantado un nuevo grupo pequeño de representantes de los nacientes movimientos ecologistas (cuya presencia también fue efímera y quizá sujeta a un objetivo no confesado), que propalaban la consigna de que “el ecologismo es la oposición más radical y efectiva al capitalismo”, la Facultad se convirtió en el absoluto crisol de las enteras praxis juveniles “idealistas” humanas; o, como dice la derecha: “En cueva de terroristas” (“chinos”, “cabezones”, “sociolistos”, guerrilleros, ecólatras, empero también la derecha recalcitrante tuvo su lugar). “En la viña del Señor hay de todo” -expresión gráfica-. La Facultad por fin se había totalizado, había avanzado de la seudo concreción al concreto (K. Kosik), con la presencia de todas las formas de revolucionarios.
  • 19. 19 “¿… y cuando vuelve el desaparecido? Cada vez que lo trae el pensamiento”. La creatividad, no sólo está en el arte; sobre todo lo está en las manos bruñidas, “prestidigitadoras” de los trabajadores, a los cuales la humanidad y la historia le deben toda la grandeza de sus realizaciones; el trabajador “crea de la nada del capital” el valor, el cual lo acumula el capitalista: éste reconvierte (realiza también su catadura creativa) esta riqueza en renovado capital constante, con el cual superexplota la fuerza de trabajo (saca al trabajo de escena, pero lo hace en similar proporción consigo mismo: los opuestos se eliminan en conjunto). Esta capacidad específicamente humana, está también en la ciencia (ideación de métodos para volver subjetiva la realidad), en la técnica (creación de instrumentos y diseño de maneras de abordar las demandas de la producción) y en la política (la estrategia, la estratagema, la táctica: la “maestría artística para actuar”). En el momento maduro de su existencia, el Sr. Ing. Verdesoto enfrentó la tarea de aplicar la política revolucionaria en otro escenario. Se adelantó o por lo menos se ideó de modo paralelo (a la manera de Darwin y Wallace con la teoría de la evolución de las especies, o de Newton y Leibniz con el cálculo infinitesimal) las grandes categorías de la alta modernidad, dada en la geografía nipona: la creatividad, la calidad y la sinergia (coadyuvancia). El Sr. Ing. formuló la propuesta teórico-operativa de articulación institucional (las actualmente llamadas redes), en este caso: de Facultades al interior de la Universidad Central del Ecuador, de organismos del Estado afines y de las entidades jurisdiccionales campesinas, en cuanto medida para abordar problemas socio-productivos en el agro, acción dirigida a un sujeto específico: el sector de bajos ingresos, el cual no podía hacerlo motu proprio; esto es, la conjunción de factores (sinergia), a efecto de formar un nuevo proceso de desarrollo (coadyuvancia interfactorial); y, lanzó la idea sobre la necesidad de despertar la capacidad creativa del personal (estudiantes y profesores): la creatividad, la calidad, la excelencia. A continuación se hizo presente el discurso de los clústers, de la sinergia, la calidad y creatividad, al interior del proceso intelectual de modernización de las ciencias administrativas. El susodicho sector acuñaría luego la idea (bastante demagógica), de que no se requerían recursos financieros, para emprender en un proyecto; que si se cuentan con otros como los humanos (creatividad y decisión) y materiales (los activos de pertenencia y uso doméstico de cada “socio”), es posible. Precisamente, mediante la creación de una palanca organizacional, se podían articular los factores existentes, por ejemplo: un local, mueblería, ordenadores, vehículo, etc., de propiedad de sus integrantes, para formar la base material de un negocio, de sobrevivencia o incluso de desarrollo. Para sectores carenciados, como son los campesinos, entre los que se contaban (cuentan) los del NorOccidente de Pichincha, la “estrategia” sirve; pero para jóvenes profesionales, que recién se inician en las artes empresariales a partir de la situación más inerme posible, al cual está dirigida la recomendación, la idea es bastante parca, puesto que con ella no es posible crear un dispositivo emprendedor, cuyo producto logre penetrar un
  • 20. 20 mercado repartido, monopolizado, controlado, y crear su propio nicho e instalarse; a no ser, que la mercancía a ofrecer se trate de un invento novedoso como el habido en el área de las comunicaciones y de la electrónica (Apple, p. e.). Para el caso de los semiproletarios del sector de la Provincia citada, estos recursos eran: talento humano, pequeñas parcelas, semovientes menores, precarias herramientas, para efecto de aplicar la hipótesis de la “coadyuvancia”. La categoría de “coadyuvancia interfactorial”, esto es, el principio de atracción recíproca entre elementos afines, que se (“buscan” espontáneamente) integran para formar un proceso de desarrollo nuevo, procede de la capacidad epistémica del Sr. Galo Verdesoto A. Es como procede la naturaleza (de la cual es parte la historia: mientras ésta no haya subsumido a aquella; función progresiva, que requiere de lapsos muy largos de movimiento vital, hasta estructurarse como tal): es el registro fiel de todo proceso de desarrollo, principio el cual, dicho sea de modo incidental, deseaba convertirlo el Ing., en estrategia de la voluntad para actuar de modo consciente, para procesar ciertos problemas de los pobladores rurales carenciados (maximizar la capacidad potencial de interacción entre factores –reducir el riesgo) frente a los límites que a su reproducción ponen el capital y la