El informe de Brunner de 1994, encargado durante el gobierno de Patricio Aylwin, analiza el estado de la educación chilena, identificando problemáticas como la desarticulación entre niveles educativos y la baja calidad de la enseñanza. Propone diversas recomendaciones para mejorar el sistema, incluyendo la obligatoriedad del kínder, la capacitación docente y la implementación de programas de apoyo a estudiantes vulnerables. A pesar de algunos avances desde entonces, muchos de los problemas identificados persisten, subrayando la necesidad de una inversión adecuada y reformas continuas en la educación.