64 CIENCIAS 59 • JULIO-SEPTIEMBRE 2000
El término liquen proviene del
griego λειχεν y significa musgo
de árbol. Uno de los rasgos dis-
tintivos y más interesantes de
los líquenes es que son organis-
mos formados de la asociación
simbiótica de un hongo con un
organismo fotobióntico (capaz
de hacer fotosíntesis), ya sea
un alga, una cianobacteria o
ambas. El hongo liquenizado
se comporta como un solo or-
ganismo en el que cada una de
las partes depende de la otra,
dando como resultado un ser
vivo sorprendente por su natu-
raleza dual.
Esta dualidad se ha visto re-
flejada en su clasificación. En el
Reino vegetal de Linneo apare-
cen bajo el grupo de las algas.
Y no es hasta 1824 que Erick
Acharius, en su Synopsis Met-
hodica Lychenum, establece
una terminología específica pa-
ra este grupo. A partir de en-
tonces comenzaron a aparecer
varios estudios regionales y
taxonómicos. Con el trabajo de
Asahina en 1936 la investiga-
ción liquenológica dio un giro,
pues se incorporó como pará-
metro de clasificación la pre-
sencia de ciertos ácidos detec-
Los líquenes
BEATRIZ COUTIÑO
del herbario
ANA LUISA MONTAÑEZ
tados por medio de pruebas
microquímicas.
En la actualidad se han
identificado más de diecisiete
mil especies de líquenes
que muestran una distribución
cosmopolita y se les encuentra
en regiones desérticas, en los
trópicos, bosques, zonas pola-
res e incluso en el mar. Ade-
más de la asombrosa adapta-
ción a los distintos climas y
hábitats, pareciera que pue-
den crecer sobre casi cualquier
sustrato; así, hay líquenes cor-
tícolas, que se desarrollan so-
bre las cortezas de los árboles
de modo que se les considera
epífitas, y otros que se desa-
rrollan sobre troncos caídos;
los saxícolas o rupícolas se
encuentran sobre rocas; los te-
rrícolas, cuyo sustrato es el
suelo y, finalmente, los zoo-
bióticos, que crecen sobre teji-
do muerto de animales, como
las conchas de las tortugas
o el exoesqueleto de los
insectos.
Los líquenes se organizan
en estructuras complejas lla-
madas talos, que generalmen-
te consisten de varias capas.
Éstas se dividen en una corte-
za superior y otra inferior, una
capa algal y una capa medu-
lar. La mayor parte de la es-
tructura está compuesta por el
hongo y sus hifas, mientras
que las células algales y las
cianobacterias constituyen
una proporción menor (alrede-
dor de 7%). Es por esto que al
hongo se le llama macrobion-
te y a las algas y bacterias se
les denomina microbiontes.
Hasta ahora se han identifica-
do más de treinta y seis espe-
cies de organismos fotosinté-
ticos (cianobacterias y algas
verdes) que forman parte de
los líquenes. Los talos se clasi-
fican con base en su aspecto,
su estratificación y las estruc-
turas de fijación al sustrato;
así, los biólogos distinguen
entre talos gelatinosos, costro-
sos, foliosos y fruticosos.
La reproducción de los
líquenes se lleva a cabo prin-
cipalmente por medio de la
propagación asexual a través
CIENCIAS 59 • JULIO-SEPTIEMBRE 2000 65
de la fragmentación del talo o
la formación de diásporas ve-
getativas: los soredios y los isi-
dios. Los primeros resultan de
la asociación de algunas células
fotobiónticas fuertemente en-
vueltas por hifas y carentes de
corteza; miden de 25 a100 µ
de diámetro, pero en general
se encuentran varios soredios
agrupados en masas más gran-
des de apariencia granular sub-
macroscópica llamadas sora-
lias. Los isidios son otro tipo de
estructuras reproductivas que
se originan en las capas inter-
nas del talo y que emergen a
través de poros o por rupturas
en la corteza. Se trata de ex-
tensiones cilíndricas del talo
que se observan como protu-
berancias de la corteza supe-
rior, conformadas por hifas del
hongo y células fotobiónticas
asociadas de manera más o
menos continua. Una vez ma-
duras, las diásporas se dispersan
por medio del agua, viento, in-
sectos y aves, y posteriormen-
te se desarrollan en otros sitios.