forma humana burguesa toda. En realidad, descubrir esos posibles nexos no dados en forma natural, para cuyo efecto era menester producir el aparato que fuerce su unidad: esa la contribución de la voluntad. Esta nueva ley (una forma diferente de expresar la dialecticidad progresiva de los hechos), es plausible recogerla para poner lumbre sobre la opacidad cognoscitiva de la realidad social en “pleno desarrollo” (año 2016). Pues, las experiencias dadas por los regímenes incursos en los procesos políticos de última data en el subcontinente latino, luso, caribeño americano, se contienen en el principio de la “coadyuvancia entre factores”, que han dado lugar a un renovado proceso de desarrollo: al dispositivo viable en la nueva etapa (naturalmente, la ceguera y el azar bloquean la inmediata apertura de recientes procesos de desarrollo en el ámbito natural; en el social, en cambio, el proceso se ve envuelto en el forcejeo de las estrategias de la conservación con las del flujo). La ley opera, a su vez, en sentido regresivo: cumplido su papel un órgano (sea vital o accesorio), atrae la regularidad de la “entropía”: se desorganiza, ¿pierde “energía”?: ¡no!, cede materia al entorno, se descompone en sus elementos para ingresar a formar parte de otro proceso coadyuvante (es la condición actual de la burguesía senil, del capitalismo sobremadurado). El Sr. Ing. Galo Verdesoto, en pleno explendor y vigencia, en la praxis política; segundo desde la derecha. El Sr. Ing. Galo Verdesoto fue el guía, el talento: el “ideólogo”, a lo interno de la Facultad por aquel entonces, tanto en la dimensión académica como en la filosófico-política. Formaba parte (lo coordinaba) de un selecto equipo, es verdad; el mismo estuvo formado por
  • 21. 21 los Sres. Ings.: Jaime Estrella (Decano de la Facultad de Ciencias Agrícolas de la -Gloriosa- Universidad Central del Ecuador), Guillermo Albornoz (Suddecano de la misma; brillante científico -genetista-, modesto, centrado, como todo investigador preclaro, fecundo), Bolívar Navas (Profesor de Sociología), Luis Ernesto Erazo (pensador de fuste y versátil expositor; Presidente de la FEUE, en momentos en que esta agremiación era el “alma” del País; miembro del Consejo Universitario y preclaro dirigente de la Asociación de Empleados y trabajadores de la UCE; campeón de oratoria en el ex IAEN), Antonio Gaybor (serio y respetado funcionario de varias carteras del Estado; consultor; por supuesto eximio catedrático y, al momento -2016-, Decano de la FCA), Enrique Suárez, Jorge Robayo, Lcdo. Luis Casco. Entre estudiantes de diversas promociones: Juan Andrade, Miguel Murillo (dirigente estudiantil, preclaro exponente, que actuaba con la palabra y con la “espada”), Washington Navarrete (prominente líder de los dicentes, que el empresariado hiciera pagar cara su osadía pro revolucionaria, al no incluirle jamás en su nómina, por lo que se vio obligado a expatriarse: a marchar a Venezuela [al Sr. Ing., integrante de la “vieja guardia” revolucionaria, pocas veces se le vio: dejaba la Facultad, cuando quién escribe lo iniciaba; era vivaz, de mirada alegre: en sentido weberiano, tenía carisma; vestía una levita raída, cuya característica era que la misma tenía un solo botón, que se lo abotonaba y lo desabotonaba mientras animadamente hablaba; con los jóvenes colegas al encontrarse saludaba con la siguiente frase: “Que dice, pues, compañerito”, y le tomaba del brazo]), Pablo Granizo (persona menuda, de piel muy blanca y pelo casi rubio, oriunda de la provincia de Chimborazo; perspicaz, radical, definido; preparado, preciso, decidido), Eduardo Peralta (sobresaliente técnico del INIAP), Mauricio Peña (de extracción burguesa, inteligente, firme en su posición proletaria por entonces), Galo Jurado. Hasta aquí: la promoción experimentada, en aquella ocasión; luego vendrían quienes tomarían la posta. Eduardo Espín (Magister, Representante estudiantil ante Consejo Universitario, profesor ocasional de la Facultad y profesor universitario de todos modos -en una Entidad privada), José Vásquez (persona disciplinada, esforzada, inteligente, que por estos días: octubre del 2016, debe estar por regresar al País con su doctorado, nada más que de una Universidad estadounidense), Wilfrido Román (Representante estudiantil ante Consejo Universitario), Wilson Vásquez (buen deportista, PhD), Fabián Montesdeoca (quién realiza estudios de doctorado en Chile, actualmente profesor de la Facultad), René Alvares (MSc.), Eduardo Cañar (Magister), Milton Baño, Jorge Aucancela, Stalin Ronquillo, José Julio Carvajal (músico excelente, que sabía tocar varios instrumentos folclóricos), Miguel Aguirre, Juan Borja (Magister; Representante estudiantil ante Consejo Universitario, Presidente de la FEUE; firme en sus ideas, poseedor de posibilidades perorantes persuasivas), Alonso Atarihauna, Napoleón Jiménez, Mauricio Proaño (Asambleísta), compañeros: Ponce, Jorge Carrillo, Arroba, Ricardo Garcés [camarada y amigo entrañable de quién escribe], Ulpiano Ordóñez, Camargo y la persona que relata los episodios, entre otros (todos profesionales ahora). Mención aparte merece el Sr. Ing. Mauricio Proaño. El Sr. Ing., aunque nunca se afiliara al Partido, compartió el pensamiento y participó de las acciones del FRIU, cuando estudiante. Fue una persona diligente organizadora deportiva, específicamente en lo tocante con la selección de fútbol de la Facultad. Originario de catón Mejía, fue situado en el Primer Curso, entre los estudiantes que eran naturales