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INFLUENCIA DEL SISTEMA EDUCATIVO ROMANO EN LA EDUCACIÓN ACTUAL

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INFLUENCIA DEL SISTEMA EDUCATIVO ROMANO EN LA EDUCACIÓN ACTUAL

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Cada sociedad sufre un proceso de cambio, es por ello que se da una mirada al pasado en el caso de la educación romana, la cual nos dio grandes aportes en el sistema educativo que tenemos hoy en día. “Esta ciudad ubicada en el corazón de Lacio nació como una urbe de pequeñas dimensiones en medio de un valle rodeado por siete colinas, la mayoría de sus fundadores eran latinos.”¹ Aquí radica la importancia de experiencias educativas de ese tiempo para relacionar y dar identidad al quehacer educativo en México. Debido a que actualmente en todo el mundo las instituciones educativas debe enfrentar retos particularmente difíciles: debe formar ciudadanos capaces no simplemente de adaptarse a los inadvertidos cambios de la sociedad y de las actividades técnicas y científicas, sino de generar y conducir dichos cambios; deben de encontrar las formas de incidir de manera cada vez más decidida, eficazmente en la sociedad y rescatar el valor cultural de la educación. En base a esto, se debe conseguir un verdadero cambio en la enseñanza del estudiante, para que así se pueda entender y mostrar con evidencia, la herencia de esta cultura romana y comprobar cómo las formas de enseñanza antiguas nos ayudan a entender mejor el presente en la realidad educativa.

Cada sociedad sufre un proceso de cambio, es por ello que se da una mirada al pasado en el caso de la educación romana, la cual nos dio grandes aportes en el sistema educativo que tenemos hoy en día. “Esta ciudad ubicada en el corazón de Lacio nació como una urbe de pequeñas dimensiones en medio de un valle rodeado por siete colinas, la mayoría de sus fundadores eran latinos.”¹ Aquí radica la importancia de experiencias educativas de ese tiempo para relacionar y dar identidad al quehacer educativo en México. Debido a que actualmente en todo el mundo las instituciones educativas debe enfrentar retos particularmente difíciles: debe formar ciudadanos capaces no simplemente de adaptarse a los inadvertidos cambios de la sociedad y de las actividades técnicas y científicas, sino de generar y conducir dichos cambios; deben de encontrar las formas de incidir de manera cada vez más decidida, eficazmente en la sociedad y rescatar el valor cultural de la educación. En base a esto, se debe conseguir un verdadero cambio en la enseñanza del estudiante, para que así se pueda entender y mostrar con evidencia, la herencia de esta cultura romana y comprobar cómo las formas de enseñanza antiguas nos ayudan a entender mejor el presente en la realidad educativa.

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  1. 1. INFLUENCIA DEL SISTEMA EDUCATIVO ROMANO EN LA EDUCACIÓN ACTUAL Francisca Milagros Padilla García Anel Karen Burelo García Posgrados, Universidad Popular de la Chontalpa RESUMEN Cada sociedad sufre un proceso de cambio, es por ello que se da una mirada al pasado en el caso de la educación romana, la cual nos dio grandes aportes en el sistema educativo que tenemos hoy en día. “Esta ciudad ubicada en el corazón de Lacio nació como una urbe de pequeñas dimensiones en medio de un valle rodeado por siete colinas, la mayoría de sus fundadores eran latinos.”¹ Aquí radica la importancia de experiencias educativas de ese tiempo para relacionar y dar identidad al quehacer educativo en México. Debido a que actualmente en todo el mundo las instituciones educativas debe enfrentar retos particularmente difíciles: debe formar ciudadanos capaces no simplemente de adaptarse a los inadvertidos cambios de la sociedad y de las actividades técnicas y científicas, sino de generar y conducir dichos cambios; deben de encontrar las formas de incidir de manera cada vez más decidida, eficazmente en la sociedad y rescatar el valor cultural de la educación. En base a esto, se debe conseguir un verdadero cambio en la enseñanza del estudiante, para que así se pueda entender y mostrar con evidencia, la herencia de esta cultura romana y comprobar cómo las formas de enseñanza antiguas