El regreso: proceso de
integración y adaptación
Capítulo
Un nuevo país para el menor
Afianzamiento del vínculo afectivo
Aspectos legales y administrativos
Los informes de seguimiento
Reflexiones a tener en cuenta en el proceso de integración
6
Pasos a dar durante el proceso de adopción
52
Un nuevo país para el menor
Como hemos comentado en el capítulo anterior, la adopción va a supo-
ner para el menor una experiencia trascendental, ya que cambiará por com-
pleto su vida. En el viaje de regreso debemos tener en cuenta que nuestro
hijo estará expuesto a muchos cambios en muy poco tiempo.
Los pequeños hacen un gran esfuerzo para adaptarse a un nuevo país, una
nueva lengua, nuevos rostros, nuevo entorno, nuevo clima, nueva comida,
nuevos hábitos, etc. No es de extrañar que cuando estén tratando de adap-
tarse a su nueva vida les cueste volver a recordar vivencias y experiencias
relacionadas con su pasado e incluso rechacen el contacto con personas de
su país. Poco a poco, y en la medida en la que se va afianzando el vínculo
con nosotros, nuestro hijo irá adquiriendo seguridad y posiblemente, con el
tiempo, se irá interesando por sus orígenes e incluso podrá llegar a verbali-
zar recuerdos de su vida anterior.
Durante los primeros meses debemos tener presente que los niños más
pequeños no tienen desarrollada la capacidad para anticipar los aconteci-
mientos, viven el presente, experimentan lo que sienten sin comprender los
cambios que suceden a su alrededor. Los miedos más frecuentes que apare-
cen en los niños están relacionados con la posibilidad de ser abandonados
de nuevo, de despertarse sin las personas que conocen, de perder aquello
que es conocido para ellos y les ofrece seguridad. Como padres debemos
hacer lo posible para transmitirles seguridad y respeto, aliviando estas vi-
vencias iniciales de caos y pérdida de sus figuras anteriores de referencia y
apego y de sus rutinas diarias.
Afianzamiento del vínculo afectivo
Muchos autores afirman que “la preparación y el acoplamiento son dos
momentos clave para el éxito de una adopción”. En ese sentido, entienden
que los problemas que se pueden presentar después de la adopción son
53
Pasos a dar durante el proceso de adopción
causados por unas expectativas que no se han visto cumplidas, o bien por la
incapacidad de los niños para confiarse por completo a los adultos.
Esta propuesta de reflexión es necesaria para suavizar los miedos y fanta-
sías que surgen en la nueva relación adoptiva.
Cuando hablamos de las expectativas de los padres nos referimos a las
motivaciones y los deseos que les llevaron a plantearse la adopción. Se
trata de un factor clave para explicar el éxito o el fracaso de la adopción.
El segundo gran problema tiene que ver con la capacidad de los niños para
confiarse a los adultos. Esa capacidad puede intentar conocerse cuando eva-
luamos el impacto de su historia previa en su personalidad.
Por tanto, para entender mejor los términos de integración y adaptación,
debemos tener en cuenta los dos aspectos señalados:
- Las capacidades que tenemos como padres.
- La capacidad del menor para adaptarse.
Tenemos que ser conscientes del esfuerzo que supone integrar a un hijo
en la familia por parte de todos. El niño tendrá que asumir nuestro entorno,
nuestra casa, nuestra ciudad, nuestra cultura y a la gente que no conoce. Por
eso es importante explorar los sentimientos personales sobre la adopción y
las dificultades que pueden presentarse en este tipo de relación.
Durante este proceso, la motivación, las necesidades y las habilidades de
los padres adoptivos jugaran un papel fundamental para lograr la educa-
ción adecuada de un hijo adoptado.
Pasos a dar durante el proceso de adopción
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En primer lugar hay que conocer muy bien el punto de partida, es decir, el
momento en el que surge el deseo de ser padres así como el proceso segui-
do hasta llegar a la firme decisión de realizar una solicitud de adopción.