de la provincia de Pichincha, pero no de Quito (en efecto, por aquel entonces, en la Facultad, la política de ubicación en los paralelos respondía al lugar de origen, de modo que en el Primer Año había cuatro paralelos de 70 estudiantes: el “A”, de los quiteños; el “B” de los que habían nacido en la provincia de Pichincha, pero no en Quito; el “C”, de los provincianos -en este paralelo se dispuso a quién escribe-; y, el “D”, de los repetidores, en este último caso: se iba a terminar en él, sea cual sea el lugar de origen). El Sr, Ing. ha realizado estudios de posgrado, es profesor de la Facultad, y ahora es Asambleísta e importante cuadro político del Movimiento que se halla en el Gobierno: Alianza País (del sector correísta). En realidad, es uno de los pro seres humanos, que se han educado en la Universidad Central del Ecuador, cuando está se guiara por los
  • 22. 22 principios clásicos de la Reforma, y en la Facultad: en momentos en que ésta se configurara de forma concreta como la instancia superior de formación de juventudes. Del mismo modo debe procederse respecto del hoy Ing. Fabián Montesdeoca Mostesdeoca (en son de broma se le llamaba “Montes-Montes”). Fabián fue un compañero de Partido: tranquilo, pero firme. Los gringos le habían fichado; por tanto, estaba prohibido de pisar ese País; de tal manera que cuando tuvo que trasladarse a un país centroamericano a realizar un curso, para cuyo efecto debía hacer escala en EU, fue devuelto, teniendo que optar por otra ruta. Luego de graduarse, tuvo una experiencia laboral previa en una UPA de la Costa, en la recolección de café; allí pasó un mal momento: fue alcanzado por los pelos de una oruga en uno de sus brazos, lo que le produjo vómito y dolor de cabeza, malestar que se incrementó, puesto que en lugar de destripar al gusano y con sus líquidos frotarse, procedió a lavarse. Realmente inició su actividad profesional en Lumbaquí: comarca amazónica, en un proyecto de desarrollo. Luego pasó a laborar como técnico en el INIAP (Santa Catalina, en Quito), en el Programa de la papa; más adelante se enroló como Profesor de Proyectos en la Facultad, y hoy estudia su PhD. Dicho sea de paso, las personas citadas en párrafos inmediatamente precedentes, fueron, son: todas entrañables compañeros de los dos frentes específicamente justificables de actividad: el político y el científico-profesional, con las cuales se ha mantenido una inquebrantable amistad: amistad real, no formal, puesto que la misma se sustenta en la empatía ideológica; se alude a la intelligentzia de la Facultad compuesta por personas pertenecientes a los tres estamentos, que actuaban con seriedad en cada uno de sus frentes de trabajo, esto es, el docente, el estudiantil y el administrativo-material. Otros compañeros- amigos de Carrera y de promoción fueron, por sus primeros apellidos: Salazar, Viteri, Morales, Guaita, Ponce, Lourdes Ramos, Gómez, Piedra, Pacas, Pumisacho (actual docente de la Facultad); coetáneos cercanos de otras facultades, se hace constar: Francisco Hidalgo (joven profesor de quién escribe en el Propedéutico), Novillo, Jiménez, Mayancela, Vera, Garófalo. Fue eficiente y cabal este equipo, que cuando vigente, se produjo el triunfo electoral más sonado de la entera vida de la Facultad: se ganó con largueza, por amplia mayoría, la Representación Estudiantil al H. Consejo Universitario, pues, se obtuvo el 100% de miembros a la Junta de Facultad, con lo cual, en el marco del Cogobierno, se puso Autoridades de avanzada al frente de Ciencias Agrícolas (Ings.: Jaime Estrella y Galo Verdesoto, Decano y Subdecano respectivamente). Eran tiempos también heroicos: se tomaba muy en serio la representación, el proceso de lucha política por el acceso a una dignidad; todos: profesores, estudiantes y empleados y trabajadores, eran políticos con criterio, con fundamento, que actuaban con mística en sus respectivas trincheras. Contrario sensu, en la “época posmoderna” en curso (sic), por aquel entonces la praxis política confería dignidad a la persona; quién era político: era respetado, mucho más el que militaba en la izquierda revolucionaria, la que quería cambiar el mundo: sepultar al capitalismo, crear al ser humano nuevo, superior. Incluso quienes –estudiantes- militaban en la izquierda, gozaban del respeto de los profesores conservadores y viceversa. Al respecto sólo un dato: al ganarse la Representación estudiantil al H. Consejo Universitario de la Universidad Central del Ecuador, por la Facultad de Ciencias Agrícolas, o sorpresa: al siguiente día varios profesores de derecha se detenían para saludar con respeto y solemnidad, con estas palabras: “Le felicito, señor por su triunfo, los estudiantes ahora van a estar bien representados”. En efecto, se sentía solaz por haber hecho un buen trabajo, por formar parte del staff, que era el que realmente merecía todo el crédito, porque se dignificó mucho más al Partido (PCMLE/MPD), al Frente político (FRIU), al Movimiento Estudiantil, a la Política; porque no se defraudaba a quienes tenían puestos los ojos y las esperanzas en los actores en escena en ese entonces: quienes llevaban la voz del sector más avanzado en materia revolucionaria (sic), verdaderamente progresista, en realidad democrático, efectivamente comprometido con el cambio; por cuanto no habían sido en vano todas las enseñanzas que impartieran varios profesores, por supuesto, entre ellos el Sr. Ing. Galo Verdesoto A., como también el proveniente de los camaradas de más alto rango.
