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Cuento para la igualdad

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Cuento para la igualdad

  1. 1. Dedicado a mis dos abuelas, Hadas de su época.Vuestro amor y vuestra fuerza han sido pilares fundamentales para la persona que ahora soy.En un mundo beige y marrónErase una vez… La verdad es que no sé si empezar a escribir esta historia como si fuese un cuento, puesquien me la contó me aseguró que… realmente ocurrió. De lo que estoy totalmenteconvencida es que deseo que se transmita. Por eso, voy a narrártela y, si quieres, podemoscontarla unas y unos, a otros y otras. Así, seríamos como eslabones de una gran cadena, y deesta forma no quedaría nadie, nadie, nadie, en este Mundo, que no la conociese… Te empiezo a relatar… En el Reino de las Hadas y los Duendes, hace muchos, muchos, muchísimos años, se vivíacon mucha tranquilidad. Cada cual sabía muy bien cuál era su misión y nadie hasta entonceshabía originado ningún problema por este motivo. Los duendes protegían la Naturaleza y se encargan de que a nadie de su reino le faltasecomida, plantas medicinales y un hogar confortable con todo lo básico para vivir. Tambiéneran responsables del orden y de que se respetasen y cumpliesen las normas que otros duendesproclamaban; estudiaban para seguir progresando en todo lo relacionado con su mundo;negociaban con otros países vecinos para intercambiar productos y materiales que a ellos lesfaltaban, y… un sinfín de tareas que desempeñaban estupendamente bien, pues eran las quehabían aprendido, de generación en generación. Las hadas también protegían la Naturaleza y además se encargaban de cuidar a sus pequeñasy pequeños. Les cocinaban las más sabrosas comidas y les daban plantas medicinales paracurar sus molestias; les confeccionaban ropas que siempre lavaban y cuidaban con sumoesmero; limpiaban sus hogares y los decoraban con labores que realizaban, y… un sinfín detareas que desempeñaban estupendamente bien, pues eran las que habían aprendido, degeneración en generación. Las hadas y los duendes se respetaban y respetaban el trabajo que cada cual desempeñaba,pues sabían que ambos eran indispensables para que su vida fuese tan confortable como lo
  2. 2. había sido siempre. La vida transcurría, por tanto, plácidamente en los frondosos bosques deeste reino y la tranquilidad sólo era alterada de forma grata ante el nacimiento de algúnduende o hada. Una tarde de primavera, el sol brillaba de forma intensa y con un colorido casi irreal. Lostonos anaranjados de sus rayos se entremezclaban, de forma deslumbrante, con el verdeintenso de las ramas de los árboles y el cielo parecía cubierto de un fascinante tapiz. Antes decaer la noche este colorido ganó intensidad y ni siquiera la llegada de una creciente luna hizoque desaparecieran esos reflejos tan luminosos como extraños. Sin embargo, las hadas norepararon en esos detalles, pues estaban atentas, entre otras cosas, al alumbramiento de dosnuevos miembros de su reino. Al día siguiente la comunidad pudo conocer a esas dos nacientes vidas: un hada a la quepusieron de nombre Nora y un duende al que llamaron Lysander. Alegres, se dispusieron acelebrar el banquete que siempre se realizaba para festejar la llegada de un nuevo ser. Las orgullosas mamás engalanaron a sus retoños para dicha presentación. Por supuesto, elhada iba vestida de color beige que era el color de las hadas y el duende de color marrón,que como muy bien tú has adivinado era el color de los duendes. Con el paso del tiempo Nora y Lysander se convirtieron en dos responsables criaturas quedesempeñaban a la perfección su misión, ya que cada una de sus familias, junto con otrosmiembros de su comunidad, les habían transmitido como realizarla. Por