nos ayudan a entender mejor el presente en la realidad educativa. Palabras clave: educación, sistema de enseñanza, instituciones educativas, sistema romano. INTRODUCCIÓN La enseñanza que se impartía en las escuelas romanas no es distinta a la que se imparte hoy en día, es por este motivo que debemos de conocer el panorama de la educación en Roma debido a que da continuidad y una base sobre la que se fundamenta la actual instrucción. Pero, a la que se dio debido a su proceso de transformación, una adaptación en la sociedad globalizada y dinámica en la que nos encontramos inmersos. Debido a lo anterior, para la realización de este artículo se hizo una investigación la cual tiene un enfoque cualitativo referido como investigación interpretativa, centrada en el entendimiento del significado de las acciones de los seres vivos, sobre todo de los humanos y sus instituciones. Tal es el caso de las Instituciones Educativas en el periodo de Roma y en el México actual. Para ello, se basó en el proceso inductivo que consiste en explorar y describir, y luego generar perspectivas teóricas. Asimismo las técnicas de recolección de datos utilizadas, fue la revisión de documentos y registro de la historia de vida en el caso de la cultura romana, así como la interacción que se tiene en el ámbito educativo en la actualidad. El propósito utilizado para este proceso de indagación fue el holístico, el cual “consiste en “reconstruir” la realidad, tal como la observan los actores de un sistema social previamente definido. Es decir, explorar y analizar la formación académica y el sistema de enseñanza de Roma y el impacto que tiene en nuestra
  2. 2. época. Dentro del enfoque cualitativo existe un marco de interpretación, situándose el concepto de patrón cultural, que parte de la premisa de que toda cultura o sistema social tiene un modo único para entender situaciones y eventos. Esta manera de ver el mundo, afecta la conducta humana.” (Sampieri, 2010). Así los elementos que marcan esta civilización no permanecieron estáticos, sino que al contrario, cada vez más supieron aprovechar el sistema educativo que tenían el cual se fue transformando en sus distintos periodos. En base a esto, en el presente artículo se busca aportar algunas reflexiones acerca del camino que tuvo la educación muy peculiar en el estado romano y así determinar la influencia de ese sistema de enseñanza en la educación actual. HISTORICIDAD DEL SISTEMA EDUCATIVO ROMANO “El pasado es un dato no modificable, pero el conocimiento de ese pasado se transforma y perfecciona incesamente” M. Bloch Para comprender cabalmente el mundo actual, es necesario conocer el pasado, específicamente, en el ámbito filosófico y educativo. De allí el interés de analizar el ideal del progreso Romano para vislumbrar el legado cultural, educativo y filosófico que nos heredaron, que aplicamos y tenemos en uso en los tiempos actuales, pese a la globalización. Cabe hacer referencia, que la base de ese sistema educativo fue la filosofía, que aún sigue vigente en nuestra época, con modificaciones y adecuaciones al contexto vigente, pero tomando esos modelos de enseñanza como referencia. De allí, el objetivo del presente artículo, que es determinar la influencia del sistema educativo romano en la educación actual. Para lo cual es necesario situarse en el aspecto histórico- educativo en los que se fundamentan y propician su comprensión; es decir, debe considerarse inscripta en el escenario donde se desarrolla, lugar donde puede ser comprendida y explicada esta evolución educativa romana y su influencia en la actualidad. Para dar cuenta de ellos, se aborda el estudio de la educación romana, desde el plano cronológico global, remontándose hasta el año 753 a.C., cuando Roma atravesó varias etapas desde su formación hasta su caída. “La monarquía de los siglos VIII al VI a.C., República de los siglos VI al I a.C. y el Imperio del I al V d.C.”