  • 23. 23 El período de éxitos, o sea, de gestión con signo técnico, académico y social, en la Facultad, duraría alrededor de un decenio más; momento de conclusión del ciclo (verdadera onda media –“juglar”), que había dado inicio allá por el año 1975 con los Sres. Ings. Jaime Estrella y Guillermo Albornoz en la Dirección de la Facultad, con los Ings. Albornós, Verdesoto y Erazo como las cabezas visibles y con los entonces estudiantes: Miguel Murillo, Pablo granizo y Mauricio Peña como dirigentes estudiantiles, antes de que la Institución pasara a manos de gente conservadora, directamente reaccionaria, que al llegar al gobierno de la Facultad, inmediatamente iniciaran el trabajo de desmontaje del programa académico, investigativo y de acción social, que había puesto en práctica el equipo referido, el que tuvo como adalid, al Sr. Ing. Galo Verdesoto. En la última fase del período destacaron el compañero Eduardo Espín, la señorita Mercy Baca (compañera, que no se tuvo el honor de conocer, que se dice que hizo época, por su inteligencia, definición política y su cualidades dirigenciales), luego tomó la posta el compañero Juan Borja; quienes representaron a los estudiantes en el H. Consejo Universitario, y que dieron dura batalla por sostener el Proyecto. El staff (al que debe agregarse un grupo importante de empleados y trabajadores: Dr. Jorge Badillo, Econ. Fernando Moreno, Srta. María Elena Miranda,…), era un sector selecto, ideológicamente empático, que de forma excepcional se estructura de modo colectivo. En la circunstancia no surtía efecto aquel apotegma ya citado: “En el país de los ciegos, el tuerto es el rey” (esto es, la manida política de rodearse de “mediocres” [perdón por el uso de dicho término, que se cree que debería ser eliminado del diccionario, pues, todos los somos en algo, como competentes también], dispuestos a obedecer, para reinar); pues, el grupo estaba formado por los “mejores” y se trabajaba para catapultar a quién se lo merecía por virtudes, por su consecuencia y fidelidad a la causa. Este proceder nos enseñó nuestro Maestro: el Sr. Ing. Galo Verdesoto Alvarez, esto es, jamás “serruchar el piso” (en alusión a una caricatura que la propia prensa de la derecha: el diario El comercio [¿?], hiciera del ex vicepresidente del Ecuador, el liberal Dr. Blasco Peñaherrera P., que en “cristiano” quiere decir –no ser envidioso-: no bloquear el ascenso loable de otros). La oposición contribuyó (o este sector hizo con aquella) a la formación de las diversas personalidades políticas en la Facultad; resaltaban estudiantes de diversas promociones: Pablo Velasco, Alejandro Fuentes, Julián Barba, Carlos Yánez, Jorge Dobronsky, Santiago Rodríguez, Héctor Andrade (colega insigne, que hoy es docente de la Facultad), Sandra Garcés (se sabe, que la entonces compañera está por recibirse de Doctora), estudiantes brillantes como el Dr. Ing. Venancio Arana, actualmente profesor de la FAU-UCE, etc.; prospectos y pro seres humanos, inteligentes, serios, estudiosos éstos, de real valía; esas cualidades elevadas dieron lustre a la lucha, puesto que la misma no se hacía frente al común, sino a personas con criterio, diligentes, agudas. En suma, la experiencia fue única, la que no volverá a repetirse, puesto que la propia Universidad, como institución que surgió en Occidente (antes ya en Oriente) para cumplir labores ideológicas a lo interno de la forma humana servil-señorial, que luego pasara a incluirse en la formación social burguesa con una nueva misión de corte napoleónico, profesionalizante: la preparación de la PEA como trabajadores cualificados, carece ya de función en el nuevo escenario que se halla en constitución (la cibernetización de la vida), cuya estructuración viene condicionada por el proceso de automatización. Si la Universidad, como un órgano del sistema, refleja el acontecer de la estructura englobante: el Ecuador y el mundo, el agotamiento del modelo expresa los cambios producidos en la década del 70 del siglo XX: la humanidad se había conformado en comunidad escindida global y en la época en la que la producción se tornó creativa y cualitativa: la era informacional (M. Castells), en la que el trabajo dejaba de ser el factor principal: se cumplían los presagios de Gorz y Habermas (adiós al proletariado, la técnica pasaba a determinar el proceso).
  • 24. 24 Sr. Ing. Jaime Estrella Novillo (con su Sr. hijo); profesor y autoridad de la Facultad de Ciencias Agrícolas de la UCE; amigo consecuente de la causa; ahora retirado ya. En la Facultad de Ciencias Agrícolas (eje de los sucesos que se reseña) sus docentes ideológico-políticamente podrían ser clasificados en aquel entonces en tres casilleros: los de derecha conservadora, que representaban la mayoría; el sector socialista y comunista pro soviético, que compartían un honroso 40% del total con los comunistas marxista-leninistas, los cuales se hallaban en significativa minoría. Entre los últimos meritoria era la presencia y actuación del Sr. Ing. Jaime Estrella. El Sr. Ing. era alto, de constitución física algo corpulenta, racialmente ario; estaba casado con una persona femenina extranjera, se cree que de origen alemán, puesto que el apellido de la Sra. era Engelmann –precisamente hermana de un piloto que cubría la ruta a la Amazonía, y quién se siniestrara lamentablemente-; vivía al Norte de Quito, en una casa hermosa por tener por paredes amplios vitrales, que daban la sensación de rectitud y transparencia. El Ing. J. Estrella dictaba las materias de Topografía en Segundo Curso, y Administración y Contabilidad en Cuarto Curso. Fue Decano de la Facultad en los momentos más fructíferos de la misma, en varias ocasiones. Uno de sus hijos –su homólogo-, de aspecto racial nórdico: de la Europa Nórdica; fue un brillante estudiante, ingeniero y doctor; se tiene la información, que es un profesional prestante. De quilates y esfuerzo, incluso de alcurnia (de esos valores cuasi feudales), también hacía gala el Partido. Las