Con la adopción, nuestro deseo de conformar una familia se ha realiza-
do; sin embargo, hay que tener en cuenta que no vamos a ser una familia
convencional, especialmente para algunas personas; será frecuente que nos
asalten preguntas acerca de cómo abordar estas dificultades.
En cualquier caso, debemos vernos como lo que somos: una familia con
un hijo adoptado al que pretendemos querer y educar apoyando su integra-
ción en nuestra comunidad a través de nuestros valores; y no deseamos otra
cosa que ser entendidos y aceptados como una familia normal.
Acostumbramos a creer que, como padres y personas adultas, dispone-
mos de recursos suficientes para manejar adecuadamente la ansiedad, la in-
seguridad y las dudas. Lo habitual es que esto sea así, que seamos capaces de
desenvolvernos en nuestro nuevo papel, aplicando siempre el sentido co-
mún e intentando ponernos en el lugar del niño. No obstante, en ocasiones,
nos vemos desbordados con miedos, sintiéndonos incapaces de hacer frente
a las emociones que se derivan de nuestra nueva situación de ser padres.
Por otra parte, el niño va a responder rápidamente a los estímulos que le
vamos a ofrecer, especialmente cuando obtiene de nosotros una atención
personalizada, llena de cariño y comprensión. Una atención “exclusiva” a
sus necesidades y un entorno agradable le proporcionará un sentimiento de
55
Pasos a dar durante el proceso de adopción
arraigo y de continuidad, factores esenciales para la estabilidad emocional
y la integración.
En todo caso, debemos tener presente que los pequeños van a ser como
“radares”: van a captar enseguida las actitudes de los mayores hacia ellos.
Este nuevo aprendizaje de los niños adoptados vendrá influenciado por las
características del nuevo entorno y por la historia previa que traían cuando
se formalizó la adopción. Éste será para nosotros el punto de partida para
el establecimiento de la relación de apego y adaptación de los niños con su
nueva familia.
Durante las fases iniciales de este proceso de adaptación, el apego y la
proximidad afectiva con las figuras de referencia son esenciales (los padres
especialmente), de la misma manera que lo son la alimentación o la higiene.
Cabe advertir que los niños que han sufrido dificultades y problemas en el
establecimiento de los vínculos anteriormente a la adopción, puedan sufrir
alteraciones durante el proceso de adaptación. Diversos estudios realizados
muestran que el temor que sufren estos niños a una segunda o tercera pérdi-
da de las figuras de afecto puede obstaculizar la nueva vinculación. A veces,
con la finalidad de negar la separación, niegan también el encuentro.
En este momento sería interesante plantearnos cuáles son nuestras fan-
tasías con respecto a la vida que ha llevado nuestro hijo en su país de ori-
gen:
¿Qué fantasías tenemos y cómo pueden condicionarnos?
Tenemos que ser realistas y saber que la adopción supone la filiación de
un menor con una historia previa desconocida. Al abandonarlos, son lleva-
dos al orfanato o a una familia de acogida temporal, donde empezarán su
vida relacional y establecerán los primeros lazos afectivos tanto con adultos
Pasos a dar durante el proceso de adopción
56
como con sus iguales. Poco a poco iremos descubriendo de qué modo nues-
tro hijo va asumiendo esta historia previa y cómo afectará ese proceso a su
desarrollo. El desconocimiento inicial puede ser paliado estando cerca de
ellos, escuchándolos y procurando interpretar sus demandas.
La información que podamos transmitir a nuestro hijo acerca de sus orí-
genes y de la adopción será importante para el niño. En relación a esto
pueden surgir las siguientes preguntas:
¿Cómo vamos a decirle que es adoptado?
¿Cómo le vamos a ayudar a que vaya construyendo su propia historia
desde el inicio, desde su nacimiento, aceptando el abandono?