¹ Su evolución, en términos generales, fue paralela a la griega, pero más tardía, más lenta y tal vez, menos radical. Una de las características originales de la más antigua educación romana: es que era una educación de campesinos. Para comprenderla no se tiene más que observar cuál es en esencia, aún hoy, la formación de los modestos aldeanos. La educación, para ellos, es ante todo la iniciación progresiva en un modo de vida tradicional. Desde el momento en que se despierta su conciencia, ya en sus mismos juegos, el niño se esfuerza por imitar los gestos, el comportamiento y las tareas de sus mayores. A medida que va creciendo se hace admitir, silencioso y reservado en el círculo de los adultos. Oye hablar a los viejos, sobre la lluvia, el buen tiempo, los trabajos, los hombres y los animales; se inicia de esta manera su educación. Poco a poco se incorpora a los trabajos del campo, acompaña al pastor o al labrador, procura desempeñar el papel de éstos, siente un honor el hecho de que se le considere digno de ello. Sobre un modelo de tal tipo se debe imaginar la antigua educación romana. Ésta, descansa sobre la noción fundamental del respeto a la costumbre
  3. 3. ancestral. Revelar esa costumbre a la juventud, hacerla respetar como un ideal indiscutido, como la norma de toda acción y de todo pensamiento, es la tarea esencial del pedagogo. El marco de tal formación educativa, es la familia. La importancia de la tradición se expresa básicamente en el peso que posee el mos maiorum (los ancestros) en todos los planos de la realidad histórica de Roma en el periodo que aludimos; en el plano de la ciudad, este hecho haría afirmar a Cicerón que “la fortaleza de Roma descansa tanto en las viejas costumbres como en el vigor de sus hijos” (Citado en De león, 2013) Aquí radica la importancia que hereda la participación de la familia en la enseñanza de los hijos. Relacionándolo con la actual enseñanza en México, se cita en la Ley General de Educación sección 1: de los padres de familia en su artículo 66, fracción II que: “Son obligaciones de quienes ejercen la patria potestad o la tutela, apoyar el proceso educativo de sus hijas, hijos o pupilos”. De hecho, todos los historiadores del derecho se complacen en subrayar la sólida constitución de la familia romana, la autoridad soberana de que está investido el paterfamilias y el respeto de que es objeto la madre romana: en ninguna parte el papel de esta célula social aparece con tanta evidencia como en la educación. A juicio de los romanos, la familia es el medio natural donde debe crecer y formarse el niño. “En Roma no se confía la educación del niño a un esclavo, sino que es la madre misma la que educa a su hijo.”² Hasta en las mejores familias, la madre se honra de permanecer en su casa para asegurar el cumplimiento de este deber, que la convierte en preceptora de sus hijos. La influencia de la madre marcaba al hombre para toda la vida, cuando la madre no bastaba para desempeñar esta función, se elegía como institutriz de los hijos de la casa, a alguna parienta venerable, de edad madura, que sabía imponer en su derredor, incluso en los juegos, una atmósfera de elevada inspiración moral y severidad. Desde los siete años en adelante, el niño, se liberaba de la dirección exclusiva de las mujeres; pasaba entonces a depender de su padre. Nada caracteriza mejor este rasgo que la educación romana: el padre es considerado como el verdadero educador; vendrán luego los maestros, pero la acción de éstos, se juzgará siempre más o menos asimilable a la influencia paterna. Si las hijas permanecen más tiempo en la casa, a la sombra de su madre, dedicadas a hilar la lana y a los trabajos domésticos, los hijos por su parte acompañan al padre, siguiéndolo hasta el interior de la curia (lugar en el que se reunía la división administrativa para discutir sus asuntos)³ donde asisten con él a las sesiones del Senado; e inician a su lado en todos los aspectos de la vida que les aguarda, instruyéndose a través de sus preceptos y, mejor aún, a través de su ejemplo. El joven noble romano, vistiendo su toga bordada en púrpura denominada Praetextatus, asiste a los festines de los adultos; participa en ellos con sus cantos y realiza la función de escudero servidor al lado de su padre. Así de esta forma la educación familiar concluía hacia los dieciséis años. Una ceremonia solemnizaba esta etapa: el adolescente se despojaba de la toga bordada de púrpura y de las demás insignias que simbolizaban la infancia y vestía desde ese momento la toga viril. Aunque desde ese instante ya se contaba entre los ciudadanos, su formación todavía no se había completado: antes de comenzar el servicio militar debía consagrar normalmente un año al “aprendizaje de la vida pública”. Salvo excepciones no era ya el padre quien se encargaba de ello, sino algún viejo amigo de la familia, algún político cargado de años, de experiencia y de honores. Estas referencias como ocurre con M. Porcio Catón, defensor a ultranza de la