Aunque la mayoría de los líque-
nes se reproducen por medio
de estas estructuras asexuales,
hay líquenes que presentan
una reproducción sexual. A
éstos se les ha agrupado como
los basidio líquenes. La mayo-
ría de ellos están formados por
hongos de la división Ascomy-
cotina, que producen cuerpos
fructíferos casi idénticos a los
que producen estos hongos
cuando no están liquenizados.
Aunque en apariencia los lí-
quenes parecen inertes, estos
organismos simbióticos tienen
importantes funciones en los
ecosistemas. Una de las princi-
pales es la de la degradación
superficial de las rocas y la for-
mación de suelos. Los líquenes
tienen la capacidad de estable-
cerse como pioneros durante
la colonización de sitios roco-
sos carentes de vegetación y
con el tiempo preparan el sus-
trato para el desarrollo sucesivo
de distintas plantas. A su vez,
muchos de los líquenes que
tienen cianobacterias fijan el
nitrógeno atmosférico elemen-
tal, enriqueciendo los suelos,
principalmente en las regiones
boreales y en bosques templa-
dos. En las tundras, los líque-
nes sostienen en gran parte
la vida animal, ya que en
estas regiones los animales se
alimentan principalmente de
ciertos ejemplares que cubren
grandes extensiones de suelo.
En otras regiones constituyen
un albergue eficaz y fuente
de alimento de gusanos, in-
sectos, arácnidos, ácaros y
moluscos.
En varios países nórdicos
los líquenes son empleados
como forraje para los animales
domésticos, ya que las espe-
cies que ahí crecen contienen
un polisacárido parecido al
almidón, la liquenina, que in-
cluso sirve para la elaboración
de pan.
Otras especies tienen diver-
sas aplicaciones desde el punto
de vista industrial y se les em-
plea, por ejemplo, en la indus-
tria de la perfumería como
fijadores de las esencias aro-
máticas. En medicina se utili-
zan algunas sustancias de ori-
gen liquénico que inhiben el
crecimiento de bacterias y hon-
gos. Tal es el caso del ácido ús-
nico (presente en los géneros
Usnea, Ramalina, Cladonia,
Parmelia y Evernia), que se uti-
liza en la elaboración de po-
madas ha mostrado ser más
efectivo que los ungüentos an-
tibióticos convencionales para
el tratamiento de lesiones pro-
vocadas por quemaduras.
Una de las aplicaciones re-
cientes de los líquenes es el de
indicadores y monitores de cier-
tos contaminantes (urbanos o
industriales). Estudios realiza-
dos en los años sesenta sobre
la distribución de estos orga-
nismos mostraron que algunos
líquenes presentaban una alta
susceptibilidad a ciertos conta-
minantes atmosféricos. Distin-
tas concentraciones de estos
contaminantes tienen diversos
efectos sobre el desarrollo de
los líquenes, es decir, lo inhi-
ben y reducen su crecimiento o
imposibilitan su vida. Por otro
lado, algunas especies mues-
tran tolerancia a sustancias
que estorban el crecimiento de
otro tipo de organismos, lo
que les permite colonizar, por
ejemplo, espacios contamina-
dos por plomo y monóxido de
azufre. También se ha demos-
trado que algunas especies de
líquenes pueden servir como
indicadores del nivel de meta-
les radiactivos.
Desde la década pasada,
dadas las tendencias relacio-
nadas con la conservación de
la biodiversidad y el uso sus-
tentable de los recursos natu-
rales, se advierte un interés
creciente por realizar más
estudios sobre los líquenes.
Sin embargo, en México es
aún necesario incrementar la
investigación en este campo,
pues faltan muchos datos flo-
rísticos ya que los herbarios
tienen acervos aún muy
incompletos.
Beatriz Coutiño • Ana Luisa Montañez
Laboratorio de Etnobotánica, Departamento
de Biología, Facultad de Ciencias, Universidad
Nacional Autónoma de México.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Hale, E. M. 1996. How to know the lichens. Brown Co.
Publishers, Iowa.