La mejor forma de responder a estas preguntas es manteniendo por nues-
tra parte una postura respetuosa hacia la historia previa del menor, tenien-
do en cuenta no sólo la pertenencia a una etnia o cultura diferente, sino
también a unos padres que, por los motivos que fueran le tuvieron que
abandonar.
La familia biológica puede despertar diversos interrogantes e idealizacio-
nes, tanto para nosotros como para nuestros hijos adoptivos, sobre todo a
partir de la pubertad, cuando aparece la necesidad de búsqueda de respues-
tas por parte del adoptado.
Todos los seres humanos, independientemente de cómo hayamos naci-
do, hemos necesitado “ser adoptados” por nuestros padres. R. Neuberger
(1998), terapeuta familiar experto en adopción, considera que la familia es
una construcción social más allá de una unidad biológica y, por lo tanto,
no da demasiada importancia al modo en que se haya entrado en esa fa-
milia. Desde este punto de vista, aunque se considera que es importante la
•
•
57
Pasos a dar durante el proceso de adopción
revelación y el conocimiento de los orígenes, siempre deben ser posteriores
a la existencia de un sólido sentimiento de pertenencia. Este sentimiento
de pertenencia es el que la familia, tanto nuclear como extensa, deberá
ir transmitiendo al nuevo hijo y que, a su vez, irá creando en el menor el
arraigo necesario para la formación de su propia identidad y su seguridad
y confianza en los vínculos afectivos.
La posición de la familia extensa es de gran importancia para el esta-
blecimiento de este sentimiento de pertenencia. Un niño no es adoptado
solamente por quienes se convertirán en sus padres; su inclusión en la fa-
milia está condicionada además por las creencias y actitudes de los demás
parientes significativos (abuelos, tíos, hermanos, primos).
Es importante preguntarnos cómo va a influir en nosotros y en el niño,
lo que opinan abuelos y tíos acerca de la adopción, qué papel creen que
jugará ese nuevo miembro desconocido, cuáles serán las relaciones que se
establezcan y las reacciones que produzcan su integración en la familia. A
pesar de la firme voluntad de adoptar, y aunque hubiera distintos criterios
en el seno de la familia extensa, su influencia es importante para poder de-
finir una adopción como plena.
La tarea por excelencia de los padres es la crianza y educación de su hijo.
Como decíamos, cada familia se desenvuelve en un medio conocido y con
unos valores aprendidos que serán la base de esta educación. A la hora de
establecer relaciones, los seres vivos nos basamos en lo que hemos aprendi-
do siendo hijos y en la experiencia que la vida nos aporta siendo adultos;
éstas serán nuestras herramientas básicas. Además, podemos ir adquiriendo
pautas o guías que nos sirvan en el quehacer diario con nuestros pequeños
(comida, hábitos de sueño, imposición de límites, etc.) a través de experien-
cias de otros padres, bibliografía especializada o consejos pediátricos. Pero
si estamos atentos para poder interpretar sus demandas, la mayor fuente de
información van a ser nuestros propios hijos.
En cuanto a las diferencias, ya sea en los rasgos físicos como en la filia-
ción (el hecho de ser adoptados), que los menores sentirán respecto a sus
compañeros o hacia nosotros, debemos ponernos en la piel del niño a fin
de entender las actitudes de desconfianza, rechazo o miedo que le puedan
surgir. Cuando las personas nos sentimos diferentes a los demás podemos
tener dificultades para comunicarnos. Si estas diferencias se producen con
los más cercanos, quienes nos dan seguridad, se puede acentuar más la an-
gustia y las dificultades de comunicación; debemos ser pacientes ante esta
desconfianza, es normal y lo más probable es que se pase con el tiempo.