  4. 4. tradición romana frente a los aires helenizantes de comienzos del siglo II a. C., quien educó personalmente a su hijo M. Catón Liciano, ya que, “según Plutarco (Abbagnano, 1993), él mismo le enseñaba las letras, le daba a conocer las leyes, y lo ejercitaba en la gimnasia, adiestrándolo no solo a tirar con el arco, a manejar las armas y a gobernar un caballo, sino también a herir con el puño, a tolerar el calor y el frio y a vencer nadando las corrientes y los remolinos de los ríos”; y el propio Plinio el Joven, refiriéndose a los primeros momentos de la Historia de Roma, recoge esta misma caracterización, pero de forma genérica: “cada uno, afirma, tenía por maestro a su propio padre, y quien carecía de él tomaba como padre a algún anciano distinguido y prudente; así aprendían de la forma más segura, por los ejemplos y la práctica, cuál era el poder de los relatores, el derecho de los que se oponían, la autoridad de los magistrados, la libertad de los otros…” (De león, 2013) En principio, al cabo del año terminaba ese aprendizaje propiamente dicho y el joven romano partía para enrolarse en el ejército” (Marrou, 2004)”; pero el aprendizaje político era una cosa demasiado seria como para considerarlo concluido con tanta rapidez. El joven noble continuaba siguiéndole los pasos a un hombre político de éxito, a su propio padre o con más frecuencia, a un gran protector. Lo mismo ocurría con la carrera militar. Durante el primer año se prestaba servicio como soldado raso: se creía conveniente que un futuro jefe aprendiese ante todo a obedecer, y para una futura carrera política siempre se veía bien haber recibido alguna herida gloriosa o haber realizado alguna hazaña de novato. Pero, desde luego, los jóvenes nobles no eran tratados como simples soldados: tenían padrinos encargados de dirigirlos y protegerlos. Por otra parte, muy pronto dejaban de ser meros soldados para servir como oficiales de estado mayor, ya porque fuesen elegidos para ese grado por el pueblo o porque los designase el mismo general en jefe. “Agregado administrativo” u oficial del estado mayor, el joven aristócrata romano concluye su formación a la sombra de una alta personalidad a quien profesa respeto y veneración. Para enlazar esta formación educativa de los romanos que tenían de manera participativa en el ámbito social, cultural y político con el contexto actual de México, se vislumbra en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que nos rige en su artículo 24. “Toda persona tiene derecho a la libertad de convicciones éticas, de conciencia y de religión, y a tener o adoptar, en su caso, la de su agrado. Esta libertad incluye el derecho de participar, individual o colectivamente, tanto en público como en privado, en las ceremonias, devociones o actos del culto respectivo, siempre que no constituyan un delito o falta penados por la ley”. Ahora bien, definiendo el contenido de aquella antigua educación, advierto, en primer lugar, un ideal moral: lo esencial es formar la conciencia del niño o del adolescente, inculcarle un sistema rígido de valores morales, de reflejos seguros y un estilo de vida. En suma, lo que caracteriza a Roma es que ese ideal romano no fue discutido jamás. La educación moral del joven romano, se alimentaba por una selección de ejemplos que se ofrecían a su admiración; poco importaba que muchos de estos ejemplos fuesen legendarios: se los presentaba y se les revivía como históricos. Se encuentra aquí la dominante familiar en la educación. La cultura romana será siempre una cultura aristocrática: al viejo patriciado le sucede una nueva nobleza, no menos preocupada por ilustrar sus tradiciones familiares. Al joven noble no sólo se le educa en una atmósfera de respeto a la tradición nacional, sino también de respeto a las tradiciones propias de su familia.