tanto, también paraellos, la vida transcurría plácidamente. Una mañana, Lysander se sintió extraño. Llevaba un tiempo con emociones inusuales en élque decidió no escuchar, pero esos sentimientos cobraban intensidad en esos momentos. Tratóde realizar su trabajo, pero no podía centrarse, así que decidió dar un paseo. Caminó durante un buen rato hasta llegar a una pequeña cascada. Se sentó en una piedra ycon el ruido del agua al caer se fue relajando, quedando extasiado con el paisaje queobservaba desde allí. Al día siguiente, terminó ilusionado sus quehaceres para poder ir al mismo lugar. Sin sabermuy bien por qué había cogido unas telas y unas pinturas que su abuela conservaba en la cajade sus labores y al llegar a la cascada se dispuso, de forma casi automática, a plasmar en unlienzo todo lo que la Naturaleza regalaba a sus ojos en esos instantes. Tan concentrado estaba que no notó la presencia de Nora que aburrida de sus labores habíasalido a pasear y llevaba una bolsa llena de plantas medicinales que acababa de recolectar. Nora miraba atónita la pintura. No sabía que le extrañaba más, si que un duende estuviesepintando actividad que en su reino estaba reservada únicamente a las hadas o la sensibilidad
  3. 3. que intuyó tanto en Lysander como en la pintura que estaba realizando. Ensimismada, dejócaer la bolsa con las hierbas y su amigo asustado volvió la mirada, descubriéndola. ¡Hola! exclamó ruborizada al ser sorprendida . Disculpa que estuviera observándote… No pudo terminar su frase. Lysander se fue corriendo avergonzado, dejando su dibujo ytodos los materiales de su abuela, desparramados por el suelo. A partir de ese día Nora paseaba todas las tardes por la pequeña catarata para intentar verloy poderle devolver sus cosas, pero principalmente para hablar con él. Sin embargo, entendíaque no apareciese y que se sintiera asustado, pues había quebrantado una regla, la másimportante de todas en su reino: “Las Hadas tienen una misión y los Duendes tienen otra”.Eso había sido así a lo largo de los tiempos y nadie había osado cambiarlo. Pero Nora necesita contarle que ella también había incumplido esa norma, pues le agobiabamuchísimo realizar algunas de las tareas que le eran encomendadas. Disfrutaba entre fogones preparando ricos y variados platos de comida, sobretodo, postres;organizar y tener ordenado cada rincón de su casa era una necesidad casi vital para ella, perole fastidiaba sobremanera teñir los tejidos y se ponía muy nerviosa cuando tenía que hacercuadros u otros objetos para decorar su hogar o tenía que repararlos. En cambio, le encantabarecolectar plantas medicinales que conocía a la perfección y las clasificaba en relación a lasdolencias que podían curar. Pero lo que de verdad le fascinaba, era leer. En los libros no sóloencontraba aventuras sin fin sino que eran muchos los conocimientos que descubría y aprendíacuando se concentraba en la lectura de sus páginas. Mientras iba pensando en todo esto caminaba distraída por un estrecho sendero que laconducía hacía la Cueva de los Dragones. Según una leyenda esa gruta era la morada de estosseres poderosos, pero Nora que la llevaba explorando desde pequeña jamás encontró ninguno.Por eso, acostumbraba a cobijarse allí cada vez que tenía necesitad de estar sola y escuchar elsilencio. Su hogar, como cada uno de los hogares de su reino, era fuente del bullicio que lashadas producían cuando se acompañaban las unas a las otras, así que, decidió aprovechar eltemor que infundía en los habitantes de su bosque esas criaturas fantásticas para disfrutar de lasoledad en su supuesta guarida. La lluvia hizo aparición de repente y cuando las pequeñas gotas se transformaron en unfuerte chaparrón ya estaba al resguardo de su escondrijo preferido.