Pasos a dar durante el proceso de adopción
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En el caso de un chico sano, durante la adolescencia, debe aparecer la
necesidad de separarse de sus padres, la búsqueda de lo propio, de una
personalidad única. Es fácil pensar que este proceso en una adopción será
más complicado, entre otras cosas porque la separación y la búsqueda de
diferencias aumentan el temor de los padres a que el hijo desee buscar o
aproximarse a su familia biológica. En cualquier caso, los padres deben apo-
yarles en esta tarea, ofreciéndoles recursos para asumir e integrar su historia
de la mejor manera posible.
Cuando se trata de niños adoptados, los cambios asociados a la ado-
lescencia puede suponer también un sufrimiento añadido, ya que pueden
reactivar los temores de pérdida de los padres.
Por otro lado, como ya hemos mencionado, es posible que los niños
adoptados tienda a idealizar a los padres biológicos, a los que imaginan más
afines. Incluso, en ocasiones, pueden llegar a inventar una realidad inexis-
tente que les sirve para encontrar vehículos posibles de identificación.
Aspectos legales y administrativos
Una vez que estemos de vuelta en nuestro país, debemos realizar los
trámites administrativos pertinentes en relación al tipo de adopción que he-
mos efectuado. Si no se formaliza la inscripción del menor en el Consulado
Español ubicado en su país de origen, los adoptantes tendrán que realizarla
en España. Para ello, deberán proceder a.
1.- Su inscripción en el Registro Civil Central, (si no se hubiera realizado
en el Consulado Español).
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Pasos a dar durante el proceso de adopción
2.- Demandar la expedición, por el Servicio de Adopciones de la Comu-
nidad Autónoma, del Certificado de Convivencia para la inscripción del
menor en la Seguridad Social y para las bajas maternales.
3.- Escolarizar al menor, etc.
Para la realización de dichos trámites, debemos dirigirnos al Registro Civil
y asesorarnos de qué documentos hay que presentar para el correcto regis-
tro del menor en nuestro país. Hay países en los que la adopción no es ple-
na y los menores entran con visado temporal de residencia. Habitualmente,
pasado el período de temporalidad de la condición pre-adoptiva, ya se
pueden realizar las gestiones para la legalización de la situación del menor.
Los informes de seguimiento
Dependiendo de las exigencias de cada país, deberán realizarse informes
de seguimiento para remitirlos al país de origen del menor. Los técnicos en-
cargados de su realización serán los trabajadores de la Administración, si se
ha tramitado el expediente por la vía del Protocolo Público, o los técnicos
de la ECAI con la que la familia ha tramitado su expediente. Tanto la Ad-
ministración como la ECAI deberán remitir estos informes al país de origen
del menor.
¿Qué es el informe de seguimiento?
Para su elaboración los técnicos citan a la familia que acude junto con el
menor y se realiza una entrevista en la que se intenta destacar la progresión
del niño a todos los niveles:
Pasos a dar durante el proceso de adopción
60
- Salud: estado de salud; calendario de vacunaciones; revisiones pediátri-
cas…
- Desarrollo físico y psicomotriz.
- Hábitos de comida y sueño.
- Desarrollo del vínculo afectivo con sus padres y familia extensa: evolu-
ción del apego y maduración emocional.
- Escolarización o proyecto educacional.
- Valoración general del estado del menor.
En función de los criterios de los diversos países, se puede valorar algún
aspecto más que otro, pero en líneas generales éste sería el esquema de los
datos que suelen recogerse en la visita familiar.
Reflexiones a tener en cuenta en el proceso de integración
Etapas en el crecimiento del menor y posibles dificultades
Preescolar
- En esta etapa inicial se suele agudizar el egoísmo de los niños, especial-
mente en relación con sus pertenencias, y les cuesta compartir con los
demás lo que consideran suyo.
- En muchas ocasiones sus actitudes son llamadas de atención para recla-
mar que sus padres estén pendientes de ellos.
- Buscan los límites y cuestionan las normas, oponiéndose con frecuencia
a lo que se les propone.
- Muestran ocasionalmente, irritabilidad y llanto.