tareas políticas, para ciertos estudiantes comprometidos “con la causa”, hacía que se llegue luego de haber velado (visita de fábricas y ofensiva ideológica con los trabajadores en el turno de la noche), a las 07H: 00 a la Universidad y Facultad, Se tenía la clase de Administración a esa hora. Quién lo sustentaba era el Sr. Ing. Jaime Estrella Novillo, como ya se ha dicho: un catedrático solvente, lúcido, extremadamente claro (sería el Sr. Ing. varias veces Decano [de elegante estampa y buen porte el Ing.; en lenguaje costeño se diría: “pintero”, “gallo bello”; por lo que los estudiantes le apodaron “Daniel Boone”]). Estratégicamente se ubicaba en uno de los primeros pupitres del aula con el secreto propósito de ponerse algo fuera del alcance del Maestro y dormitar. El Sr. Ing. inmediatamente se daba cuenta de la situación y de la maniobra, pero comprendía la circunstancia embarazosa y de respuesta se recibía una solidaria tolerancia (¿alcahuetería?, quizá no sea del todo justo el término), disimulaba, resguardaba las espaldas, sin que esa conducta mancille un ápice su recta personalidad. El Sr. Ing., cubriéndose un lado de la boca con el anverso de la mano del brazo opuesto, en voz queda dijo: “Con estos revolucionarios: ¡no pasa nada!”. Las materias que dictaba el Sr. Ing. Jaime Estrella N. eran Topografía, Administración y Contabilidad. Los exámenes de Contabilidad, así como los de Topografía eran algo especial. En Topografía, por ejemplo, el Sr. Ing. fijaba un sábado para el examen; asignaba a cada estudiante (alrededor de unos 40, puesto que de 70 que conformaban normalmente el curso en el primer año, como una pirámide se iba reduciendo el número a medida que se avanzaba
  • 25. 25 hacia los cursos superiores) una cifra de la que únicamente cambiaba un número para que se convirtiera en un ejercicio diferente. El examen duraba casi ocho horas; el Sr. Ing. se presentaba a las 07H: 00, entregaba el problema, explicaba y se retiraba; retornaba alrededor de las 13H: 00, a fin se notificarse de alguna novedad; luego partía y volvía a venir a eso de las 16H: 00, solamente para recibir los exámenes. La resolución del problema era individual; y, como se trataba de realizar cálculos reiterados en cascada, cuyos resultados servían de base para el cálculo siguiente, no había opción para realizar trampa alguna, pues, cada cual estaba ensimismado, entregado en y a lo suyo. No se recuerda si se llegaba a la “mayorización” o a la “prueba ácida”, o si en algún curso posterior se abordaron el cálculo de dichos índices. En Topografía el trámite era el mismo: siete de la mañana del sábado estaba el Sr. Ing. para entregar el ejercicio, a medio día para realizar el control y a las cuatro de la tarde para retirar los resultados. En concreto el ejercicio consistía en calcular la superficie de un terreno irregular, el cual debía insertárselo en el plano cartesiano: entre las coordenadas X y Y, proyectar los puntos salientes con líneas punteadas tanto sobre la abscisa como sobre la ordenada y proceder al cálculo. Como en el curso inicial de Economía, en el que el primer trimestre se realizaba la introducción a esa hermosa y fundamental ciencia para la sociedad, esto es, para la forma específica humana burguesa, con el estudio de Castro y Lessa (luego se pasaba a abordar la Matriz insumo-producto y finalmente a inmersarse en Economía Agrícola), en Administración se iniciaba con las Bases: teoría administrativa, organigramas, normas y funciones, y principios de gestión. En este último caso, se completaba el trabajo académico con un ejercicio de investigación bibliográfica, cuyos resultados eran presentados en forma monográfica y sustentados mediante exposición ante el Profesor y los compañeros. Otro profesor singular de la Facultad (que pugnaba por ponerse cada vez más en contacto con el “bien amado pueblo” ecuatoriano), lo fue el Sr. Ing. Luis Ernesto Erazo. Pequeño de estatura, de tés trigueña, pelo negro ondulado, ojos a veces saltones, casi colombiano. Un extraordinario “gestor” político de izquierda”. Profesor de Métodos y técnicas de investigación científica en el primero y el sexto cursos. Era una persona solvente en la exposición de la Dialéctica (de uno de los “manuales”, como protervamente se refieren a esa doctrina destilada –y muy bien por ejemplo, en ese opúsculo de exposición directa, concisa y plenamente comprensible, “de lectura agradable”, el folleto de Stalin: Sobre el materialismo dialéctico y el materialismo histórico- por parte de ciertos sicofantes presuntuosos –el Diamat y el Hismat del gran “viejo” Engels); se distinguió como dirigente estudiantil: de la FEUE nacional, de los profesores y de los trabajadores de la Universidad Central. Su oratoria era doctoral, solemne, llena de contenido, diríase de fragancia; se le veía inmenso cuando en el Teatro universitario, en la platea, frente al micrófono lanzaba su palabra a los numerosos oídos de sus compañeros trabajadores, que en situación de hecho se concentraban en dicho lugar. Cuando Rector de la UCE el Sr. Econ. José Moncada Sánchez, el Sr. Ing. Ernesto Erazo representó a los trabajadores conjuntamente con la Lcda. Mercedes Cadena y el Econ. Fernando Moreno. Fue una tripleta de lujo, que hacía temblar la mampostería del salón de sesiones del Consejo Universitario. En ese entonces, se ganaba, más que por cantidad: por calidad. El discurso se elevó y las sesiones estaban repletas de carácter, de solemnidad y de rigor. El Ing. Luis Ernesto era también la persona sencilla, que acudía a las prácticas en el área de Desarrollo Rural con los estudiantes todos del sexto curso. Conocía (conoce) de las principales plantas, que podían ser utilizadas con carácter económico, cuyo uso pudieron derivar en “posibilidades de desarrollo”. También era un bromista; para muestra un botón. En una clase, siempre vuelto al pizarrón, tenía la capacidad de: con la mano escribir una oración mientras con la palabra decir otra. Estaban de moda las palabras Terán Barea, puesto que eran los apellidos de políticos de derecha que cumplían alguna función en el gobierno de Oswaldo Hurtado; y dijo, en alusión a esos personajes, ya que en algunos casos habían Terán Barea, en otros Barea Terán: “Pueden ser Terán Barea o Barea Terán, que la cosa no barea mucho”. Cabe aquí insertar la reseña de la única vez que se pudo asistir a la circunstancia en la que el Sr. Ing. Galo hacía las delicias del público con un relato jocoso (chiste, cacho). En uno de los pocos momentos humorísticos que se tenía, sobre todo por la noche los fines de semana
