Este documento resume las enseñanzas de la Iglesia Católica sobre el desarrollo humano a través de varios documentos pontificios desde la década de 1960. Resalta que el desarrollo debe ser integral y promover a todos los seres humanos. Además, critica las desigualdades sociales y el enfoque economicista del desarrollo, enfatizando que el desarrollo debe medirse por cómo ayuda a las personas más pobres y vulnerables.