- Pueden manifestar miedo a la oscuridad, a quedarse solos y tener pesa-
dillas, especialmente en los primeros días desde su llegada.
- Concretan su descontento con agresiones físicas y verbales.

12 la adopción internacional

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    El regreso: procesode integración y adaptación Capítulo Un nuevo país para el menor Afianzamiento del vínculo afectivo Aspectos legales y administrativos Los informes de seguimiento Reflexiones a tener en cuenta en el proceso de integración 6
  • 2.
    Pasos a dardurante el proceso de adopción 52 Un nuevo país para el menor Como hemos comentado en el capítulo anterior, la adopción va a supo- ner para el menor una experiencia trascendental, ya que cambiará por com- pleto su vida. En el viaje de regreso debemos tener en cuenta que nuestro hijo estará expuesto a muchos cambios en muy poco tiempo. Los pequeños hacen un gran esfuerzo para adaptarse a un nuevo país, una nueva lengua, nuevos rostros, nuevo entorno, nuevo clima, nueva comida, nuevos hábitos, etc. No es de extrañar que cuando estén tratando de adap- tarse a su nueva vida les cueste volver a recordar vivencias y experiencias relacionadas con su pasado e incluso rechacen el contacto con personas de su país. Poco a poco, y en la medida en la que se va afianzando el vínculo con nosotros, nuestro hijo irá adquiriendo seguridad y posiblemente, con el tiempo, se irá interesando por sus orígenes e incluso podrá llegar a verbali- zar recuerdos de su vida anterior. Durante los primeros meses debemos tener presente que los niños más pequeños no tienen desarrollada la capacidad para anticipar los aconteci- mientos, viven el presente, experimentan lo que sienten sin comprender los cambios que suceden a su alrededor. Los miedos más frecuentes que apare- cen en los niños están relacionados con la posibilidad de ser abandonados de nuevo, de despertarse sin las personas que conocen, de perder aquello que es conocido para ellos y les ofrece seguridad. Como padres debemos hacer lo posible para transmitirles seguridad y respeto, aliviando estas vi- vencias iniciales de caos y pérdida de sus figuras anteriores de referencia y apego y de sus rutinas diarias. Afianzamiento del vínculo afectivo Muchos autores afirman que “la preparación y el acoplamiento son dos momentos clave para el éxito de una adopción”. En ese sentido, entienden que los problemas que se pueden presentar después de la adopción son
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    53 Pasos a dardurante el proceso de adopción causados por unas expectativas que no se han visto cumplidas, o bien por la incapacidad de los niños para confiarse por completo a los adultos. Esta propuesta de reflexión es necesaria para suavizar los miedos y fanta- sías que surgen en la nueva relación adoptiva. Cuando hablamos de las expectativas de los padres nos referimos a las motivaciones y los deseos que les llevaron a plantearse la adopción. Se trata de un factor clave para explicar el éxito o el fracaso de la adopción. El segundo gran problema tiene que ver con la capacidad de los niños para confiarse a los adultos. Esa capacidad puede intentar conocerse cuando eva- luamos el impacto de su historia previa en su personalidad. Por tanto, para entender mejor los términos de integración y adaptación, debemos tener en cuenta los dos aspectos señalados: - Las capacidades que tenemos como padres. - La capacidad del menor para adaptarse. Tenemos que ser conscientes del esfuerzo que supone integrar a un hijo en la familia por parte de todos. El niño tendrá que asumir nuestro entorno, nuestra casa, nuestra ciudad, nuestra cultura y a la gente que no conoce. Por eso es importante explorar los sentimientos personales sobre la adopción y las dificultades que pueden presentarse en este tipo de relación. Durante este proceso, la motivación, las necesidades y las habilidades de los padres adoptivos jugaran un papel fundamental para lograr la educa- ción adecuada de un hijo adoptado.
  • 4.