  5. 5. Así de esta manera, el joven romano aprende únicamente aquello que debe saber un buen propietario rural, y en primer término, la agronomía. Es preciso que él mismo sepa dar valor a sus bienes: sino cultiva él mismo la tierra, por lo menos debe dirigir la explotación, supervisar el trabajo de los esclavos, aconsejar a su granjero o a su capataz. En términos generales, la aristocracia romana supo adaptarse con flexibilidad a la evolución de las condiciones económicas y aprovechar todo el aporte de la agronomía científica, helenística o cartaginesa. Junto con la agricultura, se preocupan por enseñar a sus hijos todo cuanto un gentil hombre rural estima útil conocer. LA EXPANSIÓN ROMANA No fue este el sistema que subsistió, ya que se produjo un cambio tan radical en el concepto de la enseñanza que los sistemas resultaron totalmente diferentes. Debido que “a partir del siglo VI al I a.C. se iniciaba la expansión romana, sufriendo un cambio completo como consecuencia de las modificaciones que tiene la sociedad y la cultura, este período del proceso se denomina Roma republicana.” La contraposición entre romanos y griegos se funda ante todo en el contraste entre dos estadios de desarrollo anacrónicamente correlacionados: lo que gusta corrientemente llamarse virtud “romana” no es otra cosa que la vieja moral de la ciudad antigua, a la que se mantuvieron fieles los romanos de la República. Por una parte, la originalidad romana, frente a la griega, se haya marcada por ese arcaísmo remanente. Roma no se liberará jamás por completo del ideal colectivo que consagra el individuo al servicio del Estado; jamás consentirá en renunciar a él, ni aun cuando la evolución de las costumbres la haya alejado de aquél; Roma volverá sus ojos con nostalgia hacia ese ideal y se esforzará periódicamente por retornar a él. Durante los primeros siglos de su desarrollo, la civilización romana se fue forjando de manera independiente, al margen del mundo griego, sin sufrir todavía profundamente la influencia de éste. En la medida en que subsista alguna influencia de ese sentido primitivo en la cultura latina posterior, incluso cuando haya sido como absorbida en el área helenística, Roma continuará contraponiéndose a Grecia. En particular, si la educación latina sigue siendo, hasta el fin, algo muy distinto de la educación clásica griega, a la cual sin embargo veremos que se amolda estrechamente, es en la medida en que conserva ciertos rasgos de aquella vieja y original educación romana. De esta manera, la educación dejó de ser patriarcal con la llegada de los esclavos griegos, mucho más instruidos que los romanos, se crean en Roma las primeras escuelas. El niño ya no estará al lado del paterfamilias, si no que pasará a manos de magister. Por lo que hizo necesario abrir nuevos caminos en el mundo de la educación, el resultado de todo ello fue la implantación de “un sistema educativo (Ludus litterarius) distribuido en tres niveles de enseñanza: primaria, secundaria y superior.” (Marrou, 2004). Así, las familias que tenían medios económicos pudieron disponer de este sistema de estudios para sus hijos: En la primera etapa educativa, las escuelas estaban a cargo de un ludi magister ("maestro"), que impartían la educación elemental (Ludus Principalis). Aquí el niño a partir de los siete años aprendía con un maestro a leer, escribir y hacer algunas operaciones elementales. La disciplina era severa, pero los niños jugaban con letras de madera o marfil y con ellas aprendían a leer y a escribir. Por eso a esta escuela le llaman «juego» (ludus) y el maestro era magister ludi. La escuela se situaba en un pequeño cuarto 4