  • 26. 26 luego de dar término a una faena de trabajo político serio, el Sr. Ing. contó: a un camarada le obsequian una lora; el mismo, para que tenga utilidad el animalito, le enseña consignas, de manera que le recuerde y le eleve el ánimo día a día; la consigna única era: “El pueblo unido jamás será vencido”; en efecto, cada día la lora le despedía con dicha consigna y con la misma le recibía por la tarde o noche. Hasta cierto punto le toleró; pero luego se cansó y decidió deshacerse de la lora. Con pena introduce en un costal al animal, para no ver el sacrificio a palos. Procede. Ante la quietud y el silencio, el camarada decide ver el resultado de su daño y lentamente abre el saco, es cuando la lora maltrecha saca la cabeza y en voz baja le dice: “Camarada, camarada, ¿ya pasaron los fascistas?”. Todos escucharon con atención y respeto el “cacho”, pero casi nadie se rió. Al advertir el estado de situación en la que derivó su broma, el Sr. Ing. se precipitó a decir: “El cachito, tiene su contenido, tiene su contenido compañeros”. Luego todos rieron, en parte por la ironía alusiva con dedicación político-revolucionaria contenida en la broma o por efecto sincero de solidaridad, como muestra de apoyo, de congratulación para con el esfuerzo del gran Maestro; al fin y al cabo se estaba imbuido en una atmósfera de satisfacción luego del efectivo trabajo, por tanto, había que festejar, estar bien, reírse. Desde entonces, en los círculos de malcriados, que a veces devenían sobre todo los jóvenes estudiantes, que acogieron la causa proletaria, revolucionaria, toda broma que no resultaba en riza instantánea, se hacía merecedora de la frase: “Tiene su contenido, tiene su contenido”. El Sr. Ing. Galo Verdesoto: primero desde la derecha; y, el Sr. Ing. Luis Ernesto Erazo: tercero desde la derecha. Noroccidente de Pichincha, 1986. El Sr. Lcdo. Jorge Gonzales dictaba la materia de Biología en el Primer curso; era el más claro y consecuente adalid, portavoz del grupo diverso, al que cotidianamente se enfrentaba el FRIU-MPD. Fue hermoso, hasta poético, aprender los algoritmos completos del Ciclo de Krebs, de la respiración, de la oxidación: full fórmulas. Inteligente el Sr. Lcdo.; aunque era un enemigo acérrimo, fue un brillante Maestro (está jubilado; últimamente -2015- se le vio, él: “no paró zona”). Un episodio se cree prudente exponer al respecto. En los actos políticos que se llevaban a cabo en situaciones especiales en el Paraninfo de la Facultad, en los que participaban los tres estamentos de la misma: profesores, estudiantes, empleados y trabajadores de manera tripartita y paritaria, como fue el buen gobierno en aquel entonces, siempre tomaba la palabra el Sr. Lcdo. para fustigar a los “chinos”; eran tremendos codazos los que se estaba resignados a recibir; en una ocasión, por ejemplo, en alusión directa a que se debe morir por la causa antes que arredrar las banderas –insinuación inductora- dijo: “verbi gracia: los chinos se hacen el harakiri”.
  • 27. 27 Se acercaban las elecciones para renovar la representación estudiantil ante Consejo Universitario. Al momento había dos prospectos fuertes en el Frente (FRIU de Agronomía): el compañero Abad (aunque no integraba formalmente ningún organismo político y de que únicamente acompañaba en algunos actos), y quién escribe. El proceso de selección interna se dio y salió beneficiado la persona que relata. El Sr. Ing. Galo Verdesoto, había estado pendiente (huelga decir, que afecto al compañero Abad, era el Sr. Ing. Antonio Gaybor [disposición, que recibiría mal pago]; mientras que a quién escribe lo era el Sr. Ing. Galo Verdesoto); de modo que una vez que llegó a saber que por acá se había sido designado para terciar a nombre del Frente en las elecciones para representar a los estudiantes de la Facultad en el máximo organismo de cogobierno de la UCE, se acercó, felicitó y expresó la satisfacción por cuanto sus temores de que, al haber dos “abejas reinas”, se podía fracturar el Frente, no se hicieron realidad. Entre los profesores buenos y jocosos de la Facultad de Ciencias Agrícolas estuvo, por ejemplo, el Sr. Dr. Francisco Latorre: un científico, quién cubría la cátedra Botánica II; una linda materia que transportaba a la belleza fragante del campo con sus hermosas formas, en la que se aprendía el nombre científico de las plantas a nivel de familia, y cuya manera de tomar la lección era también agradable: pasiflora, pasiflorácea: el taxo, la granadilla; mirta, mirtácea: el arrayán, el capulí: esa fruta de la serranía ecuatoriana, dulce, deliciosa, concentrada en hierro; papaver, papaverácea: la amapola (ese látex para volar), etc. Bellos momentos vividos con el Sr. Dr.: todo un genio; no le gustaba la violencia y tenía su propio concepto de socialismo: se detenía en clase a veces para decir, que no se debía compartir, repartir todo desde un principio, sino que primero debía ser atendido quién trabaja y lo que sobre tendría que ser socializado; bueno, en todo caso: era un pensamiento de tipo socialista. Para él, los estudiantes eran todos “ranunculáceos”; cuando llegó a saber, que un estudiante estuvo a punto de “marcar calavera” (decesar) por hacerse el que mucho estudia, dijo: “un idiota menos”. El Sr. Dr. lamentablemente “se ha fundido con el infinito”, ya. El Sr. Ing. Mario Lalama, se piensa que ambateño; era el “Rey de la biometría”: el encargado de revisar