Swinscow, T. D. V. y H. Krog. 1988. Macrolichens
of East Africa. Britsh Museum of Natural History,
Londres.
Ahmadjan, V. 1993. The lichen symbiosis. John
Wiley & Sons.
IMÁGENES
Patrick Grace, Physarum polycephalum.

20. los liquenes

  • 1.
    64 CIENCIAS 59• JULIO-SEPTIEMBRE 2000 El término liquen proviene del griego λειχεν y significa musgo de árbol. Uno de los rasgos dis- tintivos y más interesantes de los líquenes es que son organis- mos formados de la asociación simbiótica de un hongo con un organismo fotobióntico (capaz de hacer fotosíntesis), ya sea un alga, una cianobacteria o ambas. El hongo liquenizado se comporta como un solo or- ganismo en el que cada una de las partes depende de la otra, dando como resultado un ser vivo sorprendente por su natu- raleza dual. Esta dualidad se ha visto re- flejada en su clasificación. En el Reino vegetal de Linneo apare- cen bajo el grupo de las algas. Y no es hasta 1824 que Erick Acharius, en su Synopsis Met- hodica Lychenum, establece una terminología específica pa- ra este grupo. A partir de en- tonces comenzaron a aparecer varios estudios regionales y taxonómicos. Con el trabajo de Asahina en 1936 la investiga- ción liquenológica dio un giro, pues se incorporó como pará- metro de clasificación la pre- sencia de ciertos ácidos detec- Los líquenes BEATRIZ COUTIÑO del herbario ANA LUISA MONTAÑEZ tados por medio de pruebas microquímicas. En la actualidad se han identificado más de diecisiete mil especies de líquenes que muestran una distribución cosmopolita y se les encuentra en regiones desérticas, en los trópicos, bosques, zonas pola- res e incluso en el mar. Ade- más de la asombrosa adapta- ción a los distintos climas y hábitats, pareciera que pue- den crecer sobre casi cualquier sustrato; así, hay líquenes cor- tícolas, que se desarrollan so- bre las cortezas de los árboles de modo que se les considera epífitas, y otros que se desa- rrollan sobre troncos caídos; los saxícolas o rupícolas se encuentran sobre rocas; los te- rrícolas, cuyo sustrato es el suelo y, finalmente, los zoo- bióticos, que crecen sobre teji- do muerto de animales, como las conchas de las tortugas o el exoesqueleto de los insectos. Los líquenes se organizan en estructuras complejas lla- madas talos, que generalmen- te consisten de varias capas. Éstas se dividen en una corte- za superior y otra inferior, una capa algal y una capa medu- lar. La mayor parte de la es- tructura está compuesta por el hongo y sus hifas, mientras que las células algales y las cianobacterias constituyen una proporción menor (alrede- dor de 7%). Es por esto que al hongo se le llama macrobion- te y a las algas y bacterias se les denomina microbiontes. Hasta ahora se han identifica- do más de treinta y seis espe- cies de organismos fotosinté- ticos (cianobacterias y algas verdes) que forman parte de los líquenes. Los talos se clasi- fican con base en su aspecto, su estratificación y las estruc- turas de fijación al sustrato; así, los biólogos distinguen entre talos gelatinosos, costro- sos, foliosos y fruticosos. La reproducción de los líquenes se lleva a cabo prin- cipalmente por medio de la propagación asexual a través
  • 2.