  4. 4. Seguía pensando cuando escuchó pasos que se acercaban y decidió esconderse más al fondode la cueva, pues temía que alguien la descubriera. Sabía que le estaba totalmente prohibidoestar por esa zona. Sin embargo con sorpresa descubrió que era Lysander quien entraba, empapado por elaguacero que estaba cayendo. Muy despacio y sigilosamente avanzó hacía a él y casi en un susurro le habló: Por favor, no huyas de mí, no te asustes, necesito que me escuches nerviosa, pues temíaque se marchara, continuó . Tengo tu paño y no hay un solo día que no me pase un buen ratocontemplándolo. Es una auténtica obra de arte. Gracias contestó temeroso , espero que no se lo hayas contado a nadie. Sabes que no, al igual que yo sé que tú tampoco has contado que yo estaba lejos de micasa, sola, sin ningún duende que me protegiera y que además estuviese recogiendo plantasmedicinales le comentó confiada. Estuvieron observándose en silencio durante breves momentos y el duende entendió quepodía confiar en ella. Durante un largo rato estuvo explicándole lo que le ocurría. No es que no le gustara cortar leña y trabajarla para poder transformarla en útiles muebles;tampoco le disgustaba escuchar los problemas de otros y ayudar a resolverlos con la ayuda delas Leyes de los Duendes le satisfacía enormemente. Pero el día le regalaba tiempo para otrasactividades. Sólo había pintado una tarde en su vida, pero lo que había sentido en esosmomentos era lo más especial que había sentido jamás y ahora sufría una tristeza que loahogaba al pensar que no podría hacerlo más. Nora se sinceró también con él. Le contó como la lectura era su actividad preferida y queaunque a la Biblioteca sólo se le permitía el acceso a los duendes, ella había encontrado unaentrada secreta. Por allí, sacaba los libros para poder leerlos de noche, a la luz de las velas,cuando los demás descansaban. Esto hacía que de día, estuviese a veces cansada para hacersus labores, pero le merecía la pena, pues así conseguía una considerable información paraclasificar y preparar las hierbas. Lysander admiró su fuerza de carácter, pues a él no se le había ocurrido nada para poderseguir pintando. Intuyendo lo que pensaba, Nora le dijo: Mañana te traeré tu pintura y todas tus cosas a esta cueva. Así podrás pintar cada vez quequieras. Será nuestro secreto. ¿Crees que hacemos bien? preguntó Lysander dudando de lo que le proponía su amiga. ¿Crees que hacemos mal? contestó riendo Nora.
  5. 5. Gracias a ella, nuestro creativo duende, pudo dedicar algunos ratos a su afición favorita yrealizar cuadros que reflejaban ese don tan especial que la Naturaleza le había regalado. El hada, por su parte, recolectaba plantas y como cada vez tenía más información, ya quededicaba mucho tiempo al estudio, no había dolencia que no supiese como curar. Pero empezaron las quejas en ambas casas. No terminaban su trabajo y sus familiasempezaron a notar que algo estaba pasando. Nora que no solía dejarse amedrentar por nada y que había conocido la auténtica felicidadhaciendo lo que le gustaba, le propuso a Lysander un plan. Todos los cuadros que él pintase,los aportaría como labores realizadas por ella y todos los compuestos medicinales que ellaelaborara, se los daría debidamente etiquetados para que lo presentara ante los duendes, comotrabajos ejecutados por él. En su reino se podía cambiar, por fortuna, de un trabajo a otro hastaque verdaderamente sabían lo que más le gustaba hacer. Esto solía coincidir con lo que mejordesempeñaban. Pero siempre sin saltarse la regla más importante de todas ¿recuerdas? : “Las Hadas tienen una misión y los Duendes tienen otra”. En un principio, no hubo problemas y la tranquilidad llegó de nuevo a sus familias. Perocomo tú bien sabes, la mentira no es la forma de solucionar ningún problema y hubo uncambio en sus vidas, que hizo que todo su plan se derrumbara. La familia de Nora se trasladaba a otro bosque durante una larga temporada y Lysander sequedaba sin el apoyo del único ser que lo entendía de veras. Ahora tendría que volver atrabajar en algo que no sólo no le gustaba, sino que no tenía la menor idea de cómo hacerlo. Nora por su parte, al llegar al otro bosque, se sentía sola y era incapaz de plasmar en ellienzo los nuevos paisajes que contemplaba, pues tampoco tenía ni la menor idea de cómohacerlo. Esta vez fue Lysander quien encontró la solución. Se explicarían, escribiéndose por carta,como tenía que hacer cada cual para realizar el trabajo que se esperaba que hiciesen. Sin embargo, aunque Nora fue capaz de aplicar las técnicas y pintar algo, no tenía nada quever con los cuadros que presentaba anteriormente y tampoco los compuestos medicinales queelaboraba su amigo tenían la misma calidad que los de ella. La situación se iba haciendo insostenible pero, para colmo de desgracias, una época detormentas dejó incomunicados los dos bosques, con lo cual, su mentira fue descubierta,creando la primera gran crisis en el Reino de las Hadas y los Duendes. La serenidad fue sustituida por una tremenda inquietud y un gran desasosiego.
