La encíclica Populorum Progressio de Pablo VI aborda temas como el desarrollo, la cuestión social y la distribución desigual de la riqueza mundial. Señala que el verdadero desarrollo debe beneficiar a todos los hombres y promover su dignidad. Propone la solidaridad entre naciones ricas y pobres como camino hacia la paz y el progreso compartido, de acuerdo con los valores cristianos de amor y sacrificio por el prójimo.