    CIENCIAS 59 •JULIO-SEPTIEMBRE 2000 65 de la fragmentación del talo o la formación de diásporas ve- getativas: los soredios y los isi- dios. Los primeros resultan de la asociación de algunas células fotobiónticas fuertemente en- vueltas por hifas y carentes de corteza; miden de 25 a100 µ de diámetro, pero en general se encuentran varios soredios agrupados en masas más gran- des de apariencia granular sub- macroscópica llamadas sora- lias. Los isidios son otro tipo de estructuras reproductivas que se originan en las capas inter- nas del talo y que emergen a través de poros o por rupturas en la corteza. Se trata de ex- tensiones cilíndricas del talo que se observan como protu- berancias de la corteza supe- rior, conformadas por hifas del hongo y células fotobiónticas asociadas de manera más o menos continua. Una vez ma- duras, las diásporas se dispersan por medio del agua, viento, in- sectos y aves, y posteriormen- te se desarrollan en otros sitios. Aunque la mayoría de los líque- nes se reproducen por medio de estas estructuras asexuales, hay líquenes que presentan una reproducción sexual. A éstos se les ha agrupado como los basidio líquenes. La mayo- ría de ellos están formados por hongos de la división Ascomy- cotina, que producen cuerpos fructíferos casi idénticos a los que producen estos hongos cuando no están liquenizados. Aunque en apariencia los lí- quenes parecen inertes, estos organismos simbióticos tienen importantes funciones en los ecosistemas. Una de las princi- pales es la de la degradación superficial de las rocas y la for- mación de suelos. Los líquenes tienen la capacidad de estable- cerse como pioneros durante la colonización de sitios roco- sos carentes de vegetación y con el tiempo preparan el sus- trato para el desarrollo sucesivo de distintas plantas. A su vez, muchos de los líquenes que tienen cianobacterias fijan el nitrógeno atmosférico elemen- tal, enriqueciendo los suelos, principalmente en las regiones boreales y en bosques templa- dos. En las tundras, los líque- nes sostienen en gran parte la vida animal, ya que en estas regiones los animales se alimentan principalmente de ciertos ejemplares que cubren grandes extensiones de suelo. En otras regiones constituyen un albergue eficaz y fuente de alimento de gusanos, in- sectos, arácnidos, ácaros y moluscos. En varios países nórdicos los líquenes son empleados como forraje para los animales domésticos, ya que las espe- cies que ahí crecen contienen un polisacárido parecido al almidón, la liquenina, que in- cluso sirve para la elaboración de pan. Otras especies tienen diver- sas aplicaciones desde el punto de vista industrial y se les em- plea, por ejemplo, en la indus- tria de la perfumería como fijadores de las esencias aro- máticas. En medicina se utili- zan algunas sustancias de ori- gen liquénico que inhiben el crecimiento de bacterias y hon- gos. Tal es el caso del ácido ús- nico (presente en los géneros Usnea, Ramalina, Cladonia, Parmelia y Evernia), que se uti- liza en la elaboración de po- madas ha mostrado ser más efectivo que los ungüentos an- tibióticos convencionales para el tratamiento de lesiones pro- vocadas por quemaduras. Una de las aplicaciones re- cientes de los líquenes es el de indicadores y monitores de cier- tos contaminantes (urbanos o industriales). Estudios realiza- dos en los años sesenta sobre la distribución de estos orga- nismos mostraron que algunos líquenes presentaban una alta susceptibilidad a ciertos conta- minantes atmosféricos. Distin- tas concentraciones de estos contaminantes tienen diversos efectos sobre el desarrollo de los líquenes, es decir, lo inhi- ben y reducen su crecimiento o imposibilitan su vida. Por otro lado, algunas especies mues- tran tolerancia a sustancias que estorban el crecimiento de otro tipo de organismos, lo que les permite colonizar, por ejemplo, espacios contamina- dos por plomo y monóxido de azufre. También se ha demos- trado que algunas especies de líquenes pueden servir como indicadores del nivel de meta- les radiactivos. Desde la década pasada, dadas las tendencias relacio- nadas con la conservación de la biodiversidad y el uso sus- tentable de los recursos natu- rales, se advierte un interés creciente por realizar más estudios sobre los líquenes. Sin embargo, en México es aún necesario incrementar la investigación en este campo, pues faltan muchos datos flo- rísticos ya que los herbarios tienen acervos aún muy incompletos. Beatriz Coutiño • Ana Luisa Montañez Laboratorio de Etnobotánica, Departamento de Biología, Facultad de Ciencias, Universidad Nacional Autónoma de México. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Hale, E. M. 1996. How to know the lichens. Brown Co. Publishers, Iowa. Swinscow, T. D. V. y H. Krog. 1988. Macrolichens of East Africa. Britsh Museum of Natural History, Londres. Ahmadjan, V. 1993. The lichen symbiosis. John Wiley & Sons. IMÁGENES Patrick Grace, Physarum polycephalum.