  6. 6. El Gran Consejo de los Duendes se reunió y decidió prohibirles terminantemente, trabajar enotra misión que no fuera la que les había sido encomendada a lo largo de los tiempos.Además, les impidieron volver a verse, pues consideraban que su amistad era un peligro parala calma del bosque. Por más que quisieron explicarse no se lo permitieron, pues estaban muy tristes, no sólo porlo ocurrido, sino también, por todo el tiempo que habían estado mintiendo. Así estaban las cosas cuando recibieron la visita del Hada Charissa, una de las más ancianasy sabias de aquellos bosque, que además era muy respetada por los duendes del Gran Consejo. Al enterarse de lo ocurrido quiso hablar con Lysander y Nora, pues recordaba los detallestan peculiares del día de su nacimiento que Nicodemus, un duende muy amigo suyo, que porcierto ahora formaba parte del Consejo le había contado una y otra vez. Charissa, que como todas las hadas, era muy intuitiva pensó que el Sol ese día, tal vez, quisodecirle algo a todos los seres de la Naturaleza con ese brillo tan especial que mostraron susrayos y el intenso colorido que no terminó de desaparecer ni siquiera al caer la noche. Antes de conversar prefirió ver los cuadros pintados por Lysander y analizar condetenimiento los compuestos medicinales de Nora. Para ello tuvo que ir a una sala del edificiode La Ley donde quedaron almacenados cuando fueron confiscados. Allí, arrumbadas, estabantodas las pruebas del delito. Cuando sus pequeños y aún vivarachos ojos verdes apreciaron esas pinturas quedarondesbordados por el realismo que irradiaban. Examinó detenidamente cada obra de arte y seentusiasmo muchísimo con el trabajo realizado por el joven. Pensó que era una pena no poderdisfrutar de los cuadros de ese gran paisajista. Después le tocó el turno a todo lo efectuado por la joven. Al analizar el extraordinariobotiquín natural quedó asombrada ante la magnitud del esfuerzo que había realizado. Teníadelante de ella una gran cantidad de pequeños frascos detalladamente etiquetados con susnombres científicos y las dolencias que curaban. Durante todos los años de su larga vida jamáshabía conocido ninguno tan completo. Sumamente complacida por todo lo observado se encaminó a sus casas y tras dedicar elresto del día a escucharlos, prestando verdadera atención a todo lo que oía, se despidió de susamistades y partió hacia su hogar. Al cabo de unas semanas, Nicodemus recibió una carta de ella.