    Pasos a dardurante el proceso de adopción 54 En primer lugar hay que conocer muy bien el punto de partida, es decir, el momento en el que surge el deseo de ser padres así como el proceso segui- do hasta llegar a la firme decisión de realizar una solicitud de adopción. Con la adopción, nuestro deseo de conformar una familia se ha realiza- do; sin embargo, hay que tener en cuenta que no vamos a ser una familia convencional, especialmente para algunas personas; será frecuente que nos asalten preguntas acerca de cómo abordar estas dificultades. En cualquier caso, debemos vernos como lo que somos: una familia con un hijo adoptado al que pretendemos querer y educar apoyando su integra- ción en nuestra comunidad a través de nuestros valores; y no deseamos otra cosa que ser entendidos y aceptados como una familia normal. Acostumbramos a creer que, como padres y personas adultas, dispone- mos de recursos suficientes para manejar adecuadamente la ansiedad, la in- seguridad y las dudas. Lo habitual es que esto sea así, que seamos capaces de desenvolvernos en nuestro nuevo papel, aplicando siempre el sentido co- mún e intentando ponernos en el lugar del niño. No obstante, en ocasiones, nos vemos desbordados con miedos, sintiéndonos incapaces de hacer frente a las emociones que se derivan de nuestra nueva situación de ser padres. Por otra parte, el niño va a responder rápidamente a los estímulos que le vamos a ofrecer, especialmente cuando obtiene de nosotros una atención personalizada, llena de cariño y comprensión. Una atención “exclusiva” a sus necesidades y un entorno agradable le proporcionará un sentimiento de
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    55 Pasos a dardurante el proceso de adopción arraigo y de continuidad, factores esenciales para la estabilidad emocional y la integración. En todo caso, debemos tener presente que los pequeños van a ser como “radares”: van a captar enseguida las actitudes de los mayores hacia ellos. Este nuevo aprendizaje de los niños adoptados vendrá influenciado por las características del nuevo entorno y por la historia previa que traían cuando se formalizó la adopción. Éste será para nosotros el punto de partida para el establecimiento de la relación de apego y adaptación de los niños con su nueva familia. Durante las fases iniciales de este proceso de adaptación, el apego y la proximidad afectiva con las figuras de referencia son esenciales (los padres especialmente), de la misma manera que lo son la alimentación o la higiene. Cabe advertir que los niños que han sufrido dificultades y problemas en el establecimiento de los vínculos anteriormente a la adopción, puedan sufrir alteraciones durante el proceso de adaptación. Diversos estudios realizados muestran que el temor que sufren estos niños a una segunda o tercera pérdi- da de las figuras de afecto puede obstaculizar la nueva vinculación. A veces, con la finalidad de negar la separación, niegan también el encuentro. En este momento sería interesante plantearnos cuáles son nuestras fan- tasías con respecto a la vida que ha llevado nuestro hijo en su país de ori- gen: ¿Qué fantasías tenemos y cómo pueden condicionarnos? Tenemos que ser realistas y saber que la adopción supone la filiación de un menor con una historia previa desconocida. Al abandonarlos, son lleva- dos al orfanato o a una familia de acogida temporal, donde empezarán su vida relacional y establecerán los primeros lazos afectivos tanto con adultos
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    Pasos a dardurante el proceso de adopción 56 como con sus iguales. Poco a poco iremos descubriendo de qué modo nues- tro hijo va asumiendo esta historia previa y cómo afectará ese proceso a su desarrollo. El desconocimiento inicial puede ser paliado estando cerca de ellos, escuchándolos y procurando interpretar sus demandas. La información que podamos transmitir a nuestro hijo acerca de sus orí- genes y de la adopción será importante para el niño. En relación a esto pueden surgir las siguientes preguntas: ¿Cómo vamos a decirle que es adoptado? ¿Cómo le vamos a ayudar a que vaya construyendo su propia historia desde el inicio, desde su nacimiento, aceptando el abandono? La mejor forma de responder a estas preguntas es manteniendo por nues- tra parte una postura respetuosa hacia la historia previa del menor, tenien- do en cuenta no sólo la pertenencia a una etnia o cultura diferente, sino también a unos padres que, por los motivos que fueran le tuvieron que abandonar. La familia biológica puede despertar diversos interrogantes e idealizacio- nes, tanto para nosotros como para nuestros hijos adoptivos, sobre todo a partir de la pubertad, cuando aparece la necesidad de búsqueda de respues- tas por parte del adoptado. Todos los seres humanos, independientemente de cómo hayamos naci- do, hemos necesitado “ser adoptados” por nuestros padres. R. Neuberger (1998), terapeuta familiar experto en adopción, considera que la familia es una construcción social más allá de una unidad biológica y, por lo tanto, no da demasiada importancia al modo en que se haya entrado en esa fa- milia. Desde este punto de vista, aunque se considera que es importante la • •
  • 7.