el modelo estadístico de las investigaciones de tesis (en la indagación biológica, sus modelos preferidos eran: adeva, anacova; en el área social tenía que avenirse a covariación, regresión, correlación, T de studen, H cuadrado, poisson. El distinguido Sr. Ing. tenía como uno de sus papales el de revisar las Tesis, por lo que ponía al margen de ciertos párrafos el par de letras en mayúscula, con tinta roja y con doble subrayado: RM, esto es: redactar mejor; siglas que causaban hilaridad, puesto que: ¿cómo se iba a “redactar mejor”, si para uno lo hecho “ya estaba perfecto” o era a lo máximo que se podía llegar por de pronto?). El Sr. Ing. M. Lalama provenía de “noble cuna”; sin embargo, se comportaba de modo incoherente, inconsistente con su “extracción de clase”, pues, actuaba como amigo light de la causa política revolucionaria, proletaria; por tanto, desentonaba, por lo que sus colegas le veían con recelo, y se presentía que deseaban reclamarle, pero su personalidad bloqueaba toda iniciativa al respecto. El Sr. Ing. Guillermo Albornoz. Tungurahuense; genetista de altos quilates, creador de varias de las variedades de papa que se consume: María, Gabriela,… y de otros “fenotipos” de plantas de la “botánica económica” (por desgracia el Sr. Ing. no documentó su trabajo). El Sr. Ing. Albornoz, tanto como a escribir, enseñaba a “leer entre líneas”; recomendaba hacer investigación genética en dirección de la mejora de la nutrición de los pobres del campo, con la modificación ecotípica positiva de los granos de consumo común (verdadera transgenización). “El triptófano es un aminoácido esencial, que requiere el cerebro para funcionar”, decía; “Si se lograra incorporarlo al ´tostado´, un puñado de este alimento pasaría a equivaler a su cantidad en proteína animal”, concluía. En verdad, fue empleada la vida de modo positivo al lado del Sr. Ing.: se aprendió Genética; se empezó con el gran fraile Gregorio Mendel y las “leyes de la herencia”, luego de prosiguió con Garner; hoy ha quedado atrás ese saber, con eso de la genética molecular. Este proser humano, tuvo larga existencia: supero las nueve décadas bien vividas, pues, era de una conducta impoluta: “genio y figura hasta la sepultura”, en buen sentido, se diría. El Maestro reposa ya en su tumba, y sobre la misma rondan los buenos recuerdos y la conciencia agradecida, de quienes son (mos) sus
  • 28. 28 deudos. El Sr. Ing. explicaba, cuando vivo, el valor nutritivo para las personas de la proteína animal, como sigue. La proteína animal es la base ontogenética de formación y mantenimiento de la conciencia. Hay personas jóvenes que se dicen “informadas”, que aconsejan, que homologan, por ejemplo: la lenteja con la carne animal; utilizan semejanzas falaces, como si el dejar de incorporar en la dieta animales, estos se van a salvar de ser devorados por otros animales. En la naturaleza los seres vivos se encuentran organizados al interior de lo que se denomina “cadena alimenticia”, la cual tiene conformación piramidal, en cuya cumbre se halla el ser omnívoro: el ser humano (esta supremacía absoluta remite a Maquiavelo: “El fin justifica los medios”; el ser humano debe llegar a producir la idea; con ese logro, todo alcanza sentido). El piso fundacional es la producción de carbohidratos a cargo de las plantas (de minerales no, por cuanto estos se hallan en la naturaleza –es obvio: a excepción de aquellos que sólo pueden asimilarse si son parte de una molécula orgánica), aceites, vitaminas y algunos aminoácidos de baja calidad; le siguen en escala los animales herbívoros, los cuales transforman, en un segundo nivel, los productos citados, sobre todo en aminoácidos esenciales de máxima calidad (los dejan listos para el consumo humano); luego vienen los carnívoros, encargados de controlar el crecimiento poblacional de los herbívoros (para que no se multipliquen en exceso, desertifiquen o eliminen a los organismos verdes). Otro profesor de la Facultad de Ciencias Agrícolas de la UCE, que llegara también a presidir los destinos de la misma como su Decano, fue el Sr. Ing. Manuel Suquilanda; el Sr. Ing. era afecto al Desarrollo Rural y a la agricultura orgánica, aquella que en condiciones de paroxismo competitivo capitalista aparece tan sólo como un divertimento, pues, no es como sugiriera W. Benjamín: que el capitalismo es una locomotora que debe frenárselo, sino que el sistema debe avanzar hasta casi desbocarse, para luego –como sucede en el presente- iniciar su reversión. Aunque fueron hechos esfuerzos porque la tecnología alternativa propuesta por el Sr. Ing. Suquilanda baje al reino de lo empírico, tal iniciativa quedó como un simple postulado, esto es, más concretamente: como un proyecto (en idea); pero de todos modos ella tiene el mérito de haber sido planteada. En Sr. Ing. Marco Almeida fue el eximio profesor de Proyectos: persona tranquila, que se conducía en sociedad con una postura más bien de “bajo perfil”, que en el fondo militaba con la causa progresista de izquierda. Colaboró con el Sr. Ing. Galo Verdesoto en la formulación de los planes operativos anuales (POA) del Proyecto UNIR-E; se sabe que incluso intervino en la creación de la Universidad Popular y en varias acciones de desarrollo rural, dentro y fuera del Alma mater; se trataba, por tanto, bromas aparte: de un príncipe de la vinculación de la Universidad con la sociedad. Era –es- un excelente maestro, de aquellos frente a los que había que “sacarse el sombrero”, como solía decirse coloquialmente antaño, para ponderar de modo completamente justificado la catadura de su valía. Todo el procedimiento clásico de preparación de proyectos se vio con él, en el transcurso de nueve meses: antecedentes del Proyecto, etapas, niveles de diseño, matemática financiera, estudios de mercado, técnico, económico, financiero, administrativo; las evaluaciones; el análisis de sensibilidad. Frente a profesores de esa calidad, no queda más, que vivir siempre agradecidos. Se rescata también a los