  6. 6. (taberna), en una cabaña o en el jardín (según el tiempo y las posibilidades). El maestro tenía una silla (cathedra) o un taburete (sella). Los niños se sentaban en escaños (subsellia). (De león; 2013) Las escuelas a cargo de un ludi grammaticus ("gramático"), que correspondían a lo denominado actualmente enseñanza secundaria (Ludus Grammaticus), que daba a inicio a los doce años y concluía a los dieciséis, esta segunda etapa podía ser privada o pública. El profesor era el grammaticus que enseñaba a entender y comentar los textos literarios. Comentando los textos clásicos, los niños aprendían el plan de estudios que recibía por nombre cuadribium, que contenía: Geometría, Retorica, Filosofía y Artes, En la tercera etapa, las escuelas quedaban a cargo de un ludi rhetor ("retórico"), establecimientos de educación superior que iniciaban con la retórica y, seguían con la enseñanza del derecho y de la filosofía, una especie de universidad (Ludus Rhetoricae). En esta enseñanza se preparaba en la elocuencia al futuro político romano. El profesor era el rhetor (maestro de oratoria). Así mismo, de pequeños podían tener un maestro en casa (magister), que generalmente era un esclavo o liberto griego o bien ir a una escuela llevados por un esclavo (pædagogus) que después también les repasaba las lecciones en casa. Aunque en el periodo antiguo se daba una enseñanza informal, es en este periodo donde inicia la aparición de las escuelas formales en el sistema educativo metódico, en donde se puede observar la relación de enseñanza que tenían los romanos y la actual. Se destaca cómo el alumno no sólo aprende en la escuela, que ocupa un lugar secundario, sino también en casa bajo la supervisión de su maestro; es decir, en casa se educa y en las instituciones educativas se forma. Aunque aquí actualmente existe un parteaguas, debido a que algunos padres tienen poca entereza en la educación de sus hijos; por ello dice Maritain (Citado por Yurén, 2008) en esta noción existencial e histórica “aunque el hombre evoluciona en la historia, su naturaleza como tal, su lugar, y su valor en el cosmos, su dignidad, sus derechos y sus aspiraciones como persona, y su destino no cambian”. Entonces vemos que aunque se de una época diferente a la romana, debe prevalecer esa preocupación en la educación de los hijos o del alumnado según sea el caso. Como menciona Robert Hutchins en su famoso polisilogismo: “La educación implica la enseñanza. La enseñanza implica el conocimiento. El conocimiento es la verdad. La verdad es igual en todas partes. Por tanto, la educación debe ser igual en todas partes” (Yurén, 2008) Por otra parte, impera el nacimiento de las escuelas particulares las que hoy en día existen y a las que solo les es posible asistir a las personas que tengan una buena posición económica. Pero algo extraordinario surge a pesar de ello, se inicia el sistema educativo al cual llamamos ahora sistema de educación básica (primaria, secundaria y preparatoria). ESPLENDOR DEL IMPERIO Ahora, la época de esplendor del imperio del Siglo I al V d.C. se caracteriza por tener una gran influencia de la cultura griega. Debido a la formación de una nueva clase social que ostenta el poder político, se exige una educación superior. El espíritu de la nueva educación busca el ideal de la perfección humana. Este ideal se enfoca en la formación del Político y del Orador basándose en una cultura político- jurídica. Además, el político o el orador debían estar versados en Retórica y Filosofía. Por lo anterior, la institución educativa debe cambiar y la manera de enseñanza
  7. 7. también, ya que hoy en día las instituciones educativas en todo el mundo debe enfrentar retos particularmente difíciles: debe formar ciudadanos capaces no simplemente de adaptarse a los inadvertidos cambios de la sociedad y de las actividades técnicas y científicas, sino de generar y conducir dichos cambios; deben de encontrar las formas de incidir de manera cada vez más decidida, eficazmente en la sociedad y rescatar el valor cultural de la educación. Estos son algunos de los aspectos en que se resume el reto de mejorar la institución educativa presente, como fue ejemplar el pueblo de Roma; que en su proceso evolutivo fue renovando la enseñanza. Por tanto, la institución educativa se ocupa de la socialización del alumno y de la transmisión de la