    57 Pasos a dardurante el proceso de adopción revelación y el conocimiento de los orígenes, siempre deben ser posteriores a la existencia de un sólido sentimiento de pertenencia. Este sentimiento de pertenencia es el que la familia, tanto nuclear como extensa, deberá ir transmitiendo al nuevo hijo y que, a su vez, irá creando en el menor el arraigo necesario para la formación de su propia identidad y su seguridad y confianza en los vínculos afectivos. La posición de la familia extensa es de gran importancia para el esta- blecimiento de este sentimiento de pertenencia. Un niño no es adoptado solamente por quienes se convertirán en sus padres; su inclusión en la fa- milia está condicionada además por las creencias y actitudes de los demás parientes significativos (abuelos, tíos, hermanos, primos). Es importante preguntarnos cómo va a influir en nosotros y en el niño, lo que opinan abuelos y tíos acerca de la adopción, qué papel creen que jugará ese nuevo miembro desconocido, cuáles serán las relaciones que se establezcan y las reacciones que produzcan su integración en la familia. A pesar de la firme voluntad de adoptar, y aunque hubiera distintos criterios en el seno de la familia extensa, su influencia es importante para poder de- finir una adopción como plena. La tarea por excelencia de los padres es la crianza y educación de su hijo. Como decíamos, cada familia se desenvuelve en un medio conocido y con unos valores aprendidos que serán la base de esta educación. A la hora de establecer relaciones, los seres vivos nos basamos en lo que hemos aprendi- do siendo hijos y en la experiencia que la vida nos aporta siendo adultos; éstas serán nuestras herramientas básicas. Además, podemos ir adquiriendo pautas o guías que nos sirvan en el quehacer diario con nuestros pequeños (comida, hábitos de sueño, imposición de límites, etc.) a través de experien- cias de otros padres, bibliografía especializada o consejos pediátricos. Pero si estamos atentos para poder interpretar sus demandas, la mayor fuente de información van a ser nuestros propios hijos. En cuanto a las diferencias, ya sea en los rasgos físicos como en la filia- ción (el hecho de ser adoptados), que los menores sentirán respecto a sus compañeros o hacia nosotros, debemos ponernos en la piel del niño a fin de entender las actitudes de desconfianza, rechazo o miedo que le puedan surgir. Cuando las personas nos sentimos diferentes a los demás podemos tener dificultades para comunicarnos. Si estas diferencias se producen con los más cercanos, quienes nos dan seguridad, se puede acentuar más la an- gustia y las dificultades de comunicación; debemos ser pacientes ante esta desconfianza, es normal y lo más probable es que se pase con el tiempo.
