Las siete características fundamentales de los seres vivos son: crecimiento, reproducción, metabolismo, irritabilidad, adaptación, movimiento y evolución. Los seres vivos crecen y se reproducen, ya sea de forma asexual o sexual, y tienen procesos metabólicos para obtener energía. También responden a estímulos, se adaptan a su entorno y, en algunos casos, se mueven. A lo largo del tiempo, las especies evolucionan a través de mecanismos como la reproducción y las mutaciones genéticas.