herencia cultural de una sociedad de una generación a otra (en este caso de la herencia romana). De esta manera, es interesante ver la ubicación temporal de la modernidad centrado en nuestro tiempo y centrado en la educación. Con el Imperio, cambia la estructura política y social y por tanto la educativa en Roma. Así mismo, se identifica por adoptar la educación helenística al espíritu romano y a los medios de la expresión latina. La pedagogía romana tuvo un sentido pragmático y fue más retórica que filosófica. En la época anterior, en la roma republicana ya existía el modelo de educación básica, se distingue de la anterior, por su organización; deja de ser un asunto particular, privado, para convertirse en una educación pública. Debido al panorama anterior, se realizará una analogía con la actual Educación Pública en México, en la que su objetivo general de acuerdo a la Secretaria de Educación Pública es “Garantizar el derecho a la educación, entendido como la igualdad de oportunidades para el acceso, la permanencia y el logro educativo de todos los niños y jóvenes del país en la educación básica. Garantizar que todos los niños y jóvenes que cursen la educación básica adquieran conocimientos fundamentales, desarrollen competencias, valores y comportamientos necesarios para alcanzar una vida personal y familiar plena para ejercer una ciudadanía responsable y comprometida, participar en el trabajo productivo y continuar aprendiendo a lo largo de la vida.” “Esta transformación comienza en el S. I a.C. con la creación de escuelas municipales, en las que el estado interviene más bien con asistencias y una cierta inspección; pero después llega a hacerse su legislador y director.” Aun en esta época del Imperio, la instrucción colectiva en la escuela es ya una costumbre arraigada desde mucho tiempo atrás, se discuten todavía, según el testimonio de Quintiliano, las ventajas y los inconvenientes de ambos sistemas, y no siempre se renuncia al viejo método que retenía al niño en el seno de la casa familiar. La organización de la enseñanza siguió siendo parecida a de época anterior con sus tres grados del literato, el gramático y el retórico; pero con su nuevo sentido imperial, de absorción y nacionalización de los países conquistados. A la liberación de la cultura de la época anterior, siguió ahora la universalización de la cultura romana y en particular de la lengua latina, así como de su derecho. También en este periodo surgen las Universidades o las Instituciones de Educación Superior, indiscutiblemente estas instituciones eran y siguen siendo los centros generadores del pensamiento, los saberes y el conocimiento de las sociedades como se ha apuntado y, son por excelencia también, los centros que sintetizan lo importante de las nuevas formas culturales que emergen y al mismo tiempo conservadoras de las manifestaciones culturales que proveen de identidad y pertenencia. Producto de esta incertidumbre frente al panorama surgen interrogantes como; ¿se tendrá claro en las instituciones educativas 5
  8. 8. actuales sobre qué tendencias operan sus cambios?, ¿los cambios se están generando a partir de una conciencia de estudio de los antecedentes históricos educativos? Evidentemente desde las instituciones, los actores educativos deben reflexionar conforme a esas tendencias. Esto se somete a que aun cuando muchas instituciones pueden estar seriamente interesadas en mejorar, no lo hacen porque no saben cómo hacerlo. Se hace indispensable, entonces, la generación de elementos que aporten apoyo en todos los renglones relevantes para el mejoramiento de la calidad y la eficiencia de las instituciones y los programas de innovación y actualización, métodos de enseñanza, entre otros. Aquí radica el impacto y trascendencia que tiene el sistema de enseñanza romano hasta nuestros tiempos actuales, en donde debe de haber un progreso significativo y aprender de la experiencia. Es por ello como afirma Marco Tulio Cicerón "Quien olvida su historia está condenado