Sres. Dr. Santana e Ing. Jorge Flor. El primero profesor de Química orgánica: una hermosa materia de los polímeros; el segundo: docente de la asignatura Suelos I, la que era predecesora de Suelos II, en la que se aprendía el tipo de suelos: entisol, alfisol, aridisol, etc. Era toda una “cháchara”. La bromas del Ing. Flor fueron de “Ripley”: 1) contaba que el borrachín llega en “las últimas” a altas horas de la noche a casa, en la que su mujer le espera de pie y le dice: “¡Mal cristiano: tomarás pues con medida!”, el beodo le responde: “Eso mismo hago hijita: de litrito en litrito tomo”; 2) el mismo ebrio llega en similares condiciones otra vez a casa, su mujer le increpa: “¡Qué es pues, no te cansas de tomar!”, aquel le responde: “No hijita: sentadito tomo”. El Sr. Ing. Flor: una persona pequeña, de tez canela, si no es del todo hiriente la expresión referencial, se le describe: algo regordete; quién no sólo hablaba de suelos, sino también de comunismo: decía que no cualquiera es comunista, y conversaba del gran militar soviético de los tiempos heroicos, de la Segunda Guerra mundial, de la liberación de la
  • 29. 29 humanidad del peligro del nazi fascismo, de Stalin: del General Rokossovski; cuando se le dijo estar en contra de la muerte del toro en las Corridas, el Sr. Ing. replicó que en cambio el gran Federico García Lorca, precisamente el de Cante Jondo, cantó a dicha fiesta. Decía haber estudiado en el “Patrón Mejía”, cuando era sólo de barones, con su extraordinaria “Banda de Guerra” (hoy convertida en “Banda de paz” y la Institución en colegio mixto, por la “Revolución ciudadana”). 3) El episodio jocoso que solía relatar era el siguiente: el Sr. profesor de una X materia dictaba su clase en el sexto curso del Colegio Mejía; en la última fila, un muchacho estudiante fastidiaba todo el tiempo; molesto y ya cansado el Sr. Dr. hace un alto en su peroración y le increpa al malcriado: “Sr.: si Ud. sigue así, es un serio candidato a perder el año”; el “guambra bandido” (pillín, singuenguensón, como diría el Sr. Mario Moreno “Cantinflas”), inmediatamente se pone de pie y le responde con garbo, mímica y voz alta: “Sr. Dr.: en aras de la paz y la tranquilidad ciudadanas, declino mi candidatura”. El Sr. Ing. Flor por los años 70 del siglo XX, partió a Turrialba-Costa Rica, a recibirse como Máster en las artes suyas: los Suelos. Después de contar, cómo en Centro América y en ese País escaseaban las personas masculinas, puesto que muchos habían ido tras el “sueño yanqui” (no “americano”, puesto que los gringos pueden ser o creerse la “divina pomada”, pero no por eso se hallan asistidos con el derecho de “quitar hasta el nombre” al resto de americanos [los gringos ganan siempre los “juegos olímpicos”, con lo cual demuestran que tiene ventajas comparativas en la fuerza bruta]) y que algunas mujeres no podían ocultar el deseo de emparentarse con los “maestrantes”, y de lamentarse por no poder “regresar trayendo” una hermosa mujer de esos lares, puesto que fue casado y con familia, pasó a relatar una ocurrencia más. 4) A la hora de la primera comida él y otros estudiantes ingresaron al comedor: un elegante sitio, con varias hermosas damas que atendían; una de ellas invitó al Sr. Ing. Flor y al resto, a que elijan el menú, para lo cual debían mirar sobre la muchacha en la pared, al letrero en el que se anunciaba una variedad de platos; concretamente dice que le dijo: “por favor, ¿qué les gustaría servirse?”, y señaló con la mano al letrero. El Ing., cuenta que respondió del siguiente modo: “De ese menú, nada preciosa; Ud., por favor: salte al plato”. La ocurrencia, en lugar de malestar, desató la algazara; las muchachas se sintieron felices, y desde entonces tuvo garantizado el buen trato. El Sr. Dr. Santana, era el amigo inseparable del Sr. Ing. Jorge Flor; se le veían juntos, siempre en sus andanzas de sana retórica humorística picarona “colorada” (que tenía que ver con damas y sexualidad). El Sr. Dr. cuentan que en sus “buenos tiempos” fue un exigente y recto profesor de Química en la misma Facultad parece; era un personaje que arrastraba un conflicto afectivo familiar doloroso, del que él fuera la víctima. El Sr. Dr.: bandido, pillín singuenguensón también, pero, se insiste: muy buena y sana persona, tenía sus propias bromas, que las soltaba de modo camuflado, en circunstancias especiales y frente a determinadas personas solamente, diríase: de confianza o que le merecían cierta consideración. Cuando se le pilló viendo a una joven y se le reprendió, simplemente dijo con mucha jocosidad: “A buey viejo, pasto tierno”, “Mientras más canas, más ganas”. Eran esas ocurrencias oportunas para decir: “¡Magnific, verdaderamente chenchachonale!”. Al Sr. Ing. Jorgito Flor y al Sr. Dr. Santana les iba bien aquella pieza musical movida, alegre, pero llena de nostalgia, se cree que tiene el formato de salsa: Caballo viejo; quién iba pensar que la persona que escribe “iba en el anca”, y que ahora dicho ritmo alude a su propia situación. El Sr. Ing. Cañadas, en cambio, era un profesor de la Facultad, mestizo indio temperamental, que se hacía respetar, pues, como correcto investigador en el ámbito ecológico y escritor de las memorias de dichas actividades, gozaba de reconocimiento. Fue dos veces profesor de quién escribe: en el Grado y en Posgrado; en esa transición se vio un cambio radical de comportamiento en la conducta del Sr. Ing. Cañadas, pues, en el grado era contundente, mientras que en el Posgrado se portaba con mucha docilidad. El Sr. de las “formaciones vegetales” (no de las “formaciones humanas”, las que las propuso el gran Marx: ¡qué bien! Carlos), de los pisos altitudinales, de los nichos ecológicos, del Efecto foen, del “riego y drenaje”, etc.; que se molestaba en clases como profesor de Posgrado, cuando la persona que relata los hechos, insolente, se adelantaba a decir lo que el profesor había preparado como contenido novedoso de su disertación para arquitectos, doctores, licenciados;