La Tierra se formó hace aproximadamente 4,600 millones de años a través de la acreción de materiales con diferentes densidades, lo que dio lugar a la formación del núcleo y el manto. Originalmente en estado líquido, la Tierra se enfrió con el tiempo solidificando su superficie y liberando gases para formar la atmósfera. La corteza terrestre y el manto se dividen en capas según su composición y comportamiento mecánico. El movimiento de las placas tectónicas, impulsado por la dinámica del manto