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Reflexión Pastoral - Año 2015 - Vol. 1 - Nº 1

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Mensaje pastoral de Leogomez

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Reflexión Pastoral - Año 2015 - Vol. 1 - Nº 1

  1. 1. LLaa VViissiióónn Cuando un hombre es elegido y llamado por Yahweh para un propósito, si este llamamiento es atendido con deseo y disposición de corazón, entonces esto conlleva a que se forme en él una visión que se ha de desarrollar en función de la obra a realizar; es decir, que como resultado del llamamiento se despierta en el hombre una motivación que le lleva a trazarse metas y objetivos, así como ideas y planificación de estrategias para alcanzar el cumplimiento del propósito del llamamiento. A eso le llamo yo “La Visión”, es algo que se transforma en el sueño y en algunos casos hasta en la razón de vivir para el siervo de Yahweh. En mi caso, el sueño que llevo metido en el corazón por años, desde que recibí el llamamiento al pastorado se llama “Casa de Restauración”. Este sueño lo he compartido con cada uno de los que el Padre Celestial ha puesto junto a mí en esta obra y esto nos ha llevado a constituirnos en una familia espiritual. Esta familia, “Casa de Restauración”, fue constituida por llamamiento santo para servir al prójimo mediante la proclamación del Reino de Yahweh. La visión es lograr llegar a ser un ministerio sólido que pueda asumir proyectos de trabajo para servir a Yahweh mediante la proclamación de su Reino y el hacer obra social para beneficio de la gente. Esa es la visión que he querido grabar en las tablas de los corazones de mis hermanos y se resume sencillamente en que lleguemos a ser lo que, a mi entender, Yahweh quiere que seamos; “un instrumento de restauración en sus manos”. Martin Luther King, un pastor evangélico estadounidense muy famoso por su lucha contra el racismo durante las décadas de los 50s y 60s , en una oportunidad exclamó: “¡Tengo un sueño...!” Y su sueño consistía en querer ver niños de piel negra y niños de piel blanca jugando juntos en un mundo de igualdad civil. Por este sueño luchó y pasó a ser el campeón de la reivindicación no violenta frente a los violentos, en medio de una sociedad racista que despreciaba a los afroamericanos. Por este sueño y por su lucha recibió en 1964 el “Premio Nobel de la Paz”, y cuatro años después, en 1968, fue asesinado. Soñar es fácil, pero hacer realidad los sueños es una dura tarea que muy pocos en realidad pueden alcanzar. Hay que luchar con mucha fuerza, sacrificar muchas cosas y padecer muchas otras, para poder ir dando pasos hacia adelante, hacia el propósito anhelado. Así debe ser; pero es ahí donde precisamente hemos fallado de continuo por diversos factores y se nos ha pasado bastante tiempo esperando alcanzar un propósito que cada vez se nos hace más difícil de lograr. Hemos vivido un fuerte proceso con unos momentos muy duros, de los cuales nos ha sacado adelante Yahweh, solo por su gracia. Y a pesar de que no todo ha sido dificultades y tropiezos, esto nos ha llevado a retardar el propósito que perseguimos, dejándonos un poco de frustración. Ya eso lo hemos vivido en carne propia una y otra vez. En el proceso que nos ha tocado vivir hemos experimentado un factor semejante a la ley de “la entropía”. Esta es la segunda ley de la termodinámica de la ciencia física. Ella expresa que todo siempre tiende hacia el desorden o caos. En otras palabras, que cuando se empieza algo, aunque sea bueno y valioso, la tendencia siempre es hacia el deterioro de ese algo. En Casa de Restauración hemos experimentado esto; establecimos metas valientes, pero, ¿qué sucedió después de un tiempo? Nos descuidamos y perdimos la constancia en el hacer lo debido y finalmente nos vimos afectados en el ánimo y la fe. Lamentablemente este fenómeno de la entropía se ha manifestado repetitivamente en la vida de nuestra asamblea; pero al igual que Luther King, yo he preferido seguir soñando. Sigo anhelando ver a mis hermanos transformados en hombres maduros, haciendo una obra maravillosa a favor de la gente mediante el poder del espíritu de santidad, proclamado la palabra de restauración con disposición y denuedo. Los sueños escapan de la realidad y tienen la facultad de alimentar la fe. La realidad siempre es contraria a los sueños y hay momentos en los que nos abofetea con la cruel intención de hacernos “despertar”; pero es preferible hacer como el ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, que perdió la razón y se sumió en un mundo de sueños superior a la realidad que vivía. Su locura lo hizo más feliz que su realidad. Así que yo... ¡prefiero seguir soñando! Y si las cosas se ponen difíciles, si el camino se hace duro es bueno recurrir a los recuerdos y hacer memoria de las maravillas que Yahweh ha hecho por nosotros y de sus promesas que son fieles y verdaderas. Esta es la visión que tengo y quiero compartir contigo. Shalom. Leogomez Año 2015 - Volumen 1 - Nº 1 Caracas, 16 de Marzo

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