El documento presenta las casas construidas entre 1924 y 1929 en Rosario, Argentina por los arquitectos Hernández Larguía y Newton para el Banco Edificador Rosarino. Estas viviendas unifamiliares, más de 300 en total, experimentaron con variaciones en plantas y fachadas para satisfacer la demanda del mercado de clase media. La propuesta final consistió en casas compactas de dos pisos de 120m2 en lotes estrechos, maximizando el espacio y proporcionando calidad a bajo costo.