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    Pasos a dardurante el proceso de adopción 58 En el caso de un chico sano, durante la adolescencia, debe aparecer la necesidad de separarse de sus padres, la búsqueda de lo propio, de una personalidad única. Es fácil pensar que este proceso en una adopción será más complicado, entre otras cosas porque la separación y la búsqueda de diferencias aumentan el temor de los padres a que el hijo desee buscar o aproximarse a su familia biológica. En cualquier caso, los padres deben apo- yarles en esta tarea, ofreciéndoles recursos para asumir e integrar su historia de la mejor manera posible. Cuando se trata de niños adoptados, los cambios asociados a la ado- lescencia puede suponer también un sufrimiento añadido, ya que pueden reactivar los temores de pérdida de los padres. Por otro lado, como ya hemos mencionado, es posible que los niños adoptados tienda a idealizar a los padres biológicos, a los que imaginan más afines. Incluso, en ocasiones, pueden llegar a inventar una realidad inexis- tente que les sirve para encontrar vehículos posibles de identificación. Aspectos legales y administrativos Una vez que estemos de vuelta en nuestro país, debemos realizar los trámites administrativos pertinentes en relación al tipo de adopción que he- mos efectuado. Si no se formaliza la inscripción del menor en el Consulado Español ubicado en su país de origen, los adoptantes tendrán que realizarla en España. Para ello, deberán proceder a. 1.- Su inscripción en el Registro Civil Central, (si no se hubiera realizado en el Consulado Español).
  • 9.
    59 Pasos a dardurante el proceso de adopción 2.- Demandar la expedición, por el Servicio de Adopciones de la Comu- nidad Autónoma, del Certificado de Convivencia para la inscripción del menor en la Seguridad Social y para las bajas maternales. 3.- Escolarizar al menor, etc. Para la realización de dichos trámites, debemos dirigirnos al Registro Civil y asesorarnos de qué documentos hay que presentar para el correcto regis- tro del menor en nuestro país. Hay países en los que la adopción no es ple- na y los menores entran con visado temporal de residencia. Habitualmente, pasado el período de temporalidad de la condición pre-adoptiva, ya se pueden realizar las gestiones para la legalización de la situación del menor. Los informes de seguimiento Dependiendo de las exigencias de cada país, deberán realizarse informes de seguimiento para remitirlos al país de origen del menor. Los técnicos en- cargados de su realización serán los trabajadores de la Administración, si se ha tramitado el expediente por la vía del Protocolo Público, o los técnicos de la ECAI con la que la familia ha tramitado su expediente. Tanto la Ad- ministración como la ECAI deberán remitir estos informes al país de origen del menor. ¿Qué es el informe de seguimiento? Para su elaboración los técnicos citan a la familia que acude junto con el menor y se realiza una entrevista en la que se intenta destacar la progresión del niño a todos los niveles:
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    Pasos a dardurante el proceso de adopción 60 - Salud: estado de salud; calendario de vacunaciones; revisiones pediátri- cas… - Desarrollo físico y psicomotriz. - Hábitos de comida y sueño. - Desarrollo del vínculo afectivo con sus padres y familia extensa: evolu- ción del apego y maduración emocional. - Escolarización o proyecto educacional. - Valoración general del estado del menor. En función de los criterios de los diversos países, se puede valorar algún aspecto más que otro, pero en líneas generales éste sería el esquema de los datos que suelen recogerse en la visita familiar. Reflexiones a tener en cuenta en el proceso de integración Etapas en el crecimiento del menor y posibles dificultades Preescolar - En esta etapa inicial se suele agudizar el egoísmo de los niños, especial- mente en relación con sus pertenencias, y les cuesta compartir con los demás lo que consideran suyo. - En muchas ocasiones sus actitudes son llamadas de atención para recla- mar que sus padres estén pendientes de ellos. - Buscan los límites y cuestionan las normas, oponiéndose con frecuencia a lo que se les propone. - Muestran ocasionalmente, irritabilidad y llanto. - Pueden manifestar miedo a la oscuridad, a quedarse solos y tener pesa- dillas, especialmente en los primeros días desde su llegada. - Concretan su descontento con agresiones físicas y verbales.