  7. 7. Querido Nicodemus: No creas que me he olvidado de vuestro problema. Me fui de tu bosque bastante impactada por todo lo que vi y oí. Desde entonces estoy reflexionandopara intentar ofreceros un poco de ayuda. ¿De verdad que no te reconoces en la naturaleza de sus temperamentos? Yo, en cambio, reconocí en la fuerza de Nora mi propia fuerza y en la sensibilidad de Lysander, latuya. ¡Cuántas veces soñamos con poder hacer lo que han hecho! La única diferencia es que han tenido más valor que tú y yo para hacer realidad sus sueños. Por supuesto que no estoy de acuerdo con sus formas. El engaño no debe tener cabida en nuestrasvidas, pero creo que ésta ha sido su única equivocación y bien sabes tú que han pagado por ello, al nopermitírseles que se vuelvan a encontrar. Pero realmente, ¿qué daño han hecho? Cuando entré en esa sala del edificio de La Ley lo que allí encontré fueron auténticas obras de arte ycompuestos para mejorar notablemente la salud. En cuanto a Nora y Lysander me sorprendió gratamente su sinceridad y madurez y quieren,por supuesto, compartir sus dones con la comunidad. ¿Cuál es el problema? Como creo que aún no habéis meditado detenidamente sobre esto, te diré lo que pienso. Es miedo, simple y puro miedo. Sí, miedo a lo desconocido, miedo a lo que pueda pasar si haycambios. No os asustéis. Nada malo puede surgir del crecimiento personal de hadas y duendes, al contrario,este crecimiento seguro va a repercutir en el crecimiento y mejora de toda la comunidad. Tal vez sea hora ya de revisar las leyes del Gran Consejo de Duendes y cambiar las que estánproduciendo dolor. Tendríamos que entender de una vez por todas, que para ser seres completosnecesitamos tener libertad para elegir y que cualquier misión puede ser realizada indistintamente, porduendes o hadas. Sé que pensarás en todo esto. Recuerdo tu alma sensible y seguro me has entendido. Un afectuoso abrazo. CharissaTras un tiempo de dudas, Nicodemus decidió hablar con el Consejo. No fue fácil para él. Enun primer momento, se sintió solo e incomprendido, pero contó con el apoyo de Charissa.
  8. 8. Faltaría a la verdad si os dijera que este asunto se resolvió de inmediato. Necesitó demuchas conversaciones entre duendes y hadas. También fueron muchas las reuniones que tuvoque tener el Consejo. La placidez de sus vidas fue sustituida por revuelo e intranquilidad, pero al fin, la másimportante de todas las leyes en su reino, pudo ser cambiada. Derogaron: “Las Hadas tienen una misión y los Duendes tienen otra”. En su lugar se erigió: “Cada Hada y cada Duende, tiene libertad para elegir su Camino de Vida.” Como ocurre con toda nueva norma que se quiera implantar, requirió de un tiempo para queempezase a funcionar de forma favorable. Por suerte, contaron con la inestimable ayuda deCharissa que fue la primera Hada que perteneció al Gran Consejo. Su sabiduría y sutolerancia, guiaron este proceso de manera satisfactoria. El día que tomó posesión de su cargo recibió como regalo, ante la atenta mirada de todoslos presentes, una pintura con un gran Arco Iris que había realizado Nicodemus. Al comenzar la sesión guiñaron sus ojos, al unísono, en forma de mensaje disimulado. Con la ayuda que ofrecieron a Lysander y a Nora, habían hecho realidad su viejo sueño: “Que ese mundo en Beige y Marrón, fuese un mundo Multicolor” Y colorín colorado como tú bien sabes, este cuento…no se ha acabado… Te acuerdas de lo que te pedí al principio de este relato… Ya te lo recuerdo yo. Te invito a que cuentes esta historia para que no quede nadie, nadie, nadie, que no sepa quetiene derecho a elegir y por favor, créelo tú. Da igual si eres Hada o Duende. Tienes derecho aque se cumplan tus sueños, a que tu vida sea en colores… Elige… Sé feliz…Te lo deseo desde lo más profundo de mi alma.Ana María R. Novoa8 de marzo de 2010

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