a repetirla". CONSIDERACIONES FINALES La cultura romana tiene como fondo, igual que la griega, una civilización anterior, en este caso la etrusca, impugnar la incómoda presencia de un pueblo de origen extranjero, hablo de los etruscos (quienes eran las personas que pertenecían al pueblo que habitó en Eutroria antes de ser dominado por Roma) que alcanzó un gran desarrollo y que ha influido grandemente en aquella. La educación en Roma no es algo inalterable, sino que se vio sometida a diferentes transformaciones a lo largo de la historia. Por un lado, el cambio de la sociedad romana y por otro la influencia de Grecia que se proyectaron sobre el modelo educativo de Roma. Los romanos plasmaron una cultura que sustituyó una síntesis superior de las culturas anteriores, pero con el sello peculiar de su realidad telúrica, histórica y social. Por lo tanto, la educación romana posee una importancia tan destacada y su influencia ha sido tan grande en el mundo occidental, sobre todo en los países latinos dejándole una herencia en diversos temas de formación (música, artes, escritura, etc.). Muestra de ello es el impacto y aporte que tiene hasta nuestros días, por ello resultó imprescindible conocer la historia y evolución del sistema de enseñanza informal y formal el cuál ha sido transformado pero con la iniciativa de esta cultura. NOTAS 1. Consultado el 28 de Septiembre de 2014 en http://www.historiadelascivilizaciones.com/2013/02/antigua-roma-etapas- historicas.html 2. Consultado el 23 de Seotiembre de 2014 en file:///C:/Users/Familia/Downloads/Dialnet-LaEducacionEnRoma- 4183956%20(3).pdf 3. Consultado el 1 de Octubre de 2014 en http://es.wikipedia.org/wiki/Curia 4. Consultado el 26 de Septiembre de 2014 en http://enciclopedia.us.es/index.php/Historia_de_Roma 5. Consultado el 26 de Septiembre de 2014 en http://www.monografias.com/trabajos87/educacion-roma/educacion-roma.shtml REFERENCIAS Parain, Brice. (1990) Historia de la filosofía. Del mundo romano al Islam medieval. México, Siglo XXI. Fartus Martínez, Maximiliano. (1992) Historia de la filosofía y de la ciencia. Del milagro griego al
  9. 9. siglo del genio. Universidad de Valladolid, 153-155. Zea, Leopoldo. (1993) Introducción a la filosofía. La ciencia del hombre en la filosofía. UNAM, México, 135-141. Xirau, Ramón. (2009) Introducción a la historia de la filosofía. UNAM, México, 96-115. Copleston, Frederick. (2004) Historia de la filosofía. Vol. 1: Grecia y Roma. Barcelona, 379-383. Marrou, Henry-Irenee. (2004) Historia de la educación en la antigüedad. España De león Lázaro, Guillermo 2004: Recuperado dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/4183956.pdf Yurén Camarena, María Teresa (2008) Filosofía de la Educación en México. Principios, fines y valores. México Abbagnano, N. y Visalberghi, A. (1992) Historia de la Pedagogía. Cfe, México S. Broudy, Harry (1994) Filosofía de la Educación. México. Hernández Sampieri, Roberto, et. Al. (2010) Metodología de la Investigación. Mc Graw Hill, México Consultado el 1 de Octubre de 2014 en http://basica.sep.gob.mx/seb2010/interiores/interiores_filosofia.html SÍNTESIS CURRICULAR Francisca Milagros Padilla García Es egresada de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, de la licenciatura de Ciencias de la Educación. Estudia la Maestría en Educación con Orientación en Docencia en la Universidad Popular de la Chontalpa. Se desempeña como profesora de grupo en la Escuela Telesecundaria Amadeo de la Fuente de la Fuente, Huimanguillo, Tabasco. E-Mail: lovesong984@hotmail.com Anel Karen García Burelo García Es egresada de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, de la licenciatura en Sociología. Estudia la Maestría en Educación con Orientación en Docencia en la Universidad Popular de la Chontalpa. Se desempeña actualmente como profesora de grupo en el Colegio de Bachilleres de Tabasco (COBATAB) Plantel #32, Cunduacán, Tabasco. E-Mail: anel_0214@hotmail.com

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